ESTUDIOS METAFISCOS
Die Schrift enthält zwei kleine Aufsätze des 'späten' Heidegger: "Der Satz der Identität" und "Die onto-theologische Verfassung der Metaphysik". Der erste ist ein anläßlich des 500jährigen Jubiläums der Universität Freiburg gehaltener Vortrag, der zweite die überarbeitete Fassung zu einer Seminarübung über Hegels Wissenschaft der Logik. Die Schrift ist ein wichtiges Zeugnis für Heideggers Auseinandersetzung mit dem deutschen Idealismus im Sinne eines Kulminationspunktes der 'Metaphysik', von wo aus 'Logik' und 'Theologie' ihre besondere Ausprägung erhalten
La obra contiene dos breves ensayos del difunto Heidegger: «El principio de identidad» y «La constitución onto-teológica de la metafísica». El primero es una conferencia impartida con motivo del 500 aniversario de la Universidad de Friburgo; el segundo, la versión revisada de un ejercicio de seminario sobre la Ciencia de la lógica de Hegel. La obra constituye un importante testimonio del compromiso de Heidegger con el idealismo alemán como punto culminante de la metafísica, a partir del cual la lógica y la teología adquieren su forma particular.
En España, la filosofía no ha tenido tendencia a desarrollar un idealismo como el de Kant o Hegel, en comparación con otros países En España el idealismo filosófico no tuvo el mismo desarrollo que en otras partes de Europa debido a que las corrientes predominantes en los siglos XVIII y XIX fueron otras lo que no facilitó un terreno fértil para el idealismo de corte alemán, que enfatizaba la primacía de la idea sobre la materia, y que en España tuvo una recepción compleja y adaptada a la tradición intelectual española, no siendo su corriente predominante); por razones igualmente obvias que entendemos de nuestra cultura propia naturaleza estando de las cosas que son y son de alguna froma manifiestas. Bien, La obra que vamos a estudiar (Identität und Differenz) del alemán traducido de unomismo) contiene dos breves ensayos de Heidegger: que son y constituyen un importante testimonio de Heidegger moviéndose de algo que uigualmente es manifristo: del idealismo alemán, desde entender alguna cosa que no-es y es lo que puede ser pensadso de una metafísica después pensado desde estar antes / de lo que no es y es lo ausente de la razón lógica de la ciencia / de hegel / la cosa/ que adquiere su forma particular....
El principio de identidad contiene el texto no modificado de una conferencia pronunciada el 27 de junio de 1957, día de las Facultades, con ocasión del quinientos aniversario de la Universidad de Friburgo en Brisgovia. La constitución onto‐teo‐lógica de la metafísica reproduce la reflexión parcialmente revisada que sirve de conclusión a un trabajo de seminario del semestre deinvierno de 1956‐57 sobre la «Ciencia de la Lógica» de Hegel. La conferencia tuvolugar el 24 de febrero de 1957 en Todtnauberg.
El principio de identidad mira hacia delante y hacia atrás: hacia delante, en el campo del que parte lo que se dice en la conferencia sobre «La cosa»1 (1 Pronunciada en la Academia de Bellas Artes de Munich en 1951, se incluyó en el libro publicado con el título de Vorträge und Aufsätze, Pfullingen, 1954.); hacia atrás, en el campo del origen de la esencia de la metafísica, cuya constitución se encuentra determinada por la diferencia.
La mutua pertenencia de identidad y diferencia se muestra en la presente publicación como aquello que hay que pensar. Escuchando la armonía que reina entre Ereignis (evento (lo de uno) y Austrag (desenlace (lo-mimso: de uno), ( En este prólogo dejamos estas palabras intraducidas, como cierto reconocimiento de su intraducibilidad, hasta que el propio desarrollo del texto nos diga algo sobre su sentido) el propio lector debe descubrir en qué medida la diferencia procede de la esencia de la identidad. Nada se puede demostrar en este terreno, pero sí señalar algo.
Die onto-theo-logische Verfassung
der Metaphysik
(01) Dieses Seminar versuchte, ein Gespräch mit Hegel zu beginnen. Das Gespräch mit einem Denker kann nur von der Sache des Denkens handeln. «Sache» meint nach der gegebenen Bestimmung den Streitfall, das Strittige, das einzig für das Denken der Fall ist, der das Denken angeht. Der Streit aber dieses Strittigen wird keineswegs erst durch das Denken gleichsam vom Zaun gebrochen. Die Sache des Denkens ist das in sich Strittige eines Streites. Unser Wort Streit (ahd. strit) meint vornehmlich nicht die Zwietracht sondern die Bedrängnis. Die Sache des Denkens bedrängt das Denken in der Weise, daß sie das Denken erst zu seiner Sache und von dieser her zu ihm
(01) Este seminario intentó iniciar un diálogo con Hegel. El diálogo con un pensador solo puede tratar de la cosa misma del pensar.(“Sache des Denkens”: Traducido como “la cosa del pensar”, siguiendo la tradición heideggeriana de no suavizar Sache como “tema” o “asunto”, sino conservar su densidad ontológica como aquello que apremia y convoca al pensamiento) “Cosa” significa, según la determinación dada, el caso en disputa, lo conflictivo, aquello que únicamente constituye el caso para el pensar, aquello que concierne al pensar. (“Streit” / “strit”: Heidegger remite al alto alemán antiguo para destacar que el conflicto no es mera discordia, sino una forma de apremio existencial. Esto refuerza la idea de que el pensar no es libre de lo que piensa, sino urgido por / Pero el conflicto de lo conflictivo no es provocado por el pensar como si este lo desencadenara. La cosa del pensar es lo conflictivo en sí de un conflicto. Nuestra palabra “conflicto” (Streit, del alto alemán antiguo strit) no significa ante todo discordia, sino apremio. La cosa del pensar apremia al pensar de tal modo que lo conduce, primero, hacia su propia cosa, y desde esta, hacia sí mismo.
(02) Für
Hegel ist die Sache des Denkens: Das Denken als solches. Damit wir diese
Umgrenzung der Sache, nämlich das Denken als solches, nicht psychologisch und
nicht erkenntnistheoretisch mißdeuten, müssen wir erläuternd beifügen: Das
Denken als solches – in der entwickelten Fülle der Gedachtheit des Gedachten.
Was hier Gedachtheit des Gedachten besagt, können wir nur von Kant her
verstehen, vom Wesen des Transzendentalen aus, das Hegel jedoch absolut, und d.
h. für ihn spekulativ, denkt. Darauf zielt Hegel ab, wenn er vom Denken des
Denkens als solchem sagt, daß es «rein im Elemente des Denkens» entwickelt
werde (Enc. Einleitung §14). Mit einem knappen, aber nur schwer sachgerecht
auszudenkenden Titel benannt, heißt dies: Die Sache des Denkens ist für Hegel
«der Gedanke». Dieser aber ist, zu seiner höchsten Wesensfreiheit entfaltet,
«die absolute Idee». Von ihr sagt Hegel gegen Ende der «Wissenschaft der Logik»
(ed. Lass. Bd. II, 484): «die absolute Idee allein ist Sein unvergängliches
Leben, sich wissende Wahrheit, und ist alle Wahrheit». So gibt denn Hegel
selbst und ausdrücklich der Sache seines Denkens denjenigen Namen, der über der
ganzen Sache des abendländischen Denkens steht, den Namen: Sein.
(02) Para Hegel, la cosa del pensar es: el pensar como tal. Para no malinterpretar esta delimitación de la cosa —es decir, el pensar como tal— en términos psicológicos o epistemológicos, debemos añadir una aclaración: el pensar como tal, en la plenitud desarrollada de la pensabilidad de lo pensado. (“Gedachtheit des Gedachten”: Traducido como “pensabilidad de lo pensado”, una expresión que condensa la estructura reflexiva del pensamiento hegeliano. La nota kantiana sobre lo trascendental aclara que Hegel radicaliza esta estructura hacia lo absoluto) Lo que aquí se dice como “pensabilidad de lo pensado” solo puede comprenderse desde Kant, desde la esencia de lo trascendental, aunque Hegel lo piensa de modo absoluto, es decir, para él, especulativamente. A esto apunta Hegel cuando dice del pensar del pensar como tal, que este se desarrolla “pura y exclusivamente en el elemento del pensar” (Enciclopedia, Introducción §14). Nombrado con un título breve, pero difícil de pensar con propiedad, esto significa: la cosa del pensar es para Hegel “el pensamiento”. Este, desplegado en su máxima libertad esencial, es “la idea absoluta”. n((die absolute Idee”: Se conserva como “la idea absoluta”, núcleo de la metafísica hegeliana, que Heidegger vincula directamente con el nombre “ser”, marcando el punto donde la metafísica alcanza su forma más onto-teológica) De ella dice Hegel, hacia el final de la Ciencia de la lógica (ed. Lasson, vol. II, p. 484): “la idea absoluta es por sí sola el ser, vida imperecedera, verdad que se sabe a sí misma, y es toda verdad”. Así, Hegel mismo da explícitamente a la cosa de su pensar el nombre que se encuentra por encima de toda la cosa del pensar occidental: el nombre de ser.
(03) (Im Seminar wurde der mehrfältige
und doch einheitliche Gebrauch des Wortes «Sein» erörtert. Sein besagt für
Hegel zunächst, aber niemals nur, die «unbestimmte Unmittelbarkeit». Sein ist
hier gesehen aus dem bestimmenden Vermitteln, d. h. vom absoluten Begriff her
und deshalb auf diesen hin. «Die Wahrheit des Seins ist das Wesen», d.h. die
absolute Reflexion. Die Wahrheit des Wesens ist der Begriff im Sinne des
unendlichen Sichwissens. Sein ist das absolute Sichdenken des Denkens. Das
absolute Denken allein ist die Wahrheit des Seins, «ist» Sein. Wahrheit heißt
hier überall: die ihrer selbst gewisse Gewußtheit des Wißbaren als solchen.)
(03) En
el seminario se discutió el uso múltiple y sin embargo unitario de la palabra
“ser”. Para Hegel, “ser” significa ante todo, aunque nunca únicamente, la
“inmediatez indeterminada”. El ser es aquí considerado desde la mediación
determinante, es decir, desde el concepto absoluto y, por tanto, en dirección a
él. “La verdad del ser es la esencia”, esto es, la reflexión absoluta. La
verdad de la esencia es el concepto en el sentido del saber infinito de sí. El
ser es el pensar absoluto de sí del pensar. Solo el pensar absoluto es la
verdad del ser, “es” ser. Verdad significa aquí en todos los casos: la
certidumbre de sí misma del saber de lo cognoscible como tal.
(04) Hegel denkt jedoch die Sache seines Denkens sachgemäß zugleich in einem
Gespräch mit der voraufgegangenen Geschichte des Denkens. Hegel ist der erste,
der so denken kann und muß. Hegels Verhältnis zur Geschichte der Philosophie
ist das spekulative und nur als dieses ein geschichtliches. Der Charakter der
Bewegung der Geschichte ist ein Geschehen im Sinne des dialektischen Prozesses.
Hegel schreibt (Enc. §14): «Dieselbe Entwickelung des Denkens, welche in der
Geschichte der Philosophie dargestellt wird, wird in der Philosophie selbst
dargestellt, aber befreit von jener geschichtlichen Äußerlichkeit, rein im
Elemente des Denkens.»
Traducción
(04) Sin embargo, Hegel piensa la cosa de su
pensar de manera adecuada, al mismo tiempo, en diálogo con la historia
precedente del pensamiento. Hegel es el primero que puede y debe pensar así. Su
relación con la historia de la filosofía es especulativa, y solo como tal es
histórica. El carácter del movimiento de la historia es un acontecer en el
sentido del proceso dialéctico. Hegel escribe (Enc. §14): “El mismo desarrollo
del pensar que se presenta en la historia de la filosofía, se presenta en la
filosofía misma, pero liberado de aquella exterioridad histórica, puramente en
el elemento del pensar.”
Titubeamos y vacilamos. La filosofía misma y la historia de la filosofía, según palabras del propio Hegel, deben situarse en una relación de exterioridad. Pero la exterioridad pensada por Hegel no es en absoluto exterior en el sentido burdo de lo meramente superficial o indiferente. Exterioridad significa aquí el “estar fuera”, en el cual toda historia y todo devenir efectivo se mantienen frente al movimiento de la idea absoluta. Esta exterioridad de la historia, tal como ha sido explicada en su relación con la idea (de historia), se da como consecuencia de [la autoenajenación de la idea (a)]. La exterioridad es en sí misma una determinación dialéctica (c). [Por tanto, se queda muy por detrás del pensamiento propio de Hegel si se afirma que él habría unificado en la filosofía la representación histórica y el pensar sistemático. Porque para Hegel no se trata ni de historia en el sentido historiográfico, ni de sistema en el sentido de un edificio doctrinal (b)]
(a) La autoenajenación de una idea, se refiere a la pérdida de control o conexión con una idea propia, que se vuelve ajena a su creador. Este proceso puede ocurrir cuando una idea, producto de la creatividad o el intelecto, se transforma en un dogma o se exterioriza de tal forma que se pierde el vínculo con su origen subjetivo, un fenómeno descrito en la filosofía marxista y hegeliana
(b) El texto argumenta que la exterioridad es una característica intrínseca de la dialéctica hegeliana, por lo que es una simplificación atribuirle a Hegel la unificación de la historia y el sistema de manera superficial. La dialéctica de Hegel no es historiografía ni un sistema doctrinal estático, sino un proceso dinámico en el que lo interno y lo externo no son polos opuestos, sino manifestaciones de una misma totalidad. La exterioridad no es ajena a la esencia, sino su propia manifestación, mientras que la historia es el proceso dialéctico de la realidad.
(c) Exterioridad como determinación dialéctica: Para Hegel, la exterioridad no es un accidente externo a una esencia interna, sino que es la misma esencia que se manifiesta. Lo que vemos exteriormente es una unidad simple de lo interno y lo externo, que se resuelve a través de un proceso dialéctico (o razonado).
La Diferencia de la historiografía y el sistema: Porque para Hegel No se trata de un sistema de ideas cerrado (doctrina) ni de la historia como una mera narración de hechos (historiografía). La filosofía de Hegel es un proceso dinámico de la realidad que se despliega a través de un método dialéctico; como tal Proceso dialéctico: La filosofía hegeliana se basa en el proceso de tesis, antítesis y síntesis, donde lo interno (tesis) se niega a sí mismo (antítesis) y se supera en una nueva unidad más compleja (síntesis). Este proceso continuo es la propia "historia" de la realidad, no en el sentido de los historiadores, sino en el de la evolución de la conciencia
(06) Was
sollen diese Bemerkungen über die Philosophie und deren Verhältnis zur
Geschichte? Sie möchten andeuten, daß die Sache des Denkens für Hegel in sich geschichtlich ist, dies jedoch im Sinne des Geschehens. Dessen Prozeßcharakter wird durch die Dialektik des Seins bestimmt. Die Sache
des Denkens ist für Hegel das Sein als das sich selbst denkende Denken, welches
Denken erst im Prozeß seiner spekulativen Entwicklung zu sich selbst kommt und
somit Stufen der je verschieden entwickelten und daher zuvor notwendig
unentwickelten Gestalten durchläuft.
¿Qué significan estas observaciones sobre la filosofía y su relación con la historia? Quieren indicar que la cosa del pensar es, para Hegel, histórica en sí misma, aunque en el sentido del acontecer. El carácter procesual de este acontecer está determinado por la dialéctica (demostración) del ser. La cosa del pensar es, para Hegel, el ser como el pensar que se piensa a sí mismo, un pensar que solo llega a sí mismo en el proceso de su desarrollo especulativo, y que por ello atraviesa etapas de figuras cada vez diversamente desarrolladas y, por tanto, necesariamente no desarrolladas con anterioridad.
El pensamiento atraviesa “etapas de figuras desarrolladas de manera diversa”, lo que implica que cada figura (representación / propia) del pensar es necesaria, pero también provisional. El pensamiento evoluciona a través de representaciones propias y sucesivas, necesarias, donde cada etapa y figuras desarrolladas es y son herramienta necesaria para comprender (en el aquí y ahora) el mundo, pero por lo mismo también (es) una perspectiva provisional que será no-reemplazada sino soportadora de otras más adelante y de los instantes a cada uno luego la forma de las propias experiencias dadas de una forma única de vida. Esta idea refuerza otras ideas centrales de teorías que (de la dialéctica) se demuestran de un desarrollo cognitivo, donde del pensamiento aquellas estructuras se adaptan y se reorganizan siendo – de las experiencias antes (formas luego o representaciones propias que existen y soportan (la idea / antes / sabiendo de la forma) dando lugar a nuevas maneras de razonamiento más complejas y / si queremos llamarlas así: de ideas avanzadas que son de algo propio / en lugar de algo ajeno (y provisional→ formas que antes eran necesariamente no desarrolladas (de unomismo / entendiendo lo de otro antes que él) y pasar a algo luego lo completamente especulativo / en lugar de estar de algo ( antes y de alguna forma: una palabra de otro: su significante antes y de alguna cosa ( que entendió de manera propia) luego eso de un proceso interno necesario del pensamiento) donde el concepto de idea se desarrolla a sí mismo, pero, desde, o, través de etapas y de conocer de algo / siendo: de este algo de uno de otro antes ―entendiendo― lo que es y no es propio / pero existe (algo) y de alguna forma ( de la palabra) en relación a alguna otra cosa después que podemos conocer y de nosotros como propio de uno / lo que todos entendamos (y de alguna forma-algo pues, en lugar de pasar a algo / siendo luego de lo completamente ajeno y abstracto / de un tránsito a través etapas previas en el camino hacia la totalidad, cada una contenida y superada en la siguiente (entonces) “Solo a partir de la cosa del pensar así experimentada surge, para Hegel, una máxima peculiar, que sirve de medida para el modo en que él habla con los pensadores que le precedieron” / ) Erst aus der so erfahrenen Sache des Denkens entspringt für Hegel eine eigentümliche Maxime, die Maßgabe für die Art und Weise, wie er mit den voraufgegangenen Denkern spricht
(07) Erst aus der so erfahrenen Sache des Denkens entspringt für Hegel eine eigentümliche Maxime, die Maßgabe für die Art und Weise, wie er mit den voraufgegangenen Denkern spricht
Solo a partir de la cosa del pensar así experimentada surge, para Hegel, una máxima peculiar, que sirve de medida para el modo en que él habla con los pensadores que le precedieron. “la cosa del pensar así experimentada”, subraya que no se trata de una abstracción, sino de una experiencia especulativa del pensar en su verdad. Heidegger insiste en que la relación con la tradición filosófica no es externa, sino que brota de la experiencia interna del pensar.
(08) Wenn wir also
ein denkendes Gespräch mit Hegel versuchen, dann müssen wir mit ihm nicht nur
von derselben Sache, sondern von derselben Sache in derselben Weise sprechen.
Allein das Selbe ist nicht das Gleiche. Im Gleichen verschwindet die Verschiedenheit.
Im Selben erscheint die Verschiedenheit. Sie erscheint um so bedrängender, je
entschiedener ein Denken von derselben Sache auf dieselbe Weise angegangen
wird. Hegel denkt das Sein des Seienden spekulativgeschichtlich. Insofern nun
aber Hegels Denken in eine Epoche der Geschichte gehört (dies meint beileibe
nicht zum Vergangenen), versuchen wir, das von Hegel gedachte Sein auf dieselbe
Weise, d. h. geschichtlich zu denken. Bei seiner Sache kann das Denken nur
dadurch bleiben, daß es im Dabeibleiben jeweils sachlicher, daß ihm dieselbe
Sache strittiger wird. Auf diese Weise verlangt die Sache vom Denken, daß es
die Sache in ihrem Sachverhalt aushalte, ihm durch eine Entsprechung
standhalte, indem es die Sache zu ihrem Austrag bringt. Das hei seiner Sache
Weihende Denken muß, wenn diese Sache das Sein ist, sich auf den Austrag des
Seins einlassen. Demgemäß sind wir daran gehalten, im Gespräch mit Hegel und
für dieses zum voraus die Selbigkeit derselben Sache deutlicher zu machen. Dies
verlangt nach dem Gesagten, mit der Verschiedenheit der Sache des Denkens
zugleich die Verschiedenheit des Geschichtlichen im Gespräch mit der Geschichte
der Philosophie ans Licht zu heben. Eine solche Verdeutlichung muß hier
notgedrungen kurz und umrißweise ausfallen.
(09)
Wir beachten zum Zwecke einer Verdeutlichung der Verschiedenheit, die zwischen
dem Denken Hegels und dem von uns versuchten Denken obwaltet, dreierlei. Wir
fragen:
Este
fragmento es uno de los más densos y exigentes del texto, donde Heidegger articula
su método de diálogo con Hegel, diferenciando entre “lo mismo” (das Selbe) y
“lo igual” (das Gleiche), y planteando la exigencia ontológica de sostener la
cosa del pensar en su diferencia histórica. Aquí tienes la traducción al
castellano, seguida de notas del traductor que aclaran los puntos más
complejos:
Traducción
(10) Si intentamos, entonces, un diálogo pensante
con Hegel, debemos hablar con él no solo de la misma cosa, sino de la misma
cosa en la misma manera. Solo que lo mismo no es lo igual. En lo igual desaparece la
diferencia. En lo mismo, la diferencia aparece. Y aparece tanto más apremiante cuanto
más decididamente se aborda un pensar desde la misma cosa y en la misma manera.
Hegel piensa el ser del ente de manera especulativo-histórica. Ahora bien, en
tanto el pensar de Hegel pertenece a una época de la historia (lo cual no
significa en absoluto que pertenezca a lo pasado), intentamos pensar el ser
pensado por Hegel en la misma manera, es decir, históricamente. El pensar solo
puede permanecer en su cosa si, en ese permanecer, se vuelve cada vez más
conforme a la cosa, si la misma cosa se le vuelve más conflictiva. De este
modo, la cosa exige del pensar que este la soporte en su situación, que le haga
frente mediante una correspondencia, llevándola a su resolución. El pensar
consagrado a su cosa debe, si esta cosa es el ser, disponerse a llevar a cabo
la resolución del ser. En consecuencia, estamos obligados, en el diálogo con
Hegel y para este, a esclarecer de antemano la mismidad de la misma cosa. Esto
exige, según lo dicho, sacar a la luz, junto con la diferencia de la cosa del
pensar, también la diferencia de lo histórico en el diálogo con la historia de
la filosofía. Tal esclarecimiento debe, aquí, necesariamente ser breve y
esquemático.
Con el fin de esclarecer la diferencia que impera entre el pensar de Hegel y el pensar que intentamos nosotros, atendemos a tres aspectos. Preguntamos:
Estas tres preguntas cierran el fragmento anterior y
abren el espacio para una clarificación ontológica y metodológica entre el
pensar de Hegel y el pensar que nosotros intentamos (la diferencia) Aquí la traducción
al castellano, seguida de notas del traductor que precisan su
función filosófica:
1. Welches ist dort und hier die Sache des Denkens?
2. Welches ist dort und hier die Maßgabe für das Gespräch
mit der Geschichte des Denkens?
3. Welches ist dort und hier der Charakter dieses
Gespräches?
Traducción
1. ¿Cuál es
allí y aquí la cosa del pensar?
2. ¿Cuál es
allí y aquí la medida para el diálogo con la historia del pensar?
3. ¿Cuál es allí y aquí el carácter de ese diálogo?
Sobre la primera pregunta:
Para Hegel,
la cosa del pensar es el ser en cuanto pensabilidad del ente en el pensar
absoluto y como este. Para nosotros, la cosa del pensar es lo mismo, por tanto
el ser, pero el ser en cuanto a su diferencia con respecto al ente. Dicho aún
con mayor precisión: para Hegel, la cosa del pensar es el pensamiento como
concepto absoluto. Para nosotros, la cosa del pensar, provisionalmente
nombrada, es la diferencia como diferencia.
Notas del traductor
- “das Sein hinsichtlich der
Gedachtheit des Seienden”: Heidegger no dice simplemente que el ser es
pensado, sino que el ser es en cuanto la pensabilidad del ente. En
Hegel, esto implica que el ser se da como concepto que piensa al ente en
su totalidad.
- “im absoluten Denken und als
dieses”: El
ser no solo es pensado por el pensar absoluto, sino que es ese
pensar. Aquí se condensa la identidad hegeliana entre ser y pensamiento.
- “das Selbe, somit das Sein”: Heidegger afirma que también
para él la cosa del pensar es el ser, pero lo llama lo mismo (das
Selbe), para subrayar que no es lo igual (das Gleiche), sino
aquello que preserva la diferencia.
- “das Sein hinsichtlich seiner
Differenz zum Seienden”: Esta es la clave heideggeriana: el ser no es el
ente, sino que se diferencia de él, y esa diferencia es lo que el
pensar debe sostener.
- “die Differenz als Differenz”: Esta fórmula es decisiva. No
se trata de pensar la diferencia como momento de una síntesis (como en
Hegel), sino de pensar la diferencia en su propio derecho, como lo
que no se resuelve ni se supera.
Traducción
Sobre la
Segunda Pregunta:
¿Cuál es allí y aquí la medida para el diálogo con la historia del pensar?
Para Hegel, la medida para el Dialogo con la
Historia De La Filosofía consiste en: ingresar en la Fuerza (o potencia – Dýnamis- de lo pensado o del
pensamiento que existe de alguna forma antes y puede ser de uno recogido)
del Ámbito de lo pensado por los pensadores anteriores. No por casualidad Hegel
formula su máxima en el curso de un diálogo con Spinoza y antes de un diálogo
con Kant (Ciencia de la lógica, Libro III, edición Lassón, Tomo II, p.
216ss). En Spinoza, Hegel encuentra el “Punto De Vista Consumado de la
Sustancia”, que sin embargo no puede ser el más alto, porque el ser aún no ha
sido pensado con igual decisión y desde su fundamento como Pensamiento que se
piensa (y de uno
ser→ antes) a sí mismo El ser como sustancia (o esencia lo de uno su pensamiento), como y
(sustancialidad→ La sustancialidad es la cualidad de ser una sustancia, que para la filosofía es la esencia o el fundamento de
algo. Se refiere a aquello que determina la existencia o del
pensamiento (luego las características propias de un ser, constituyendo su
principio fundamental, independiente de sus propiedades mudables antes fuera y
de una forma / alguna cosa (lo- pensado antes de uno-otro / que)
aún no se ha desplegado como sujeto (y del alguna forma lo de
uno) en su absolutas subjetividad. No obstante, Spinoza
interpela constantemente al pensamiento del idealismo alemán y lo sitúa a la
vez en contradicción, porque hace comenzar el pensar con lo Absoluto (I-de Dios / estando
de una forma antes ni después que existe de alguna manera pensado).
En cambio, el camino de Kant es otro, y para el pensar del Idealismo Absoluto
—y para la filosofía en general— aún más decisivo que el sistema de Spinoza.
Hegel ve en el pensamiento kantiano de la síntesis original de la apercepción (que en Kant se
refiere a la autoconciencia de las cosas no estando de la forma pero que puede
ser empírica (el conocimiento de nuestros estados internos) o trascendental (la
unidad sintética y pura de la conciencia, el "yo pienso”). La apercepción
trascendental es fundamental para la filosofía kantiana, ya que es la condición
de posibilidad para unificar la experiencia subjetiva) y “uno
de los principios más profundos para el desarrollo especulativo” (ibíd., p.
227). La fuerza de cada pensador la encuentra Hegel en lo que ha pensado (eso del sí mismo), en la medida en que puede ser
recogido como etapa en el pensamiento absoluto. Este solo es absoluto en tanto
se mueve en su proceso dialectico-especulativito (de
la razón / luego de otro / lo mismo), y para ello requiere la
estratificación.
Para Nosotros, (de
otra manera) la medida para el
Dialogo con la Transmisión Histórica es la misma, en la medida en que se trata
de ingresar en la Fuerza del pensar anterior (lo del otro antes). Pero nosotros
no buscamos la fuerza en lo ya pensado (igual lo
mismo) sino en un (lo) No-Pensado (que existe de alguna forma antes / lo / De otro antes pensado (que puede
ser después lo de unomismo y de
alguna forma y ser “Diferente”),
desde el cual lo pensado (después) recibe su espacio esencial (desde algo antes, pues…). Sin embargo, lo
ya pensado es (eso→
antes
de otro / y de alguna cosa antes pensado (lo) que primero prepara lo aún no
pensado, que (se) retorna (de uno) siempre de nuevo en su
sobreabundancia. La medida de (lo) No Pensado (pero que de alguna manera existe de alguna
forma antes lo de otro) no conduce a la inclusión de lo
anteriormente pensado en (o de) un desarrollo y una sistemática cada vez más
elevada y superadora, sino que exige la liberación del pensar transmitido hacia
su Aún Reservado Habido (esto es lo de antes que puede ser y esta de alguna
forma / lo que pueda ser pensado de lo mismo de uno después aquello de
unomismo) Esto atraviesa originariamente la transmisión, la precede siempre en
su esencia, sin haber sido pensado expresamente ni como lo que comienza (Desde algo del otro / luego aquello de lo que podemos
movernos / entendiendo / lo que antes de uno ha sido de alguna forma lo que ha
habido / y de alguna experiencia entendiendo de algo alguna cosa propia después)
Traducción
Sí, claro, Jorge. Heidegger en su texto Identität und Differenz (“Identidad y diferencia”) plantea una reflexión muy precisa: lo que solemos llamar “entidad” (el ser de las cosas, lo que hace que algo sea lo que es) y lo que llamamos “diferencia” (la separación entre el ser y los entes, entre lo que existe y su fundamento) no son dos nociones aisladas, sino que se implican mutuamente.
Heidegger sostiene que la identidad no es simplemente “igualdad” o “coincidencia” de algo consigo mismo, sino la pertenencia recíproca entre el ser y el hombre que piensa el ser. En esa pertenencia aparece también la diferencia: el ser nunca se reduce a los entes, siempre se distancia, se retrae, y en ese retraimiento funda la posibilidad de que los entes aparezcan. Por eso, identidad y diferencia no se excluyen, sino que se necesitan: la identidad se da en la diferencia, y la diferencia se revela en la identidad.
Traducido a un lenguaje más sencillo: Heidegger nos invita a pensar que lo que somos y lo que pensamos no se puede separar del hecho de que siempre estamos en relación con el ser, y esa relación es a la vez unión (identidad) y separación (diferencia). Es un intento de volver al origen del pensar, más allá de las categorías tradicionales, para mostrar que la filosofía debe atender a esa tensión fundamental entre lo que se da y lo que se oculta.
Traducción: “La diferencia entre el ente y el ser es el ámbito dentro del cual la metafísica —el pensamiento occidental en la totalidad de su esencia— puede ser lo que es. El paso atrás se mueve, por tanto, desde la metafísica hacia la esencia de la metafísica. La observación sobre el uso que hace Hegel de la palabra guía, ambigua, «ser», deja ver que el discurso sobre el ser y el ente nunca puede fijarse en una sola época de la historia del desocultamiento del ser. El discurso sobre el «ser» tampoco entiende este nombre en el sentido de una especie, bajo cuya vacía generalidad las doctrinas históricamente concebidas sobre el ente quedarían como casos particulares. El «ser» habla cada vez de manera enviada (geschicklich) y, por ello, está siempre atravesado por la tradición.”
En resumen: Heidegger está diciendo que la diferencia entre ser y ente es el terreno propio de la metafísica, pero que para comprenderla hay que dar un paso atrás hacia su esencia. El ser no es una categoría abstracta ni fija, sino que se manifiesta históricamente, en cada época, como un “envío” que siempre está mediado por la tradición.
Traducción al castellano: “El paso atrás desde la metafísica hacia su esencia exige una duración y una perseverancia cuya medida desconocemos. Solo una cosa es clara: este paso requiere una preparación que debe ser emprendida aquí y ahora; y ello en vista del ente en su totalidad, tal como ahora es y comienza a mostrarse cada vez con mayor claridad. Lo que ahora es está marcado por el dominio de la esencia de la técnica moderna, dominio que ya se manifiesta en todos los ámbitos de la vida mediante rasgos diversos y nombrables como funcionalización, perfección, automatización, burocratización, información. Así como llamamos biología a la representación de lo viviente, puede llamarse tecnología a la representación y configuración del ente dominado por la esencia de la técnica. Esta expresión puede servir como designación para la metafísica de la era atómica. El paso atrás desde la metafísica hacia la esencia de la metafísica, reconocido desde el presente y asumido a partir de la visión de él, es el paso desde la tecnología y la descripción y la interpretación tecnológicas de la época hacia la esencia —todavía por pensar— de la técnica moderna.”
Notas del traductor:
Der Schritt zurück: Heidegger habla del “paso atrás” como un retroceso desde la metafísica tradicional hacia su fundamento, es decir, hacia la pregunta por el ser.
Herrschaft des Wesens der modernen Technik: la “dominación de la esencia de la técnica moderna” no se refiere solo a máquinas, sino a la forma en que la técnica estructura y condiciona toda la vida contemporánea.
Funktionalisierung, Perfektion, Automatisation, Bürokratisierung, Information: Heidegger enumera rasgos que caracterizan la época tecnológica, mostrando cómo la técnica penetra en todos los ámbitos.
Technologie als Metaphysik des Atomzeitalters: la “tecnología” es aquí el nombre de la metafísica propia de la era nuclear, es decir, el modo en que el ser se nos da bajo el dominio de la técnica.
Schritt aus der Technologie… in das erst zu denkende Wesen der modernen Technik: el verdadero desafío es salir de la mera descripción tecnológica de la época y pensar la esencia de la técnica misma, que aún no ha sido comprendida.
En resumen: Heidegger está diciendo que el “paso atrás” hacia la esencia de la metafísica debe hacerse desde nuestra situación actual, marcada por la técnica moderna. La tecnología no es solo un conjunto de herramientas, sino la forma en que el ser se nos muestra hoy. Por eso, pensar la esencia de la técnica —más allá de su descripción funcional— es la tarea filosófica pendiente.
Mit diesem Hinweis sei die andere naheliegende Mißdeutung des Titels «Schritt zurück» ferngehalten, die Meinung nämlich, der Schritt zurück bestehe in einem historischen Rückgang zu den frühesten Denkern der abendländischen Philosophie. Das Wohin freilich, dahin der Schritt zurück uns lenkt, entfaltet und zeigt sich erst durch den Vollzug des Schrittes.
Traducción al castellano: “Con esta indicación se mantiene alejada otra interpretación equivocada del título «paso atrás»: la opinión, a saber, de que el paso atrás consistiría en un retroceso histórico hacia los primeros pensadores de la filosofía occidental. El hacia dónde, sin embargo, hacia donde el paso atrás nos conduce, solo se despliega y se muestra mediante la realización misma del paso.”
Notas del traductor:
Heidegger aclara que el Schritt zurück (“paso atrás”) no debe entenderse como un regreso cronológico a los orígenes de la filosofía griega.
El “paso atrás” es un movimiento de pensamiento: retroceder desde la metafísica hacia su esencia, hacia la pregunta por el ser.
El destino de ese paso (“das Wohin”) no puede anticiparse ni fijarse de antemano; solo se revela en el acto mismo de pensar y ejecutar ese retroceso.
En otras palabras, no se trata de arqueología filosófica, sino de un ejercicio vivo que abre un nuevo horizonte de comprensión.
Wir wählten, um durch das Seminar einen Blick in das Ganze der Hegelschen Metaphysik zu gewinnen, als Notbehelf eine Erörterung des Stückes, mit dem das I. Buch der «Wissenschaft der Logik», «Die Lehre vom Sein», beginnt. Schon der Titel des Stückes gibt in jedem Wort genug zu denken. Er lautet: «Womit muß der Anfang der Wissenschaft gemacht werden!» Hegels Beantwortung der Frage besteht in dem Nachweis, daß der -27- Anfang «spekulativer Natur» ist. Dies sagt: Der Anfang ist weder etwas Unmittelbares noch etwas Vermitteltes. Diese Natur des Anfanges versuchten wir in einem spekulativen Satz zu sagen: «Der Anfang ist das Resultat.» Dies besagt nach der dialektischen Mehrdeutigkeit des «ist» mehrfaches. Einmal dies: Der Anfang ist – das resultare beim Wort genommen – der Rückprall aus der Vollendung der dialektischen Bewegung des sich denkenden Denkens. Die Vollendung dieser Bewegung, die absolute Idee, ist das geschlossen entfaltete Ganze, die Fülle des Seins. Der Rückprall aus dieser Fülle ergibt die Leere des Seins. Mit ihr muß in der Wissenschaft (dem absoluten, sich wissenden Wissen) der Anfang gemacht werden. Anfang und Ende der Bewegung, dem zuvor diese selber, bleibt überall das Sein. Es west als die in sich kreisende Bewegung von der Fülle in die äußerste Entäußerung und von dieser in die sich vollendende Fülle. Die Sache des Denkens ist somit für Hegel das sich denkende Denken als das in sich kreisende Sein. In der nicht nur berechtigten, sondern notwendigen Umkehrung lautet der spekulative Satz über den Anfang: «Das Resultat ist der Anfang.» Mit dem Resultat muß, insofern aus ihm der Anfang resultiert, eigentlich angefangen werden. Dies sagt das Selbe wie die Bemerkung, die Hegel im Stück über den Anfang gegen Schluß beiläufig und in Klammern einfügt (Lass. I, 63): «(und das unbestrittenste Recht hätte Gott, daß mit ihm der Anfang gemacht werde)». Gemäß der Titelfrage des Stückes handelt es sich um den «Anfang der Wissenschaft», Wenn sie mit Gott den Anfang machen muß, ist sie die Wissenschaft von Gott: Theologie. Dieser Name spricht hier in seiner späteren Bedeutung. Darnach ist die Theologie die Aussage des vorstellenden Denkens über Gott. Zunächst meint *theologos, *theologia das mythischdichtende Sagen von den Göttern ohne Beziehung auf eine Glaubenslehre und eine kirchliche Doktrin.
Traducción:
“Para obtener, mediante el seminario, una visión del conjunto de la metafísica hegeliana, elegimos como recurso provisional una discusión del pasaje con el que comienza el primer libro de la Ciencia de la lógica, ‘La doctrina del ser’. Ya el título del pasaje da bastante que pensar en cada palabra. Dice: «¿Con qué debe hacerse el comienzo de la ciencia?» La respuesta de Hegel a esta pregunta consiste en mostrar que el comienzo es de naturaleza especulativa. Esto significa: el comienzo no es ni algo inmediato ni algo mediado. Intentamos expresar esta naturaleza del comienzo en una proposición especulativa: «El comienzo es el resultado». Esto significa, según la ambigüedad dialéctica del verbo ‘es’, varias cosas. Una de ellas: el comienzo es —tomando el resultare en sentido literal— el rebote desde la consumación del movimiento dialéctico del pensamiento que se piensa a sí mismo. La consumación de este movimiento, la idea absoluta, es el todo desplegado y cerrado, la plenitud del ser. El rebote desde esta plenitud produce la vaciedad del ser. Con ella debe hacerse el comienzo en la ciencia (el saber absoluto que se sabe a sí mismo). Comienzo y fin del movimiento, y antes que ellos el movimiento mismo, permanecen siempre en el ser. El ser acontece como el movimiento circular en sí mismo, desde la plenitud hacia la máxima exteriorización y desde ésta hacia la plenitud consumada. La tarea del pensar es, para Hegel, el pensamiento que se piensa a sí mismo como ser circular en sí mismo. En la inversión no solo legítima sino necesaria, la proposición especulativa sobre el comienzo dice: «El resultado es el comienzo». Con el resultado debe, en tanto que de él resulta el comienzo, propiamente comenzarse. Esto dice lo mismo que la observación que Hegel introduce al final del pasaje sobre el comienzo, de manera incidental y entre paréntesis (Lass. I, 63): «(y el derecho más indiscutible tendría Dios, de que con él se hiciera el comienzo)». Según la pregunta del título del pasaje, se trata del «comienzo de la ciencia». Si ella debe comenzar con Dios, entonces es la ciencia de Dios: teología. Este nombre habla aquí en su significado posterior. Según ello, la teología es la afirmación del pensamiento representativo sobre Dios. Originariamente, theologos, theologia significa el decir poético-mítico acerca de los dioses, sin relación con una doctrina de fe ni con una enseñanza eclesiástica.”
Notas del traductor:
“Der Anfang ist das Resultat”: Hegel juega con la paradoja de que el comienzo no es algo dado de inmediato, sino que surge como resultado de un proceso dialéctico ya consumado.
La “idea absoluta”: es el punto culminante del sistema hegeliano, el despliegue completo del ser. Desde esa plenitud, el pensamiento “rebota” hacia la vaciedad inicial, que constituye el punto de partida de la ciencia.
Circularidad del ser: Hegel concibe el pensar como un movimiento circular: de la plenitud a la exteriorización y de ésta de nuevo a la plenitud.
Referencia a Dios: Hegel sugiere que, en sentido especulativo, el comienzo de la ciencia podría hacerse con Dios, lo que convierte la ciencia en teología. Pero aquí “teología” no significa doctrina religiosa, sino discurso mítico o representativo sobre lo divino.
En resumen: Heidegger, al comentar a Hegel, muestra que el “comienzo” de la ciencia no es un punto inicial inmediato, sino el resultado de un proceso dialéctico que culmina en la idea absoluta y retorna a la vaciedad del ser. Ese comienzo, en su forma más radical, se vincula con Dios, entendido no como dogma religioso, sino como el punto originario del pensar.
Weshalb ist «die Wissenschaft», so lautet seit Fichte der Name für die Metaphysik, weshalb ist die Wissenschaft -28- Theologie? Antwort: Weil die Wissenschaft die systematische Entwicklung des Wissens ist, als welches sich das Sein des Seienden selbst weiß und so wahrhaft ist. Der schulmäßige, im Übergang vom Mittelalter zur Neuzeit auftauchende Titel für die Wissenschaft vom Sein, d. h. vom Seienden als solchem im allgemeinen, lautet: Ontosophie oder Ontologie. Nun ist aber die abendländische Metaphysik seit ihrem Beginn bei den Griechen und noch ungebunden an diese Titel zumal Ontologie und Theologie. In der Antrittsvorlesung «Was ist Metaphysik?» (1929) wird daher die Metaphysik als die Frage nach dem Seienden als solchem und im Ganzen bestimmt. Die Ganzheit dieses Ganzen ist die Einheit des Seienden, die als der hervorbringende Grund einigt. Für den, der lesen kann, heißt dies: Die Metaphysik ist Onto-Theo-Logie. Wer die Theologie, sowohl diejenige des christlichen Glaubens als auch diejenige der Philosophie, aus gewachsener Herkunft erfahren hat, zieht es heute vor, im Bereich des Denkens von Gott zu schweigen. Denn der ontotheologische Charakter der Metaphysik ist für das Denken fragwürdig geworden, nicht auf Grund irgendeines Atheismus, sondern aus der Erfahrung eines Denkens, dem sich in der Onto-Theo-Logie die noch ungedachte Einheit des Wesens der Metaphysik gezeigt hat. Dieses Wesen der Metaphysik bleibt indes immer noch das Denkwürdigste für das Denken, solange es das Gespräch mit seiner geschickhaften Überlieferung nicht willkürlich und darum unschicklich abbricht
Traducción:
“¿Por qué la ‘ciencia’ —tal como desde Fichte se llama a la metafísica— es teología? Respuesta: porque la ciencia es el desarrollo sistemático del saber, en el cual el ser del ente se sabe a sí mismo y así es verdaderamente. El título escolar que aparece en el tránsito de la Edad Media a la Edad Moderna para la ciencia del ser, es decir, del ente en cuanto tal en general, es: ontosofía u ontología. Pero la metafísica occidental, desde su inicio en los griegos y aún sin estar ligada a esos títulos, es a la vez ontología y teología. En la lección inaugural ¿Qué es metafísica? (1929) la metafísica se determina como la pregunta por el ente en cuanto tal y en su totalidad. La totalidad de este todo es la unidad del ente, que unifica como fundamento productor. Para quien sabe leer, esto significa: la metafísica es onto-teo-logía. Quien ha experimentado la teología —tanto la del credo cristiano como la de la filosofía— desde su origen histórico, prefiere hoy guardar silencio en el ámbito del pensar sobre Dios. Pues el carácter onto-teológico de la metafísica se ha vuelto problemático para el pensar, no por razón de algún ateísmo, sino por la experiencia de un pensar al que, en la onto-teo-logía, se le ha mostrado la todavía no pensada unidad de la esencia de la metafísica. Esta esencia de la metafísica sigue siendo, sin embargo, lo más digno de ser pensado, mientras el diálogo con su tradición enviada no se interrumpa arbitraria y, por ello, impropiamente.”
Notas del traductor:
“Onto-Theo-Logie”: Heidegger acuña este término para mostrar que la metafísica occidental siempre ha sido doble: ontología (discurso sobre el ser) y teología (discurso sobre lo divino).
La ciencia como teología: no significa religión en sentido dogmático, sino que el saber absoluto, al desarrollarse sistemáticamente, se convierte en saber de Dios, entendido como el fundamento último.
El silencio sobre Dios: Heidegger señala que hoy se prefiere callar en el ámbito del pensar sobre Dios, no por ateísmo, sino porque el carácter onto-teológico de la metafísica se ha vuelto problemático.
Unidad aún no pensada: en la onto-teo-logía se revela una unidad de la esencia de la metafísica que todavía no ha sido pensada plenamente. Esa unidad es lo que sigue siendo lo más “denkwürdig” (digno de ser pensado).
En resumen: Heidegger explica que la metafísica occidental siempre ha sido a la vez ontología y teología, porque busca el fundamento último del ente en su totalidad. Hoy, sin embargo, ese carácter onto-teológico se vuelve cuestionable, no por rechazo religioso, sino porque en él se muestra una unidad más profunda de la esencia de la metafísica que aún no ha sido pensada.
Aquí tienes la traducción al castellano con notas aclaratorias, Jorge:
Traducción:
“En la quinta edición de ¿Qué es metafísica? (1949) la introducción añadida da la indicación expresa sobre el carácter onto-teológico de la metafísica (p. 17 ss., 7ª ed. p. 18 ss.). Sin embargo, sería apresurado afirmar que la metafísica es teología porque sea ontología. Antes bien, se debe decir: la metafísica es teología —una afirmación sobre Dios— porque Dios entra en la filosofía. Así se agudiza la cuestión del carácter onto-teológico de la metafísica hasta convertirse en la pregunta: ¿Cómo entra Dios en la filosofía, no solo en la moderna, sino en la filosofía como tal? Esta pregunta solo puede responderse si previamente se ha desplegado suficientemente como pregunta. La pregunta: ¿Cómo entra Dios en la filosofía? solo podemos pensarla adecuadamente si se ha esclarecido suficientemente aquello en lo cual Dios debe entrar: la filosofía misma. Mientras recorramos la historia de la filosofía solo de manera histórica, encontraremos en todas partes que Dios ha entrado en ella. Pero si se concede que la filosofía, como pensar, es el dejarse llevar libremente, desde sí mismo, hacia el ente en cuanto tal, entonces Dios solo puede entrar en la filosofía en la medida en que ésta, desde sí misma, por su esencia, exige y determina que y cómo Dios entre en ella. La pregunta: ¿Cómo entra Dios en la filosofía? remite, por tanto, a la pregunta: ¿De dónde proviene la constitución onto-teológica de la esencia de la metafísica? Asumir la pregunta planteada de este modo significa, sin embargo, realizar el paso atrás.”
Notas del traductor:
Onto-teología: Heidegger insiste en que la metafísica occidental siempre ha sido doble: ontología (discurso sobre el ser) y teología (discurso sobre lo divino).
No basta decir “metafísica = teología”: no es simplemente porque la metafísica sea ontología, sino porque en ella aparece Dios como tema filosófico.
La pregunta clave: “¿Cómo entra Dios en la filosofía?” no se responde con un repaso histórico, sino preguntando por la esencia misma de la filosofía.
Filosofía como pensar libre: si la filosofía es un dejarse llevar hacia el ente, entonces ella misma exige que Dios aparezca en su horizonte.
El paso atrás: asumir esta pregunta significa retroceder desde la metafísica hacia su esencia, que es lo que Heidegger llama el Schritt zurück.
En resumen: Heidegger aclara que el carácter teológico de la metafísica no proviene de que sea ontología, sino de que Dios entra en la filosofía por exigencia de su propia esencia. Preguntar cómo ocurre esto equivale a preguntar por el origen de la constitución onto-teológica de la metafísica, y esa pregunta es ya el “paso atrás” hacia su fundamento.

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