"El camino", siempre de uno / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Acecuchal 06207 (Badajoz -España)

Solo puedo hablar de un camino: del propio, quiero decir con propiedad, Donde la montaña es y actúa desde la metáfora de otros siendo del camino propio de uno (y de volcanes en mi caso) hacia la superación en aquel escenario que invita (de su fuerza y potencia) a dejar atrás el bullicio y superficialidad para adentrarse en territorio desconocido donde el silencio no-es del viento, y la exigencia se transforman en herramienta para la metamorfosis luego manifiesta de (esa imagen de uno) de un entorno natural en contraposición no solo la vida metropolitana que ahoga la vitalidad y entorpece la libertad personal / y entendido esto: como vara de medida y superación frente a la adversidad acontecida donde la montaña es y me ayudaba (lo mismo ahora) a entender de lo que quedó de uno mismo y hasta donde de aquello mismo tirado en el asfalto podía ser y probar, si podría moverme ded alguna forma como antes, a ser→ dl pesmiento en lo propio o solo parecerlo como un mal reflejo. Lo cierto es nunca me interesaron las cimas, sino lo que me sucede cuando de la aproximación luego es uno la montaña y en la montaña (una roca de fuego fria más→ aquel que se rehúsa a vivir solo en la comodidad y la mediocridad general de una existencia moderna y moderada centrada en el egoísmo y en acaparar de lo material) y en cambio, abraza la lucha constante contra las misma ataduras materiales y del ego lo mismo de la rutina impuesta del deseo aceptando la inevitabilidad de la muerte que no-es, sino un estímulo después para uno vivir con intensidad, lucidez y autenticidad la propia vida.

En este sentido uno se distingue del otro en su capacidad para enfrentar los propios miedos y dominar las pasiones en la disciplina (del entreno) y el sacrificio→ en ausencia de tantas cosas que no pueden ser propias (y de algunas que no-son y lo habían sido) / cuando queremos y necesitamos nosotros ser→ luego siendo alguna manera de todo lugar y forma) en la severidad como herramienta de superación. La imagen de es de la necesidad de armar una imagen propia y reconocible a las fuerzas primordiales de eso que queda de unomismo y sin forma todavía: lo desconocido de cada uno, de esa energía que se puede materializar de alguna forma de uno en la manera que permita como un escudo trascender los artificios de la sociedad contemporánea. No se trata pues de una batalla interna solamente sino de una lucha real en la que uno se forja a través del enfrentamiento directo con el acero de su propio ego en la recuperación de valores tradicionales como la integridad ―«Así como las muchas olas de los ríos fluyen hasta el océano, así mismo todos los grandes guerreros entran en Tus bocas envueltos en llamas” ―Bhagavad Gita XI, 28»― donde es el momento del ser y de la muerte (lo mismo social) como una necesidad para destruir aquel soporte incapaz de acoger una energía por llegar y de uno lo propio que abre la posibilidad del paso sobre el abismo (un salto de fe→ o iniciación ( se entiende de tantas tradiciones). Donde uno trasciende su individualidad a través de sus pasiones las agota y «de la lava después uno ardiendo». Tal es el sentido de la vía de la acción del ser de unomismo sin forma definida todavía, que enseña Krisna al guerrero Arjuna: «Soy yo, quien primeramente golpea a todos estos guerreros; sé solamente tú, hábil arquero, el instrumento en mi mano» (XI, 33).

 

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