De los depredadores más astutos / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

De: los depredadores más astutos, en realidad, no son aquellos que persiguen y corren tras su presa, sino, los que atraen a su presa, en ese sentido las plantas son los mejores depredadores (por medio de los colores) En el mundo vegetal, este principio alcanza cotas extraordinarias: las hojas de las plantas carnívoras despliegan reflejando de la luz matices vivos —rojizos, amarillos, moteados— y secretan néctares dulces que imitan feromonas para seducir insectos y pequeñas presas. Una vez posadas, esas víctimas resbalan cayendo al fondo hacia abismos de vientres tubulares o pinzas repletas de enzimas y bacterias digestivas. El festín comienza lentamente: la descomposición del cuerpo puede prolongarse meses, e incluso persistir en esas hojas trampas a lo largo de estaciones enteras, nutriendo a la planta generación tras generación gracias a un sistema de raíces y brotes que hereda la misma estrategia depredadora. Sin embargo existe algunos animales que de otra manera también (y en la oscuridad más absoluta proyectan una luz (su propia luz) que atrae a su insensatas presas) hacia una digestión que a veces puede durar y por generaciones) más de 2000 años. La táctica del señuelo, entre algunos animales, cobra vida en la oscuridad gracias a la bioluminiscencia. El rape o pez linterna extiende un apéndice fosforescente en la oscuridad delante de su boca, luego cuando la curiosidad supera de la necesidad la propia sensatez (el sujeto) acude a ese farolillo, a la vez que el depredador cierra la fauces y encierra a su presa en un estómago de ácidos tan potentes como el de las plantas carnívoras. En ciertos ecosistemas abisales (donde la oscuridad es absoluta) este modo de caza es tan eficaz que la digestión puede resultar tan lenta —y las condiciones tan estables— que los restos de una víctima quedan retenidas semanas o meses, otorgando al cazador un suministro continuado de nutrientes. Luego el arte de la caza no siempre se mide por la rapidez de la persecución, sino por la perfección del señuelo que perdura más allá del cazador / en este caso pescador (estableciéndose de uno en adaptación natural: después toda una especie de cazadores (pescadores).

Por suerte pienso y debido a ello o-ser→ de mí mismo: un producto no definido, no me paré demasiado tiempo a estar y de los demás en lo que me querían decir (más o menos impuesto lo mismo y ahora en las escuelas) por la razón de otros y de sus ideas / hasta haber sucumbido a las mías propias) Soy de más allá deПas ideas del acontecimiento que deriva como consecuencia de estas en el instante del impulso y causa de moverme después y de algo a lugares y personas que son más: de seguir la experiencia (insistiendo en uno ser→ de la propia vida) siendo en propia experiencia como evento y luz de la propia realidad donde las cosas reales suceden / es decir: ser→ de aquello que sucede y siente uno de observar la realidad (siendo ahí: de aquello mismo) y de una forma concreta determinada que se construye así misma y puede ser o evolucionar igual de la forma (que entendemos) luego de alguna manera lo mismo de acuerdo a circunstancias y en lo que pueda llegar a ser- uno de otros lugares y gentes luego de reconocerme antes y de sus ojos en el reflejo...

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