No se trata de llenar el aire de frases llamativas, sino de articular desde ser→ del pensamiento, de uno, desde las cosas mismas que se surgen del cruce material y de unomismo luego en la vivencia concreta, y en ellas de los acontecimientos y sensaciones entre el dolor (de no volver a ver un árbol cortado) y la esperanza (de verlo trasplantado); donde cada palabra es reflejo de aquello mismo (lo) sentido en lo personal de uno, en relación a alguna cosa que no-es de su propio horizonte y su realidad (en conciencia lo mimoso de lo que no-es ahora de una forma, pero (es (eso) puede ser pesado de alguna manera / siempre de uno en relación a alguna cosa), despojándose de la superficialidad propia para revelar la esencia de aquello (lo de un significado propio (en el dialogo) que es lo- indefinido de uno e importa: desde el entendimiento de la cosa en sí (hablamos de las sensaciones propias que trascienden los adornos del habla para alcanzar de un dialogo→ aquello mismo cargado de significado al haber sido de uno mismo aquello de unos acontecimientos luego pensado: por la palabra que es→ el poder manifestarlo después de un entendimiento) referido de alguna cosa propia, y hacerlo sin placerse en las propias virtudes
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