La primera bifurcación (de un Artificio→ aquello que no-es y es (eso→ del pensamiento que existe luego del alguna froma propia significado de un texto despues) /Jorge Maqueda merchán ⟲ Jordi Maqueda ( Aceuchal, 06207 Badajoz -España)

Bastaría una noche y, no más, para darse cuenta extrapolando una expresión utilizada frecuentemente en física y otras ciencias exactas, que existen múltiples dimensiones en la mente, del mismo modo, que coexisten múltiples dimensiones en el espacio. Y así, igual que los matemáticos barajan teorías y posibilidades, acerca de la existencia de infinidad de universos, independientes, los unos de los otros pero, sin dejar de formar parte de un mismo conjunto; no es necesario profundizar en antiguas doctrinas lulianas o ecuaciones interminables para afirmar que, de modo semejante opera el subconsciente: desarrollándose de manera paralela e inconexa al consciente pero, sin por ello, dejar de formar parte de un mismo y único yo de uno. De tal modo entendemos los sueños, o igualmente, aquellos estados de catarsis inducidas como profundas bifurcaciones, que de uno mis i de otro yo generadas de manera espontánea sobre el mismo espacio en el que se manifiestan los pensamientos, si bien, surgiendo a un plano superior o, como poco distinto i en apariencia opuesto o ajeno a las reglas físicas universales que rigen la vida, el espacio y el tiempo de lo que entendemos materia i forma barionica. Sin duda, esto motiva en el hombre la posibilidad de experimentar un suceso singular e inquietante. Y, por su puesto, que desarrollar algún día de modo controlado tales procesos nos abriría las puertas que conducen entre inexplorados caminos, hacia inimaginables fuentes de sabiduría y conocimientos las cuales apenas hoy podemos sospechar. Sin embargo, este ejercicio ya sea inducido o generado de manera involuntaria también abre los cerrojos de un laberinto, por el que transitan horrores y angustias; monstruosidades espantosas es de Lo que habita en lo más profundo i sombra de cada uno de nosotros y de los que no hemos oído hablar jamás.
<Hay cosas que la inteligencia podría buscar por sí misma, pero que sola no encontrará jamás. Son aquellas que el instinto encontraría, pero que nunca buscará>. (H. Bergson)

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