En el ámbito de la investigación hermenéutica.
Y de la escritura: entendiendo lo que no puede ser tratado como un simple medio de transmisión de contenidos propios y en primera persona y solo por signos previamente fijados.
Jorge maqueda merchán (Observaciones)
00- En el ámbito de la investigación hermenéutica /Jorge Maqueda Merchán / Jordi Maqueda- Aceuchal 06207 ( Badajoz - España)
La necesidad es de una categoría social, y la «pulsión» (impulso - natural) está contenida dentro de ella / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)
Tesis abreviada
y actualizada sobre la Necesidad Social / de Jorge Maqueda Merchán (en
Aceuchal 2026) / y (Apoyada en Adorno, Escritos sociológicos, 1942)
De la necesidad pensada como
categoría social (o necesidad social) y de la pulsión o del impulso lo que está
primero contenido dentro de ella. Luego los momentos social y natural de la
necesidad social no se pueden separar entre sí distinguiendo
"primario" y "secundario" para elaborar una
jerarquía racional de las satisfacciones. Allá donde existe impulso, es origen
y movimiento primario hacia moverse luego de él; pero cuando el movimiento ocurre necesariamente dentro de un ámbito
social puede llegar a ser superficial y encauzarse hacia meras
satisfacciones de consumo.
Por lo tanto, la división
tradicional entre necesidades primarias (biológicas) y secundarias (sociales) es una falacia ideológica: no se
pueden catalogar como dos dimensiones distintas pensando del sujeto social / o
sujeto funcional. Pues Todo impulso natural del sujeto social ya está mediado antes
siendo de alguna forma funcional socialmente. No existe pues un impulso puro (o
natural y distinto) que opere aquí de forma aislada; entendiendo desde el
momento en que un bebé siente hambre y llora, y ese impulso se inserta después
en un lenguaje, una técnica y una cultura dada de una estructura social: lo
biológico y social se constituyen entonces mutuamente, demostrando que
clasificar las necesidades en una pirámide racional es un error analítico.
De las denominadas necesidades sociales (las entendemos (nosotros
y significadas) primero y del proceso de ser reconocido que surge de nuestra
naturaleza como seres gregarios. No se limitan solo y a la supervivencia
biológica, sino a la integración y el bienestar dentro de un grupo y
aceptación: sentirse querido y aceptado por otros; formar parte de una
comunidad, familia o club; contribuir activamente en la sociedad o entorno y
recibir validación y estatus de los demás. Luego existe una pregunta… ¿Son
estas necesidades "verdaderas- necesidades" u otra cosa? En las
ciencias sociales hoy se debate si son "verdaderas" (innatas) o
simples construcciones culturales; pero conclusión más aceptada, como no podía
ser de otra manera, es, que (sí) son necesidades reales pero, entendámoslas
nosotros: fundamentalmente pensadas dentro del ámbito y sentido como sociales /
esto es: y con matices: estando del Impacto biológico, pues entendemos, que siendo
uno del aislamiento social: se activan las mismas zonas de dolor en el cerebro
que son del dolor físico. Luego los humanos sobrevivimos gracias a la
cooperación (necesaria) y la falta de relaciones o conexiones lo mismo sociales
nos hace enfermar y reduce la esperanza de vida; entonces: “la necesidad /
social” es conectar y reflejarse uno del
otro / entendiendo de otra forma no lo mismo sentido del trabajo / que tan profundo convierte a los
hombres en «apéndices de las máquinas o del mercado » obligándoles a reducirse
después y fuera del trabajo a la mercancía y de la misma a reconocerse de: su
reproducción. Esto lo observamos y sentimos reconociendo lo de alguna forma y
de nosotros mismos antes, como marcas de una situación personal que
obliga-necesariamente a huir a sus víctimas, pero que las tiene a la vez tan
rígidamente bajo control, que la propia huida degenera siempre en la repetición
convulsa de la misma situación de la que se pretende escapar.
Luego, lo peor de las denominadas necesidades sociales /
no es su superficialidad, cuyo concepto presupone el asimismo cuestionable de
la interioridad o pureza del sujeto
observando diferencia entre “Necesidad”
vs. “Necesidad: entendida como Deseo”;
es crucial pues y aquí separar la fuerza impulsora (impulso/necesidad) del
objeto cultural para saciarla (o del deseo). Por Ejemplo: La Necesidad→
entendiendo necesidad de comunicación con tus amigos (pertenecía) /
distinguiendo / del Deseo: que es específico, cultural, variable y moldeado por
el mercado; por Ejemplo: El deseo (que no es necesidad) de tener el último
modelo de iPhone o usar una red social de moda específica para hablar con
ellos. Luego malo de estas necesidades –que no son tales necesidades– es que se
dirigen a una consumación que las defrauda a la vez: justo por esta consumación
que degenera siempre en la repetición convulsa del acto que refleja una misma
situación consumada una y otra vez de diferentes formas de
satisfacción por el deseo de consumo. La
mediación social de la necesidad –en tanto mediación a través de la sociedad y
lo medios (hoy igualmente las redes sociales) – ha alcanzado un punto “tal” en
el que esta necesidad supuesta (supuesta) incurre en contradicción consigo
misma siendo de otra forma pensado aquello más como deseo.
De las necesidades sociales (entendemos / nosotros) que son
verdaderas y vitales para la salud mental y física del sujeto (social) / o
sujeto (funcional) pensado de (una persona funcional y socialmente activa,
y que por tanto también es→ de las instituciones, normas y reglas sociales
sirviendo al propósito de estas, Luego lo que a veces sentimos y catalogamos
como "superfluo" o "falso" no es la necesidad social en sí,
sino el deseo social implantado por el entorno para satisfacerla. Ahí ha de
insertarse la crítica, y no en cualquier jerarquía previamente dada de valores
y necesidades (Tesis abreviada sobre la necesidad de Jorge Maqueda Merchán
(2026)/ partiendo antes de la tesis de (Adorno: Escritos sociológicos 1942)
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Adenda a la
Tesis: [Tesis abreviada y actualizada sobre la Necesidad Social])
La “Necesidad”
desde la lógica interna del Impulso
Esta es una explicación breve, que piensa
la palabra “necesidad” desde la lógica interna del impulso, sin
repetir nada de lo que ya formulamos.
La necesidad, pensada desde su raíz pulsional, no
es una carencia que el sujeto “tiene”, sino una forma en que el sujeto es
afectado por el propio impulso: “que siente”. Antes de cualquier
elaboración social, la necesidad es un modo de tensión: una orientación del
organismo hacia aquello que lo mantiene en su propio ser. Lo fundamental no es
el objeto que la satisface, sino la dirección que abre en el sujeto y
“le hace moverse”. Por eso, la necesidad profunda no se reconoce por su
contenido (que no-es todavía de una forma), sino por su capacidad de conservar
o intensificar la vida interior moviéndonos de alguna forma (y estar orientado
de lo que entendemos necesaria).
Las llamadas necesidades superficiales no son
falsas por ser “banales”, sino porque no nacen del impulso propio,
sino de una captura externa del impulso. Son deseos (de formas adquiridas) que
se presentan como necesidades después, pero que no brotan antes del sujeto: lo
ocupan luego Funcionando como sustitutos que prometen colmar una falta o
necesidad que ellos mismos provocan. Por eso su consumación defrauda: no
respondiendo a aquella tensión originaria, sino a una forma de desvío que
mantiene al sujeto girando alrededor de lo que nunca podrá satisfacerlo.
La clave, entonces, no está en clasificar
necesidades según una jerarquía externa, sino en escuchar el modo en
que el impulso se articula en cada uno: qué nos pide, qué lo sostiene,
qué desborda, qué interrumpe. La necesidad fundamental no es la que “debería”
ser, sino la que emerge (estando de alguna forma) cuando el sujeto se reconoce de
su propio movimiento, sin quedar reducido a los objetos que la sociedad le
ofrece como sustitutos. En ese punto, la palabra necesidad deja de nombrar una
falta o carencia y empieza a nombrar una forma de presencia: aquello
que, al sentirse en si mismo, orienta al sujeto hacia lo que lo hace más real para
sí mismo y pensado como lo de unomimso; pero
entendamos esto→ cuando la necesidad deja de ser pensada como falta, y deja
de funcionar como un agujero que exige ser llenado — en ese movimiento— la necesidad se vuelve una modalidad de
presencia del sujeto: aquello en sí
mismo, pero que no señala lo que falta, sino lo que aparece y necesidad:
una forma de intensidad, una dirección del impulso que se siente antes de
cualquier objeto que pudiera satisfacerla. La necesidad profunda no es un
vacío, sino una manifestación del modo en que el sujeto se afirma en su propio ser
de alguna forma.
En este sentido, la necesidad no apunta primero
hacia afuera, hacia un bien que la colme, sino hacia adentro, hacia la zona
donde el sujeto se reconoce actuando, , orientándose. Es presencia porque se
hace visible de una estructura interna en el impulso, una forma de vida que se
anuncia en el cuerpo y en la conciencia. Lo que se siente como necesidad no es
la carencia de algo, sino la aparición de una fuerza que reclama ser escuchada.
Luego, y cuando la necesidad se experimenta de
este modo, deja de ser un mecanismo de captura —como ocurre con las necesidades
superficiales— y se convierte en una guía: una señal que orienta al sujeto
hacia aquello que lo vuelve más real para sí mismo. No porque lo complete, sino
porque lo pone en contacto con su propio movimiento originario, con aquello que
lo constituye antes de cualquier objeto o consumo (el viaje siempre fue mejor
que el destino) La necesidad, así, es una forma de verdad propia entendida en el
impulso que nos levanta: una presencia que no reclama objeto pero que indica del
lugar: en donde el sujeto se encuentra de alguna otra forma consigo mismo.
Desde una fenomenología del impulso,
Una lectura
fenomenológica del impulso exige partir de lo que aparece antes de cualquier
interpretación: la experiencia vivida del movimiento interior. El impulso no es
una fuerza ciega ni un mecanismo biológico; pero existe y es pensado aquí como una
modalidad de darse del sujeto a sí mismo. En la fenomenología, lo decisivo no
es el objeto hacia el que el impulso se dirige, sino la manera en que el
impulso se manifiesta en la conciencia como una cierta tensión, una
orientación, es un “estar en camino” incluso antes de saber hacia dónde nos
dirigimos / ya nos hemos levantado.
Cuando la
necesidad se entiende de esta perspectiva, deja de ser signo de carencia. No
señala un vacío, sino de una forma / otra forma de aparecer y de aquello
impulsado: el sujeto. La necesidad es presencia pues y desde el modo en que del
impulso se hace sentir, se anuncia, y se deja notar / entendiendo no lo que
falta, sino lo que se muestra el sujeto que descubre una región de sí mismo que
no proviene del mundo social, ni de los objetos, ni de las imposiciones
externas, sino de su propio modo de estar / siendo de aquello en el mundo.
La fenomenología
insiste en que toda vivencia tiene una estructura intencional: siempre es
vivencia de algo. Pero en el caso del impulso, ese “algo” no es todavía un
objeto dado, sino una dirección como objeto. Lo que aparece es una orientación
del sujeto hacia una posibilidad de sí mismo (entendiendo de lo que puede llegar
a estar después y ser lo pensado como lo de unomimso Y es por eso la necesidad
profunda no es deseo, sino un modo de estar afectado por algo / que es todavía potencia
interna que pide desplegarse y actualizarse de alguna forma (y moverse) Y es
presencia por lo que se entiende del sujeto en su propio movimiento e impulso originario. Luego
cuando el sujeto atiende a esta presencia, la necesidad se convierte en una
forma de verdad propia. No una verdad conceptual, sino una verdad vivida de
algo: como revelación de aquello que lo constituye en su ser más propio. La
necesidad, entendida fenomenológicamente, es la experiencia de una fuerza que
no reclama objeto, sino que señala en el impulso aquel lugar donde el sujeto se
encuentra consigo mismo. Es una forma de aparecer que devuelve al individuo a
su propio centro de gravedad. La necesidad profunda es la experiencia de una
presencia que pide ser habitada no colmada donde el sujeto descubre que su
realidad no está en los objetos que persigue, sino en el impulso que lo mueve.
Previo de una Tesis para un estudio Mayor (del impulso entendiéndose lo que está y es sentido del acto (lo que es) después siendo de una forma pensado estando de alguna otra forma)
Introducción
La necesidad social ha sido objeto de intensos debates en la teoría
social contemporánea, especialmente en el cruce entre la sociología crítica y
la filosofía social. El presente texto se fundamenta en la Tesis abreviada y
actualizada sobre la Necesidad Social de Jorge Maqueda Merchán (2026), que se
apoya en los Escritos sociológicos de Theodor W. Adorno (1942), para analizar
la construcción de la necesidad social como una realidad inseparable de lo
biológico y lo social. Se cuestiona por tanto, la tradicional división entre
necesidades primarias y secundarias, se explora la distinción entre necesidad y
deseo social, y se examina cómo el mercado y las redes sociales moldean deseos
que se confunden con necesidades. Además, se aborda la importancia de las
necesidades sociales para la salud mental y física, su inserción en
instituciones y normas, y se integra la crítica de la Escuela de Frankfurt y
aportes contemporáneos sobre consumo y deseo.
1.
Fundamentación teórica: la necesidad social manifiesta de la tesis de Jorge Maqueda
Merchán y Adorno
1.1. La
necesidad social como categoría inseparable de lo biológico y lo social
Nuestra Tesis parte de una crítica radical a la división tradicional entre
necesidades primarias (biológicas) y secundarias (sociales). Entendemos que “la
división tradicional entre necesidades primarias (biológicas) y secundarias
(sociales) es una falacia ideológica: lo no se pueden catalogar como dos
dimensiones distintas pensando en el sujeto social / o sujeto funcional
(entendiendo) que todo impulso natural del sujeto social ya está mediado antes
siendo de alguna forma y funcional socialmente. No existe pues un impulso puro
(o natural y distinto) que opere aquí de forma aislada”. (Ver: Tesis
abreviada y actualizada sobre la necesidad social.docx)
Esta afirmación implica que incluso los impulsos más básicos, como el hambre,
están socialmente mediados desde el inicio de la vida. El ejemplo del bebé que
siente hambre y llora, y cuya necesidad es inmediatamente interpretada y
gestionada en un contexto de lenguaje, técnica y cultura, ilustra cómo lo
biológico y lo social se constituyen mutuamente. Así, la necesidad social no es
una capa añadida a la biológica, sino una dimensión constitutiva de la
experiencia humana.
Adorno, por su parte, y en sus Escritos sociológicos, sostiene una
perspectiva funcionalista y relacional de la sociedad, donde las relaciones
sociales preexisten y son aquello que configura después a los individuos, y
donde la totalidad social determina la forma y el contenido de las necesidades
individuales ( entendido lo que es de cada uno su necesidad) / es decir: Para
Adorno, la sociedad moderna, especialmente bajo el capitalismo avanzado,
produce sujetos cuyas necesidades están modeladas por las relaciones de
producción, el mercado y la cultura de masas. La “preponderancia de las
relaciones sobre los propios seres humanos, que no son ya sino sus productos
privados de poder”, implica que las necesidades no pueden entenderse fuera de
la mediación social.
1.2. Crítica
a la jerarquía de necesidades: más allá de la pirámide de Maslow
Nuestra Tesis critica la tendencia a jerarquizar las necesidades en una
pirámide racional, como la propuesta por Maslow, argumentando que “clasificar
las necesidades en una pirámide racional es un error analítico”(Ver: Tesis abreviada y actualizada sobre la necesidad social.docx). Esta crítica
se alinea con objeciones contemporáneas a la universalidad y rigidez de la
jerarquía de Maslow, que ha sido cuestionada por su falta de sensibilidad a la
diversidad cultural y social. Desde nuestra perspectiva, lo mismo de Adorno, entendemos
que esta jerarquización de necesidades responde a una lógica ideológica que
naturaliza / establece formas de vida y consumo propias de la sociedad capitalista,
ocultando la propia historicidad en la construcción social de las necesidades.
Así, la distinción entre necesidades “verdaderas” e “impuestas” debe ser
analizada después en el contexto de las relaciones de poder, la
mercantilización y la mediación cultural.
2.
Definición y operacionalización de la necesidad social
2.1. ¿Qué es
una necesidad social?
Nosotros entendemos (de la propia tesis) que las necesidades sociales se
definen como aquellas que “no se limitan a la supervivencia biológica, sino a
la integración y el bienestar dentro de un grupo y aceptación: sentirse querido
y aceptado por otros; formar parte de una comunidad, familia o club; contribuir
activamente en la sociedad o entorno y recibir validación y estatus de los
demás” (Ver: Tesis
abreviada y actualizada sobre la necesidad social.docx). Esta
definición enfatiza la dimensión relacional y simbólica de la necesidad social,
que implica tanto el reconocimiento como la pertenencia y la participación. La
necesidad social es, por tanto, una necesidad de conexión, reflejo y
validación, que se manifiesta en la búsqueda de integración, reconocimiento y sentido
de pertenencia. Desde la perspectiva
neurobiológica, la necesidad de apego y reconocimiento social está respaldada
por evidencia sobre la activación de las mismas áreas cerebrales en el dolor
social y físico, y por el papel de la oxitocina
y otros neuroquímicos en la regulación emocional y la salud
2.2.
Taxonomía y medición de necesidades sociales
La medición de las necesidades sociales es un desafío metodológico, dado
su carácter relacional y contextual. Bradshaw propuso una taxonomía de
necesidades sociales que distingue entre necesidad normativa (definida por
expertos), percibida (sentida por el individuo), expresada (convertida en
demanda) y comparativa (definida por comparación entre contextos). Esta
taxonomía permite operacionalizar la necesidad social en términos de
indicadores de acceso, participación, reconocimiento y bienestar subjetivo.
En el ámbito de la intervención social, se han desarrollado sistemas de
indicadores para diagnosticar situaciones de déficit coyuntural, de larga
duración, exclusión social, desventaja social y marginación, considerando
dimensiones como información, habilidades sociales, autonomía, relación
convivencial, recursos económicos, trabajo, formación, vivienda, participación
y aceptación social.
3. Crítica a
la división entre necesidades primarias y secundarias
3.1. La
falacia de la separación biológico-social
Nuestra tesis sostiene que “la división tradicional entre necesidades
primarias (biológicas) y secundarias (sociales) es una falacia ideológica” (Ver: Tesis abreviada y actualizada sobre la necesidad social.docx). Esta crítica se fundamenta
en la evidencia de que incluso las necesidades consideradas biológicas están
socialmente mediadas desde el inicio de la vida en sociedad. El ejemplo del
hambre infantil, que se expresa y satisface en un contexto de lenguaje, cuidado
y cultura, ilustra la imposibilidad de separar lo biológico de lo social. Desde
la sociología y la biología, se ha reconocido la interdependencia entre
factores biológicos y sociales en la configuración del comportamiento humano,
la salud y el bienestar. La teoría sociobiológica y la neurociencia social han
mostrado que la evolución ha favorecido la cooperación, el apego y la vida en
grupo, y que la privación social tiene efectos fisiológicos y psicológicos
comparables a la privación biológica.
3.2.
Implicaciones para la política social y la salud
La distinción entre necesidades primarias y secundarias ha servido
históricamente para justificar políticas de mínimos y para relegar las
necesidades sociales a un plano secundario o superfluo. Sin embargo, la
evidencia empírica muestra que la satisfacción de las necesidades sociales es
fundamental para la salud mental y física, la esperanza de vida y la calidad de
vida. La privación de relaciones, de reconocimiento y de participación social
se asocia con mayor riesgo de enfermedad, sufrimiento psicosocial y exclusión.
4.
Distinción entre necesidad social y deseo social
4.1.
Definiciones y criterios analíticos
La distinción entre necesidad y deseo social es central para evitar la
confusión entre lo esencial y lo superfluo, y para resistir la manipulación del
mercado y las redes sociales. Según Maqueda, “es crucial aquí separar la fuerza
impulsora (impulso/necesidad) del objeto cultural para saciarla (o del deseo).
Por ejemplo: la necesidad de comunicación con tus amigos (pertenencia) /
distinguiendo / el deseo social: es específico, cultural, variable y moldeado
por el mercado; por ejemplo: el deseo de tener el último modelo de iPhone o
usar una red social de moda específica para hablar con ellos” (Ver: Tesis
abreviada y actualizada sobre la necesidad social.docx). En el ámbito del marketing y la
economía, la necesidad se define como un estado de carencia esencial para la
supervivencia o el bienestar, mientras que el deseo es una aspiración o
preferencia personal que va más allá de la mera supervivencia y está influida
por factores psicológicos, emocionales y sociales.
4.2. La
confusión entre necesidad y deseo en la sociedad de consumo
La tesis de Maqueda advierte que “lo malo de estas necesidades –que no
son tales necesidades– es que se dirigen a una consumación que las defrauda a
la vez: justo por esta consumación que degenera siempre en la repetición
convulsa del acto que refleja una misma situación consumada una y otra vez de
diferentes formas de satisfacción por el deseo de consumo”(Ver: Tesis
abreviada y actualizada sobre la necesidad social.docx).Esta
observación se alinea con la crítica de la Escuela de Frankfurt y de autores
como Zygmunt Bauman, quienes han analizado cómo la sociedad de consumo promueve
la confusión entre necesidades y deseos, generando una insatisfacción crónica y
una búsqueda incesante de gratificación que nunca se colma. El mercado y las
redes sociales moldean deseos que se presentan como necesidades, incentivando
el consumo y la pertenencia a través de la adquisición de bienes, experiencias
y estatus.
5. El papel
del mercado y las redes sociales en la construcción del deseo social
5.1.
Mercantilización de la vida y manipulación del deseo
Nuestra tesis en sintonía con Adorno y la crítica de la industria
cultural, sostiene que “la mediación social de la necesidad –en tanto mediación
a través de la sociedad (hoy igualmente las redes sociales)– ha alcanzado un
punto en el que la necesidad (supuesta) incurre en contradicción consigo misma
siendo de otra forma pensado aquello más como deseo”(Ver Tesis
abreviada y actualizada sobre la necesidad social.docx).
Adorno y Horkheimer, en la Dialéctica de la Ilustración, analizaron cómo
la industria cultural transforma el arte y la cultura en mercancías
estandarizadas, manipulando las conciencias y anulando la capacidad crítica de
los individuos. El mercado no solo satisface necesidades, sino que las produce
y las redefine, generando una demanda constante de novedades, experiencias y
pertenencia. Bauman, por su parte, describe la sociedad de consumo como un
sistema que “promueve en todos sus miembros la incesante búsqueda de
satisfacción de deseos que ella misma crea y estimula para mantenerse en
funcionamiento”. El deseo humano es reciclado y reificado como fuerza externa
al servicio del mercado, y la inclusión social se convierte en una recompensa
por la participación en la lógica consumista.
6. Efectos
de la satisfacción o frustración de las necesidades sociales sobre la salud
mental y física
6.1.
Evidencia empírica y mecanismos neurobiológicos
La satisfacción de las necesidades sociales es fundamental para la salud
mental y física. La privación social, el aislamiento y la falta de
reconocimiento activan las mismas áreas cerebrales que el dolor físico, y se
asocian con mayor riesgo de depresión, ansiedad, estrés crónico y enfermedades
físicas. La oxitocina, conocida como la “hormona del amor” o del vínculo,
desempeña un papel clave en la regulación emocional, la reducción del estrés y
la promoción de conductas prosociales. Estudios longitudinales, como el de la
Universidad de Harvard sobre la felicidad, han demostrado que la calidad de las
relaciones y la integración social son los principales predictores de
longevidad, bienestar y salud. La privación de vínculos y la exclusión social
se asocian con mayor mortalidad, deterioro cognitivo y sufrimiento emocional.
6.2.
Determinantes sociales de la salud y políticas públicas
Los determinantes sociales de la salud, como la pobreza, la desigualdad,
la precariedad laboral, el acceso limitado a servicios y la inseguridad
habitacional, aumentan la prevalencia de trastornos mentales y físicos. Las
intervenciones multisectoriales que combinan apoyo económico y social han
demostrado ser efectivas para reducir los síntomas depresivos y mejorar el
bienestar. Las políticas públicas deben reconocer la centralidad de las
necesidades sociales en la promoción de la salud y el bienestar, y garantizar
el acceso universal a servicios de salud, educación, vivienda y participación
social. La mercantilización de bienes esenciales y la dependencia del mercado
para la satisfacción de necesidades básicas agravan la desigualdad y la
exclusión, y requieren una respuesta institucional y normativa
7. Inserción
de las necesidades sociales en instituciones y normas sociales
7.1.
Instituciones como mediadoras de la satisfacción de necesidades sociales
Las instituciones sociales, como la familia, la escuela, el sistema de
salud, las organizaciones comunitarias y el Estado, desempeñan un papel
fundamental en la satisfacción de las necesidades sociales. Estas instituciones
establecen normas, reglas y recursos para garantizar la integración, el
reconocimiento y la participación de los individuos en la vida colectiva. El
Estado de bienestar, a través de servicios sociales, educación, sanidad y
pensiones, constituye uno de los pilares para la satisfacción de necesidades
sociales y la prevención de la exclusión. Las organizaciones no gubernamentales
y comunitarias complementan la acción pública, adaptándose a las necesidades
cambiantes y promoviendo la participación ciudadana.
7.2. Normas
sociales y regulación del comportamiento
Las normas sociales son mecanismos de control y cohesión que guían el
comportamiento, establecen expectativas y promueven la adaptación de los
individuos a las exigencias de la sociedad. Las normas pueden ser morales,
religiosas, sociales o jurídicas, y evolucionan con el tiempo en respuesta a
cambios culturales, económicos y tecnológicos.
La participación ciudadana y la deliberación democrática son esenciales
para garantizar que las instituciones y normas reflejen las necesidades reales
de la población y no reproduzcan desigualdades o exclusiones. La
mercantilización de la vida y la expansión de la lógica de mercado a esferas no
mercantiles plantean desafíos éticos y políticos sobre los límites de la
mercantilización y la protección de bienes y prácticas esenciales para la vida
digna
8. Crítica
de la Escuela de Frankfurt: Adorno, Horkheimer y la mercantilización de la vida
social
8.1. La
industria cultural y la manipulación de la necesidad y el deseo
La Escuela de Frankfurt, especialmente Adorno y Horkheimer, desarrolló
una crítica profunda a la mercantilización de la vida social y la manipulación
de la conciencia a través de la industria cultural. La industria cultural
transforma el arte, la cultura y la comunicación en mercancías producidas en
masa, estandarizadas y desprovistas de autonomía crítica. Los medios de
comunicación y el entretenimiento masivo refuerzan la sumisión al sistema,
convirtiendo a las personas en consumidores pasivos y anulando su capacidad de
resistencia.
La razón instrumental, que reduce todo a medios y fines, ignora los
valores éticos y humanos, y convierte la emancipación prometida por la
Ilustración en nuevas formas de dominación y alienación. La lógica de la
dominación se reproduce en la cultura, la educación y la vida cotidiana, y la
promesa de felicidad y satisfacción se pospone indefinidamente, generando una
insatisfacción crónica y una búsqueda perpetua de gratificación.
8.2.
Actualidad de la crítica frankfurtiana en la era digital
La crítica de la Escuela de Frankfurt mantiene su vigencia en la era
digital, donde los algoritmos, las redes sociales y la economía de la atención
intensifican la manipulación del deseo y la confusión entre necesidad y deseo.
La personalización algorítmica, la saturación publicitaria y la presión por la
validación digital refuerzan la lógica consumista y la mercantilización de la
identidad, la pertenencia y el reconocimiento.
La resistencia a la mercantilización y la recuperación de la autonomía
crítica requieren una reflexión ética y política sobre los límites del mercado,
la protección de bienes comunes y la promoción de prácticas y valores no
mercantiles.
9. Teorías
contemporáneas del consumo y el deseo
9.1. Bauman
y la sociedad de consumo
Zygmunt Bauman ha desarrollado una teoría crítica de la sociedad de
consumo, caracterizada por la “incesante búsqueda de satisfacción de deseos que
ella misma crea y estimula para mantenerse en funcionamiento”. El consumismo es
un atributo de la sociedad, más que del individuo, y se basa en la separación y
alienación del deseo, que se convierte en una fuerza externa al servicio del
mercado.
La promesa de felicidad y satisfacción es una ilusión que nunca se
realiza plenamente, y la frustración constante es necesaria para mantener el
ciclo de consumo y desecho. La inclusión social se convierte en una recompensa
por la participación en la lógica consumista, y la identidad se construye a
través de la adquisición de bienes y la exhibición de emblemas de pertenencia.
9.2. El
papel de la tecnología y las redes sociales
La tecnología y las redes sociales han transformado la experiencia del
consumo y la construcción del deseo. Los algoritmos de recomendación, la
personalización y la economía de la atención intensifican la presión por la
pertenencia, la validación y el reconocimiento, y refuerzan la confusión entre
necesidad y deseo. La exposición constante a modelos aspiracionales y la
comparación social generan insatisfacción, ansiedad y sufrimiento, especialmente
entre los más jóvenes.
10.
Determinantes sociales de la salud y evidencia neurobiológica
10.1.
Determinantes sociales de la salud mental y física
La salud mental y física está profundamente influenciada por los
determinantes sociales, como la pobreza, la desigualdad, la precariedad
laboral, el acceso a servicios y la integración social. La privación de
necesidades sociales, como la pertenencia, el reconocimiento y la
participación, se asocia con mayor riesgo de trastornos mentales, enfermedades
físicas y mortalidad.
Las intervenciones que combinan apoyo económico y social, mejora
habitacional y promoción de la participación han demostrado ser efectivas para
reducir los síntomas depresivos y mejorar el bienestar. La adaptación cultural
y estructural de las intervenciones es esencial para su efectividad y
sostenibilidad.
10.2.
Evidencia neurobiológica: apego, reconocimiento social y respuestas fisiológicas
La neurociencia social ha demostrado que la privación social activa las
mismas áreas cerebrales que el dolor físico, y que la oxitocina y otros
neuroquímicos desempeñan un papel clave en la regulación emocional, la
reducción del estrés y la promoción de conductas prosociales. La necesidad de
apego, conexión y reconocimiento es una característica fundamental de la
especie humana, y su satisfacción es esencial para el desarrollo, la salud y el
bienestar.
11. Medición
y operacionalización de las necesidades sociales
11.1.
Indicadores y diagnósticos sociales
La medición de las necesidades sociales requiere indicadores que reflejen
tanto el acceso a recursos y servicios como la integración, el reconocimiento y
el bienestar subjetivo. Los sistemas de diagnóstico social consideran
dimensiones como información, habilidades sociales, autonomía, relación
convivencial, recursos económicos, trabajo, formación, vivienda, participación
y aceptación social.
La participación de las partes interesadas, la adaptación cultural y la
sensibilidad al cambio son criterios clave para la selección y definición de
indicadores relevantes y aplicables.
11.2.
Desafíos metodológicos y propuestas de mejora
La medición de las necesidades sociales enfrenta desafíos como la
diversidad de contextos, la subjetividad de la percepción y la influencia de
factores culturales, económicos y tecnológicos. La triangulación de fuentes, la
participación comunitaria y el uso de tecnologías digitales pueden mejorar la
precisión y la relevancia de los diagnósticos.
12. Casos
empíricos y estudios de caso relevantes
12.1. Redes
sociales, consumo tecnológico y trabajo
El impacto de las redes sociales en la configuración de deseos, la
presión por la pertenencia y la validación digital es especialmente relevante
entre adolescentes y jóvenes, y se asocia con mayor riesgo de insatisfacción,
ansiedad y trastornos de la conducta alimentaria. La exposición a modelos
aspiracionales y la comparación social intensifican la confusión entre
necesidad y deseo, y refuerzan la lógica consumista.
En el ámbito laboral, la precariedad, la inseguridad y la falta de
reconocimiento afectan la satisfacción de necesidades sociales y se asocian con
mayor riesgo de sufrimiento psicosocial, exclusión y enfermedad
12.2.
Políticas públicas y bienestar social en España y la UE
Las políticas públicas en España y la Unión Europea han reconocido la
importancia de los determinantes sociales de la salud y la necesidad de
garantizar el acceso universal a servicios, recursos y participación social. El
refuerzo de los recursos humanos en salud mental, la promoción de la salud
comunitaria y la protección de los derechos humanos son prioridades
estratégicas para la mejora del bienestar y la prevención de la exclusión.
14.
Perspectivas comparativas y culturales sobre la necesidad social
La percepción y la satisfacción de las necesidades sociales varían según el contexto cultural, histórico y económico. Lo que se considera una necesidad en una sociedad puede ser visto como un deseo en otra, y las formas de satisfacción y reconocimiento difieren según las normas, valores y recursos disponibles. La comparación cultural y la sensibilidad al contexto son esenciales para evitar el etnocentrismo y para diseñar políticas y programas efectivos y respetuosos de la diversidad.
15.
Consideraciones éticas y críticas ideológicas sobre la categoría de necesidad
social
La definición y la satisfacción de las necesidades sociales son
cuestiones éticas y políticas de primer orden. La mercantilización de la vida,
la manipulación del deseo y la expansión de la lógica de mercado plantean
desafíos sobre los límites de la mercantilización y la protección de bienes y
prácticas esenciales para la vida digna. La deliberación democrática, la
participación ciudadana y la reflexión ética son necesarias para garantizar que
las instituciones y normas reflejen las necesidades reales de la población y no
reproduzcan desigualdades o exclusiones.
La crítica ideológica a la categoría de necesidad social debe reconocer tanto su carácter construido y mediado como su base biológica y relacional, y debe resistir la naturalización de las formas de vida y consumo propias de la sociedad capitalista.
01- Realizar buena parte de lo aquí publicado me ha llevado cierto esfuerzo /Jorge Maqueda Merchán / Jordi Maqueda- Aceuchal 06207 ( Badajoz - España)
02- Todo acontece y antes por una causa—— jorge maqueda merchán / jordi maqueda ( Aceuchal - 06207 (Badajoz- España)
Todo acontece y antes por una causa—. Hace tiempo —corría el año 2003— comencé a escribir (desplazado a Extremadura) una serie de singulares textos: de quien se encuentra extraviado entre la literatura, las ciencias y la metafísica”. En aquel libro, suponiendo que fuese un libro, trataba a modo de ensayo y de forma breve, temas específicos referidos a materias diversas, y pensamientos aislados que alternaban sobre temas (añadidos a este cuaderno). Supongo, que pretendía de algún modo razonar. No obstante, ya entonces tenía presente de los ejercicios que me había propuesto que muchos sino la mayoría carecerían de pleno sentido: tal que la contradicción primera habría de residir en el hecho mismo de escribirlos sujetos a la parcialidad y precariedad que resulta de un razonamiento limitado y sobrepasado de complejidad (real) que empequeñece cualquier recurso relativo al propio discurso (S. Pániker). Esa certeza —o agónica imposibilidad— motivó que aquellos textos quedasen relegados al fondo de un cajón, no publicándose o al menos no en el modo deseado. Si bien, y a resultas de aquel penoso extravió hacia vagas lontananzas hube de verme, en algún momento, acometido por el impulso ya no de roer problemas —intentando darles sentido— sino más a observar detenidamente, prestando mayor atención y valorando así diferentes puntos de vista—algunos pretéritos— para, de ese modo, volver luego a redescubrirlos del presente. Sería pasado el tiempo, cuando partiendo ya de otro enfoque —ese que sólo se encuentra cuando todo a nuestro alrededor se está desmoronando, y despertando en nuestro interior ese “temple de ánimo que coloca al hombre ante la nada misma” (Heidegger) que retomase, no solo aquellas primeras cuestiones sino otras, que entiendo a mi modo de ver, son tanto igual o más trascendentales.