Victimas del lenguaje / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Acecuchal 06207 (Badajoz -España)

Victimas del lenguaje: ser víctimas del lenguaje no es un accidente, sino otra manera silenciosa de enajenación, cuando hablamos de estructuras o formas heredadas, y repetimos fórmulas de signos que reconocemos pero no siempre sentimos propias, pensando palabras que otros moldearon de un sentido antes que nosotros existiéramos; y el lenguaje que es puente —hacia el conocimiento, desde el entendimiento de las cosas mismas que son en relación uno con ellas en el medio— nos convierte en cautivos: no solo desde que se nombra sino cuando lo que se nombra nos limita de un sentido ya dado de otro que nos impone un conocimiento dirigido y generalizado impropio de unomismo, y organiza la propia experiencia desde sentidos no adquiridos de unomismo, donde a menudo se obvia que son de palabras en la necesidad de uno entender de estas, y que significan: lo que solo uno puede representase siendo de aquello mismo del significante que es la forma física pudiendo de nosotros hallarle después nuestro propio significado siendo de un tiempo en sus instantes todos de aquello mismo. Pero si ya sabemos o creemos que sabemos y comprendemos —del otro el significado de algo— parece que igualmente entendemos que no necesitamos movernos del medio a preguntar; donde el otro del lenguaje mismo heredado de sentidos parece que nos ahorra el esfuerzo cuando en realidad nos priva a del encuentro. Pero igualmente reconocerse en ello —aunque con cierta inquietud— es descubrir de unomismo en la propia experiencia que muchas veces no decimos lo que eso es de nosotros y se nos representa, sino lo que el idioma, la cultura, la época o la ideología ya tenían preparado para que repitiésemos. Luego decirle o explicarle al otro lo que eso o esto es, es moverse cómplice de una cerrazón como otra víctima más cuando hablamos por voces de un sentido que no son del todo nuestros; luego ¿Cuántas veces articulamos el mundo con frases heredadas, automatismos, y retóricas prestadas? Observamos finalmente que el lenguaje termina siendo una membrana porosa dejando entrar y salir sentidos del otro sin permiso de uno. Luego en este ir y venir de sentidos ajenos el propio se diluye —si es que alguna vez existió— y la experiencia queda apagada por el enunciado limitado de un sentido anterior dado por otro. Pero también podríamos decir —con sospecha— que esos enunciados han aprendido a disfrazar Lo que no se puede decir o el otro no quiere decir o no quiere que se sepa (lo que no-es del texto pero es), que simplemente deja después de existir a los ojos del discurso, pero existe y es muchas veces lo de alguna cosa en modo o forma que contradice y queda fuera del discurso.

Y muchas veces eso que no se dice o no se quiere decir o que no se puede decir y no-es del discurso— es precisamente lo que más importa (sobre todo si hablamos de la vida de personas pues entonces es lo que contradice el propio discurso e incomoda y queda fuera: es lo que no es y deja de existir a los ojos del de todos pero existe y sigue siendo presencia latente (eso) como una sombra que acompaña una verdad que no se nombra. Los enunciados, en su forma más institucionalizada, han aprendido a disfrazar y presentar como verdad lo que es omisión de una verdad, y en este sentido el caso de Marie y Pierre Curie es paradigmático: El descubrimiento del radio fue presentado como un hito científico y una revolución médica como conquista del saber. Pero también fue una historia de cuerpos expuestos vidas sacrificadas y consecuencias de efectos no nombrados de su nombre. Marie murió por una anemia aplásica, causada probablemente por su prolongada exposición a la radiactividad. Pierre, aunque falleció por un accidente, también vivió bajo condiciones de laboratorio que hoy consideraríamos inhumanas. Sin embargo, el discurso oficial sobre el radio omitía sistemáticamente en sus primeras décadas todos los riesgos derivados de la exposición y su estudio: que el radio mata, la ciencia destruye vidas y familias enteras y el saber tiene un cuerpo que a veces por estar tan irreconocible termina fuera del discurso

Pero este tipo de manipulación discursiva no es exclusiva de la ciencia. Ocurre en la filosofía, la política, o la historia donde lo que contradice el relato se silencia o disfraza. Luego el discurso se vuelve máscara y la verdad eso que acompaña como una sombra toda la vida de uno que calla. La fenomenología del silencio olvida tratar este vacío que no es silencio ni olvido ni aparición sino manipulación de sentido mismo como actividad encubierta que hace de la omisión un fraude y a las personas menos críticas con el sistema al que pertenecen; en resumidas cuentas: las incapacita para ser objetivas. Manipular es tratar de reducirlas a la mínima expresión útil y la forma de manipulación más extendida es la del lenguaje, en su mayoría de veces a través de los medios de comunicación. De tal modo observamos que a lo largo de los dos últimos siglos la elección de palabras o frases y su repetición u omisión se convirtió en una de las principales técnicas de manipulación. Y es por esta vía de imposición y del uso estratégico del lenguaje capaz de omitir desde lo mismo dicho lo que hizo posible a los morales de la demagogia: convencer a las personas de que se les está promocionando hacia niveles de seguridad y libertad, y someterlas al mismo tiempo a un despiadado dominio. Amonestación y necesidad son claras aqui: violencia estructural del lenguaje, manipulación discursiva institucionalizada, y urgencia de recuperar lo que ha sido colonizado de sentidos heredados y ajenos, que disfrazan decursos de omisión como verdad

No hay comentarios:

Publicar un comentario