La jaula del lenguaje /jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

La jaula del lenguaje / es (esa trampa) habita la fisura que Salvador Pániker tanteó como grieta entre el yo racional moderno y esa zona más honda, pre-lógica y ambigua de unomismo, como el lugar donde el lenguaje deja de ser medio y se torna limite y frontera. Retroprogresar entonces es―decía Pániker― conciliar; sostener la contradicción con la respiración (cuando la misma cosa y aquello de unomismo comprendemos que el otro puede no entenderlo de la misma manera) y es→ en ese instante cuando el lenguaje de uno se libera de la exigencia de transparencia y se convierte en espacio de sentido de uno: que no dice lo que es, y no es del texto / sino que emplaza de lo que puede ser→ pensado volviendo a una sabiduría sin dogma dejando ser (eso) que es y sea de cada uno lo de unomismo: lo que supone una claridad distinta (de conceptos antes cerrados de un uno solo y significado). Y quizás ahí es donde la ambivalencia deja de ser defecto y se vuelve margen fértil: como frontera límite donde uno puede ser→ del pensamiento, en relaciona las cosa mismas que después manifiesta.; o incluso callar desde ese margen que no-es de la limitación expresiva… Desde entender el síntoma de una obsesión: la transparencia comunicativa y la creencia de que el lenguaje debe estar claro siendo siempre directo y funcional, como si pudiera transmitir sin transformar de uno el sentido de lo expuesto. Luego esa transparencia es la ficción que oculta su propia violencia: cuando exige que lo dicho se ajuste de normas a formas reconocibles y la ambigüedad se elimine. Luego Hablar muchas veces callando desde ese margen —donde la ambivalencia no es defecto, sino potencia— es resistirse «a la lógica comunicativa» que pretende que todo sea claro, útil e intercambiable como vehículo de lo concreto, cuando el pensamiento profundo de algo que no es de una forma y requiere que el lenguaje sea solo de alguna forma (de algo) que existe en mundo En ese límite, el lenguaje ya no sirve tanto para comunicar, como para la necesidad propia de uno habitar desde el propio sentido de algo lo que no se puede decir siempre del todo, y sostener lo que no se puede representar de manera concreta sin perderlo. Luego En la fenomenología especialmente de un enfoque hermenéutico, el callar puede entenderse de alguna cosa luego como condición de posibilidad del sentido ya que no nombrar o no hacerlo del todo permite la emergencia en lo posible de un significado de algo sin la predeterminación del nombre que determina de una forma, posibilitando así la manifestación de algo de alguna manera su forma

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