De la obligacion social (La imposición Tácita de tener que comprar ) -/ jorge maqueda merchán / jordi Maqueda - Aceuchal , Badajoz 19 /04/ 2025)

 

Este tipo de imposiciones se inscriben en un sistema regido por lo que podría denominarse (imperativo supremo→ un principio estructural que determina lo que se considera aceptable o necesario dentro de una sociedad) y del (imperativo de productividad→ que obliga al consumo compulsivo y la adaptación del individuo a una lógica económica que no siempre responde a sus necesidades personales. De esta manera, el sujeto se ve transformado en un (sujeto programado→ interioriza de la normatividad impuesta hasta el punto de aceptarla como propia (y de una manera inconsciente) sin cuestionarla ni reconocer o entender su origen externo /o del propio proceso aquello que le genera una condición profundamente alienante donde el individuo experimenta una realidad ajena (en lo de otros como como lo propio→ sintiéndose conectado pero a la vez ausente de los procesos que se determinan moviéndose a su alrededor). Es aquí donde surge la figura del extranjero absoluto en su voluntad busca llenar ese vacío mediante la adhesión a patrones externos, ya sea por el consumo, pertenencia grupal o cumplimiento de roles sociales impuestos (e incluso hacerse socio de un equipo de fútbol que no-es el suyo).

Este concepto se relaciona con la angustia existencial analizada por filósofos como Kierkegaard y Heidegger, y con la crítica social desarrollada por Erich Fromm y Herbert Marcuse, quienes advertían que la sociedad moderna, lejos de liberar al individuo, lo somete a estructuras que refuerzan su dependencia y su miedo a la libertad. En este contexto, la angustia no es simplemente una emoción negativa, sino la respuesta a la posibilidad de elegir, tomar responsabilidad y moverse hacia una existencia auténtica, algo que muchos evitan refugiándose en la seguridad de lo establecido (desde lo exterior (antes) lo que-es de uno lo propio después... «como ir con portalones feos de imposiciones de otros» responde a una lógica externa y absurda que no siempre tiene o encuentra un fundamento racional sino desde la perspectiva de los deseos del individuo (que se peinará ridículo i pondrá los pantalones más feos del mundo desde que sabe (aunque no lo entendió de manera consciente) de unas normas sociales aceptadas de uno a otros patrones de conducta (u modas igual) muchas veces absurdos desde más arriba de aquello (un→ imperativo de productividad) que precisa del consumo compulsivo y de otro ser→ que de nada, ni de uno mismo, pueda ser→ de todo: o comprarlo todo y  luego cuando esto-es i es→ de un acto de un sujeto concreto, se nos describe de la experiencia concreta un entender de aquello que no-es de él lo propio (en esa persona concreta de la que advertimos de una falta de identidad o (algo que no-es-ahí: entiéndase→ una identidad como entidad que es lo ausente) luego en ausencia y por defecto de nada en absoluto de lo propio (es→ como el extranjero más absoluto y ausente de todos y de la realidad misma el que buscará el ser→  de lo general ―frente a ese vacío que-es: falta o carencia de identidad propia→ donde cae en "fuga" de la realidad y en término de Erich Fromm (lo que hace que recordemos a Kierkegaard desde ese "El miedo a la libertad" donde explora cómo las personas pueden experimentar la libertad como una fuente de ansiedad o angustia lo mismo frente al abismo y, en consecuencia, buscar mecanismos para evitarla, generando E. Fromm un paralelo con la filosofía de Kierkegaard sobre la angustia luego de Heidegger en la posibilidad ser de la elección existencial que refiere Herbert Marcuse→ donde en definitiva… y uno después del otro cada uno de sí mismo analizó cómo la sociedad moderna puede generar tal sensación de vacío en el sujeto (cuando es ausente al reflejo de sí mismo y frente al abismo no-es de sus ideas propias en sus actos… luego de la angustia) La angustia como experiencia fundamental “en la vida casi de todo hombre que la enfrenta a partir de nada” tras la caída solo i para entender después: que no-es simplemente una emoción negativa, sino una respuesta de la posibilidad de elegir y tomar la responsabilidad de moverse uno de desde las propias experiencias de antes i de las cosas que han sido antes impropias o propias o de otros (hacia → alguna cosa de todo aquello hacia el y todavía no definida del horizonte propio) en ese momento justo… ( en la angustia es→ donde la persona oscila entre contradicciones u potencias de posibilidad hacia→ ser o no-ser de un cambio cualitativo desde el compromiso, que puede ser percibido como amenazante emanciparse (moverse uno de las ideas de sí mismo (normalmente más aisladas de otros: solos) llevando entonces  las personas a buscar en la dependencia seguridad o lo mismo pertenecer a una comunidad y privilegiar el cumplimiento de roles sociales sobre o por encima de la expresión de uno mismo en la creación de nuevos horizontes críticos /o…  por el contrario ser→ de la compensación inmediata a través del consumo y la pertenencia / o de lo que hacen o se mueven  luego los otros.

Y Después, cuando observamos i vemos la población moviéndose densos y espesos convocados del reloj en fila en las ciudades y hacinados en lugar de distribuirse por el campo -«podemos»-  identificar algo-ahí→ del movimiento regular de unas hora concreta y los atascos que no-es del todo espontáneo de uno mismo ni del todo racional, sino que responde más de una respuesta colectiva impulsados desde uno ser→  igual manipulado i del instrumento ( instrumentalizado→ de la opinión moviéndose: de los medios de plataforma desde donde una imagen (de algo→ se  impone después del inconsciente implantado de forma que positiva lo negativo y dirigiendo a los individuos a la misma hora i de un lugar a creer (en la felicidad que lee proporciona después este o aquel objeto) cuya confirmación proviene únicamente de los medios de comunicación y la opinión de otros . Así, la percepción propia se reconfigura de un fait accompli: o hecho consumado cuando se acepta sin cuestionamiento, más allá de su naturaleza de la cosa mismas que adquirimos o hacemos→ las consecuencias que a uno pudiera acarrear→ lo que no parece del buen sentido de uno mismo sino más de un sentido común: en relación a la pertenencia e influencia de una corriente de opinión externa sobre lo que sería lo más apropiado para cada uno) pero que los mueve guiando las propias decisiones... que son las ideas de otros.

Este fenómeno no solo indica una preferencia colectiva, sino también la existencia de una necesidad social creada que no es primera necesidad (luego de un poder que no-es i es del consciente lo que no-es manifiesto pero actúa i es «imperativo supremo» o mandato tácito –no pronunciado en forma explícita– que se impone de cada acto de uno mismo en la práctica social (lo de sí mismo de cada uno después el impulso de comprar lo que no necesitamos (ausente del propio sentido la inmediata necesidad< lo de uno mismo ausente de sus actos> Lo que, sin necesidad de ser proclamado abiertamente es otra forma de perpetuar la hegemonía del mercado a través de la racionalización instrumental: cuando ejerce presión (la obligación social (o imposición tacita en (el sujeto ausente→ de lo propio) tenido que comprar  lo→ que no-es  propio y de fuera de la propia conciencia antes lo que no es necesidad.

Desde la Racionalidad Instrumental manifiesta del Ciego Dominio (Jorge maqueda merchán & jordi maqueda (Aceuchal- Badajoz- 16 de abril de 2025)

Desde la primera manifestación de racionalidad encontramos (el lenguaje) que en la sociedad tecnológica es y es el medio para facilitar el trabajo en común, además, del entendimiento entre semejantes (pero que sirve y, en este caso, los llamamos instrumento antes de imposición para el dominio (de las formas que se establecen de aquello mismo y del lenguaje que de una manera es→ un estudio de una forma obligada) que observamos impuesta al acceder al mismo ensayo (racional) racionalmente resumido (donde el resumen mismo es lo que nos aleja en muchos casos de la experiencia propia→ y leerlo completo (a algunos de nosotros), al estar antes siendo de un resumen (anuncio) que puede sernos útil en lugar y tiempo: pero que en "este" momento (no lo es); y… (lo que es más importante) sabemos después, aunque de una forma resumida, lo que nos iba a decir de otra manera explicado y desarrollado del mismo el autor  (a lo largo de toda la obra (es) lo mismo que de otra forma esta resumido y de manera minúscula hemos conocido "algo" de sus palabras (pero que no hemos comprendido entendiendo todavia de ninguna cosa por completo→ de un texto minúsculo (que es lo de un trabajo y texto mayor u obra con información concreta y detallada después. 

Luego de la misma forma (que el aventurero rechaza los lugares que ya conoce moviéndose a -lo desconocido y→ de su instinto mejor) / luego de la misma forma de textos aleatorios es / o no será /cuando de un jodido resumen le revienta la experiencia personal de uno→ de aquellas sorpresas que siempre se hallan y espera del texto que (aparezcan) y manifiesto d alguna experiencia explica de un trabajo (que como evento: no es otra cosa que la aventura personal y camino del otro). Y sin querer, hemos (llegado a aquella sorpresa de la que hablábamos de un texto que se recorre) y somos-ahí→ del evento: como rechazo del mito por el logos, y del entender, porque lo entendemos simplificadamente, aquello luego de uno mismo que nos resume vagamente la experiencia del otro y es / lo que tantas veces evita (el viaje de conocimiento propio).

Pero lo mismo de otra manera del mismo texto son→ aquellas «palabras clave» que, de una búsqueda de lo que queremos después, sean de un texto las mismas de otro y concreto→ que nos concretan de un medio común (o inteligencia artificial funcional), llevándonos de ese medio i-de uno algo, a algo que será algún texto o estudio concreto, en el mismo medio que-es del otro igual pero… (y es importante el ismo (pues lo mismo del Dariel) evitando que, de un intento menos concreto y (a veces doloroso) pero siendo más de nosotros mismos / este medio nos conduzca de lo que buscamos por él a otras formas de lo mismo antes y desde un propósito propio→ el propio camino (evitando la anulación del propio instinto ―que-es→ la afirmación de uno mismo que siempre es verdadera de sí) O por el contrario y dando lugar al ciego dominio (y de la razón por obligación y necesidad social)… en lugar de buscar una verdad subjetiva y relativa, así como la noción de un "yo" verdadero e identidad que se construye a través de la propia experiencia de ese límite entre lo impuesto y lo no explorado y todavía (Un Dariel a recorrer de cada uno: donde migrantes de la ideas arriesgamos de este lado alguna cosa y (del otro lado sus vidas (muchas personas concretas) por una verdad que solo han oído como leyendas vivas que hablan de alguno que fue y regresó de otra manera y… (ahí→ el mito). No lo mismo son las palabras clave en una búsqueda digital racional, y huella en la niebla de los textos o trabajos (sin un sujeto) no se movieron hacia ningún destino que luego pueda de otros ser explorado (caminando del pensamiento en círculos el ismo, en la repetición de rutas y vanas esperanzas) donde el instinto desafía al dominio hacia donde cada paso i signo escrito a su manera es una afirmación de unomismo y rechazo a la racionalidad impuesta, en la oportunidad de construir una verdad propia lejos de la estructura que los empuja a tomar el camino más brutal ( y de la vida misma ser / luego e alguna cosa propia y concreta.

Monstruos— Jorge Maqueda merchán ⟲ Jordi Maqueda ( Aceuchal, 06207 Badajoz -España)

Monstruos— Muchos años me he estado acostando temeroso y sabedor de que apenas fuese a acostarme y, sin tiempo, apenas de cerrar los ojos sentía, el desasosiego turbar mi frágil descanso(1). La calma y el silencio que antes de irme a la cama circulaban, como suaves y tibias corrientes perfumadas sobre mi cuarto, se desvanecían, ante la convulsa impresión causada del abismo, que surgido de la nada, parecía engullir de una enorme bocanada mi cuerpo: arrojándome, a un vacío expectante en el que lentamente, iban apareciendo, aquellas criaturas que moran sus avernos y, que acechan mi alma, cubriéndola de espanto. Así ha sido, una noche tras otra, durante años. ¿Dónde estoy? —me pregunto—.
Una puerta enorme, de centelleante marfil, se ha cerrado tras de mí: tronando, con un sonoro ruido; empujándome, de pronto a salir de un inconcebible portal. Arrojándome, vacilante a las mórbidas garras de ese animal de sombra eterna y monstruosa, que guarda las fronteras preconscientes, de aquellos mundos, donde se entretejen multiformes cadenas que sujetan y someten a las almas, conduciéndolas, hacia la trágica hermosura de un destino que ellas mismas ignoran.

Todo me parece confuso, salvando la convicción que en mí despierta la noche, amenazante y siniestra, que perpetua el horror de todo aquello que es muy antiguo. Contemplo, en silencio, la vaporosa topografía que a un lado y a otro se erige, salpicada de extraños destellos: que rasgan, hiriendo, de vertiginosos reflejos la tensa oscuridad de la que comienzo a sentirme preso. Advierto, como en un artificio del espacio, la prolongación de mi propio ser, desdoblado y desprendido de mi cuerpo. Soy arrastrado, conducido, sobre el escenario descarnado de un teatro onírico y sombrío. En ello, una débil voz se hace oír en mi interior, susurrando, insinuándome al oído: que no debo dar crédito a lo que experimento. Mi mente, aletargada y confusa, la ignora. Ni le da ni le quita la razón. a esa tímida observación, que aparece de repente, surgida del más absoluto silencio. La única certeza que sin advierto es, la profunda oscuridad que oprime mi alma como una urna sellada, la madrugada; la soledad, y el frío que atraviesa como una afilada lanza las inadecuadas ropas, que de cierto, en ningún momento recuerdo haberme puesto.

Inquieto como un antílope siento, las carnes estremecer, y el corazón palpitar alarmado; expectante, ante esta tenebrosidad incomprensible y censora. Camino sintiéndome privado de toda voluntad; transportado a lomos de una inquieta yegua que cabalga los campos yermos de la noche, recogiendo las almas de quienes se encuentran, perdidos en el laberinto que delimita mezquinas fronteras más allá, del espacio y del tiempo. Me dejo guiar, sorteando trampas expectantes en una acera de innumerables baldosas etéreas. Mugrienta albañilería, al contacto con las entrañas de esa espeluznante dama, vaporosa, que avanza sigilosa, en incertidumbres robadas al mar, de calles y esquinas desiertas, por las que nadie se aventura a transitar.

La escalera de Jacob /Jorge Maqueda merchán ⟲ Jordi Maqueda ( Aceuchal, 06207 Badajoz -España)

La escalera de Jacob— La mente consciente, nos dice David J. Chalmers, nos es a la vez, lo más familiar y lo más misterioso del mundo. Nada hay que conozcamos de forma más directa y, sin embargo, nada hay más complicado que ella. Lo cierto es, que averiguar de qué profundos secretos nos vela esa necesaria e infatigable compañera que nos da la razón y, a la vez, nos niega el conocimiento de su compleja esencia, son las grandes metas que hoy por hoy ansían alcanzar los más avezados exploradores de lo que se ha dado en llamar ciencia. Desvelar sus profundos enigmas parece, en principio, una ardua y difícil empresa. Pero, si complicado puede ser entender la mente consciente cuánto más intrincado puede ser entender, el misterioso propósito que motiva luego al subconsciente: Ese “Otro yo” como lo llaman algunos, que despierta en el interior de todos nosotros, normalmente, durante el sueño estremeciendo nuestro bien merecido descanso; acelerando el pulso con sudores y sobresaltos; privándonos del descanso reparador y, cuyo origen luego, al despertar nos es tan embarazoso concretar.

Ciertamente, a muchos infunde temor la visión de esa espesa selva reticular, hacia la que solo algunos curiosos -aventureros inquietos- de manera consciente se adentran; buscando la exótica naturaleza de aquellos manantiales etéreos de los cuales emanan caudalosos ríos de omnisciencia. Pero, dejando de un lado a Freud y su necio simbolismo pueril relacionado con los sueños y, por el cual, todos y cada uno de nosotros somos en mayor o menor medida víctimas de patologías neuróticas y, por lo tanto enfermos; lo que es tanto como decir: que se trata de un proceso natural, y todos, en mayor o menor medida somos personas relativamente “normales”; desde hace tiempo me pregunto: si los sueños no son algo más que un amasijo de imágenes pertenecientes a la vida física; si no entrañan algún otro propósito al margen de lo que hoy algunos científicos entienden: como un aspecto fundamental de los mecanismos de la memoria, a la hora de deshacernos de innecesarios recuerdos.

A menudo por la noche, aprovechando los momentos de mayor silencio, mientras descanso estirado en la cama o en el sofá, con la vista fija en el techo, me pregunto, en la oscuridad, si entre los brumosos pasillos de ese laberinto no se halla perdida, olvidado entre los tejidos más antiguos del tiempo; un interruptor liberador de un mecanismo de ocultos propósitos que transita entre los intrincados significados de los sueños y, por el cual las personas seríamos capaces de abrir una puerta que ha permanecido cerrada desde el origen de los tiempos. De otro lado, es curioso darse cuenta, y esto lo observo a menudo, como la mayoría de la sociedad en occidente obvia los posibles significados dimanantes de tales experiencias, atribuyendo a tal evento un proceso natural, sin nada de particular, como lo puede ser un dolor de cabeza o las molestias que causa el estreñimiento. Pocos se detienen por un momento a pensar en el lóbrego y desconocido mundo onírico al que tan singulares imágenes pertenecen, sin reparar, en la importancia o no que para ellos pueda llegar a tener, cuanto menos intentar recordarlas, ya no digo comprenderlas.

Modestamente, opino que deberíamos ser como poco cautos, en relación, a aquellos sucesos que de manera inconsciente nos abordan, así como con la subjetiva realidad que percibimos; precisamente debido a nuestra incapacidad de co-relacionar los múltiples y, a veces, incomprensibles sucesos que de ambos estados se derivan. Por mi parte, y cuanto más me adentro en mis pensamientos, me reafirmo en la creencia de la existencia de un algo – rehúso decir el que - parejo a nuestra realidad consciente donde posiblemente se encuentran registradas las claves de un complejo conocimiento que, sin embargo, no podemos observar de manera voluntaria y consciente. Se trataría, en todo caso, de una dimensión velada a nuestros sentidos ordinarios y, a la que de alguna manera el subconsciente tiene relativo acceso, asomándose de vez en cuando y del que quizá (quien sabe) de algún modo nos intenta salvaguardar.

De todos es conocido que el cerebro no es auto-suficiente, y que se sirve de los distintos sentidos para crear la realidad subjetiva que la mayoría de nosotros percibimos, representando un sin fin de cosas, todas ajenas al mismo. Este, ayudado por los mecanismos de la memoria, ejercicios de comparación y la progresiva experiencia, lentamente va componiendo lo que todos llamamos consciencia – consciencia de sí mismo y del mundo que le rodea -. Si este proceso se ve censurado o abortado por algún motivo, encontramos que la consciencia se ve drásticamente limitada; algo así como lo descrito por Platón, en su mito de la taberna. Lo cierto es, que el cerebro no sabe que un color existe hasta que no lo percibe; no distingue que un amarillo es débil si no conoce diferentes tonos de amarillo entre los que los poderlo procesar. Lo mismo ocurre con otros tipos de experiencias: es imposible determinar lo grande, o bien, que aquello que se observa es un armario, si no es comparándolo con medidas u otros objetos anteriormente procesados. De ello se deduce que la interacción con el mundo es fundamental, en el proceso de maduración Cognoscitiva. Luego, con el tiempo, la mente alcanza una cierta habilidad: inclusive si la información recibida (de fuera) sobre algún tipo de objeto, está fragmentada o es insuficiente, esta recrea (dentro) una imagen o representación totalmente completa, sobre la base de experiencias anteriormente adquiridas, mostrando un conjunto que total o parcialmente, no está siendo observado. Ello quiere decir que el cerebro toma los elementos que le están siendo suministrados, o bien tiene almacenados, valiéndose de ellos para informarnos de aquello que, aunque no vemos por completo, este puede hacernos comprender. Sin embargo, ¿Qué ocurriría si la mente, en este caso el subconsciente, percibiese sensaciones superiores, información desconocida i lo mismo ajena a la información anterior y almacenada de los propios sentidos i experiencias del medio que poseemos? Sensaciones que del medio él pudiese percibir, pero no explicar, pues no posee experiencias similares conscientes propias en que basarse, para poderlas representar. Evidentemente, no permanecería impasible. Aunque lo más probable es que este se valiese de nuevo de aquello que tiene a mano, las imágenes y percepciones relativas a la vida cotidiana ya almacenadas, utilizándolas con la finalidad de representar i hacernos entender las nuevas percepciones. De ahí posiblemente, el aparente caos y abstracción que sugieren los sueños / pero lo mismo es altos estados de sensibilidad i percepción de las formas del medio / lo cierto es , que problema sería tal, como tener que explicar a un ciego los colores y, quien sabe; pocos entenderían el mensaje. Pero, Lo cierto es, que esa comunicación existe.

Antes remití a Schopenhauer, quien en su principio de la razón suficiente afirmó, que ”la única diferencia esencial entre el hombre y los animales es aquella facultad de conocimiento exclusivamente propia y totalmente particular del hombre, basada en el hecho de que el hombre tiene una clase de representaciones de las cuales no participa ningún animal”. Huelga decir que se refiere, no a cosas del medio de las que participan los animales / sino a conceptos / es decir: representaciones abstractas en contraposición a las intuitivas de las cuales se extraen las primeras. Por algún motivo que supera toda posible explicación, los conceptos (venido de la razón y por poner un ejemplo) del espacio y el tiempo, aparecen en la mente humana surgidos de ningún lugar más allá de la única motivación antes de las propias ideas luego los conceptos. La geometría es después el fruto de tales representaciones, llevadas al plano humano y lo mismo como con ella, ocurre con otros muchos conceptos y materias / pero no se extravíen No hablamos (exactamente) de eso / Ramón Llull. Teólogo y visionario que retirado al monte Randa en busca de renovación espiritual, tras muchos días de ayuno y contemplación juro haber tenido una revelación (sueño lucido / es decir. escribe sin saber de antes aquello o de donde i luego por que eso ahí y Plasmada después en su gran arte o “ars magna” en su caso, El Ars desarrollando un lenguaje formal basado en la lógica combinatoria para poder hablar de todo aquello relevante a la filosofía y la religión sin la barrera de las lenguas / pero i mas allá de la idea / la cuestión es... ¿de dónde surgen tales ideas? Nada surge de nada. Sin embargo, en ocasiones los sueños i lo mismo el subconsciente (mientras estamos incluso conscientes sentimos) que va más allá de de las limitadas fronteras (que entendemos) de nuestra consciencia, entablando relación directa con misteriosas fuerzas que se encuentran más allá del todo lógico razonamiento (que a estas revelaciones queramos dar). Se trata en todo caso de personas que no interpretan y con asombrosa claridad y sorpresa desarrollan de si mismos, la turba de imágenes que bombardea durante la vigilia nuestra mente consciente hacia ser consciencia de uno Y De la importancia que supone (este dejarse llevar del subconsciente - de manera consciente) podemos encontrar claro ejemplos en la historia como e la biblia, testimonios de personas que un día se levantaron con laberintos en la cabeza, que desconocían cuando se fueron a acostar. Así, Giordano Bruno hace 500 años, proclamó en su cena de las cenizas, que el mundo era el efecto infinito de una causa infinita, además de escribir aquella frase famosa que decía “podemos afirmar con certidumbre que el universo es todo centro, o que el centro del universo está en todas partes y la circunferencia en ningún lugar”. Entonces lo enjuiciaron y quemaron por ello; hoy, sin embargo, ningún científico negaría tan acertada revelación. De cómo Giordano llegó en aquel tiempo, no sólo a ésta, sino a otras muchas ideas, algunos afirman que fue ayudado por visiones y sueños. Igual la propia Biblia, nos narra la historia de lo sucedido al patriarca Jacob, hijo de Isaac y Rebeca, quien salió de Berseba dirección a Jarán y al llegar a un lugar llamado luz, se dispuso a pasar allí la noche. En aquel lugar tuvo un sueño donde vio una enorme escalera anclada al suelo, por la que subían y bajaban ángeles del cielo. Arriba, estaba el Señor, quien le señaló un camino profetizando así su destino. Al despertar tubo tanto miedo, que exclamó - ¡Qué terrible, nada menos que la casa de dios, y la puerta del cielo! –.

Bajo la fisura de Rolando (de un Artificio→ aquello que no-es y es (eso→ del pensamiento que existe luego del alguna froma propia significado de un texto despues)/Jorge Maqueda merchán ⟲ Jordi Maqueda ( Aceuchal, 06207 Badajoz -España)

(aproximaciones (To-र)— Es posible, sobre todo, para aquellos que labraron su futuro cultivando la ciencia en el campo de la psiquiatría, que no les sea ajeno el libro titulado (Bajo la fisura de Rolando). De otro lado, es normal que más gente (aún) no lo conozca, incluso, que hoy no lo puedan encontrar en las librerías. Es este uno de esos casos, que por extraño resulta del todo excepcional. El libro, único en su género apunta aquellos riesgos que para aventurados pueden representar algunos tipos de ejercicios dados a la exploración introspectiva (un pensarse dentro). El ensayo, escrito en algún momento a principios de los años treinta del pasado siglo, hace explícita referencia a un determinado número supuestos, apuntando consejos a tener en consideración, si deseamos practicar la introspección, evitando así los riesgos que de los mismos ejercicios se pudieran derivar y que son escrupulosamente descritos. De entre sus páginas podrían muy bien destacarse un buen número concreto de pasajes (sueltos), de los que cabría prestar especial atención, a dos de ellos. El primero titulado: fullhet av fullkomlighet (plenitud de plenitudes) en el que se representan singulares descripciones, acerca de poderosas alteraciones, que por los medios tecnológicos utilizados —y denunciados en su momento por otros colegas— para su estudio, son descritas por el propio autor como “poderosos campos de soberbia energía, subyacente→ del propio consciente y posiblemente más allá de aquel”. Concretamente, en una de las notas (adyacentes→ notas al lado) se refiere una de estas fuerzas, de la que se explica el autor con reanimada simbología: “hundida en la tiniebla habita los confines profundos de la mente, haciendo presa en quien experimenta, en la tristeza desorientado y fatigado de racionalismo tan vaga explicación encuentra, que su nombre no es, a la praxis mundana”. Lo cierto es, que hallamos (en, entre, hacia , desde→ la frontera a quiénes de aquellas fuerzas permanecen ajenos→ en la realidad ― de (los otros→ en un profundo estado de “sopor catatónico” y volcados a terribles visiones apocalípticas que les torturan desde el interior (de la propia mente) quedando atrapado de aquellas: sus propias emociones / impotentes de exteriorizar nada y aumentando todavía más si cabe el sufrimiento. “Es inútil pretender atisbar el mínimo signo de la terrible angustia de la cual son víctimas estas personas, atrapados para siempre en las telarañas de la locura, junto a las innombrables abominaciones: los propios monstruos que en ella habitan”.

La primera bifurcación (de un Artificio→ aquello que no-es y es (eso→ del pensamiento que existe luego del alguna froma propia significado de un texto despues) /Jorge Maqueda merchán ⟲ Jordi Maqueda ( Aceuchal, 06207 Badajoz -España)

Bastaría una noche y, no más, para darse cuenta extrapolando una expresión utilizada frecuentemente en física y otras ciencias exactas, que existen múltiples dimensiones en la mente, del mismo modo, que coexisten múltiples dimensiones en el espacio. Y así, igual que los matemáticos barajan teorías y posibilidades, acerca de la existencia de infinidad de universos, independientes, los unos de los otros pero, sin dejar de formar parte de un mismo conjunto; no es necesario profundizar en antiguas doctrinas lulianas o ecuaciones interminables para afirmar que, de modo semejante opera el subconsciente: desarrollándose de manera paralela e inconexa al consciente pero, sin por ello, dejar de formar parte de un mismo y único yo de uno. De tal modo entendemos los sueños, o igualmente, aquellos estados de catarsis inducidas como profundas bifurcaciones, que de uno mis i de otro yo generadas de manera espontánea sobre el mismo espacio en el que se manifiestan los pensamientos, si bien, surgiendo a un plano superior o, como poco distinto i en apariencia opuesto o ajeno a las reglas físicas universales que rigen la vida, el espacio y el tiempo de lo que entendemos materia i forma barionica. Sin duda, esto motiva en el hombre la posibilidad de experimentar un suceso singular e inquietante. Y, por su puesto, que desarrollar algún día de modo controlado tales procesos nos abriría las puertas que conducen entre inexplorados caminos, hacia inimaginables fuentes de sabiduría y conocimientos las cuales apenas hoy podemos sospechar. Sin embargo, este ejercicio ya sea inducido o generado de manera involuntaria también abre los cerrojos de un laberinto, por el que transitan horrores y angustias; monstruosidades espantosas es de Lo que habita en lo más profundo i sombra de cada uno de nosotros y de los que no hemos oído hablar jamás.
<Hay cosas que la inteligencia podría buscar por sí misma, pero que sola no encontrará jamás. Son aquellas que el instinto encontraría, pero que nunca buscará>. (H. Bergson)

Cuestiones a la interpretación de Copenhague o Principio de complementariedad (Extrapolado al Concepto relativo de la realidad tal como la percibimos) — /Jorge Maqueda merchán ⟲ Jordi Maqueda ( Aceuchal, 06207 Badajoz -España)

Posiblemente usted se pregunte, qué interés puede tener en este blog un acercamiento a esta curiosa interpretación, que incorpora el principio de incertidumbre de Heisenberg, y presentada por Niels Bohr a finales de los años veinte, llamada entonces “idea o principio de la complementariedad”. Espero, que el texto se justifique a sí mismo, y que al final dicha cuestión quede, si no del todo, en buena medida satisfecha.

Bohr  señaló—corría el año 1927—, que mientras en física clásica (determinista) se concibe que un sistema de partículas funcione como un aparato de relojería —independientemente, de que éstas sean observadas o no—, en física cuántica el observador interactúa con el sistema, en tal medida que el sistema no puede considerarse independiente del observador: interpretación ésta, participatoria del principio antrópico. 

  • Principio antrópico débil

Debemos estar preparados para tener en cuenta el hecho de que nuestra ubicación en el universo es necesariamente privilegiada en la medida de ser compatible con nuestra existencia como observadores.

  • Principio antrópico fuerte

El universo (y por lo tanto los parámetros fundamentales de los que depende) debe ser tal que admita la creación de observadores dentro de él en algún momento.


La consecuencia directa de la interpretación de Copenhague se puede explicar, y entender más fácilmente en términos de lo que ocurre cuando se realiza una observación, a saber: en primer lugar se debe aceptar que el hecho de observar una cosa la altera, cambia (modifica  / y modifica a nuestra intención de observar dicha cosa, o deseo de que la cosa sea: una determinada cosa (deseo en una forma concreta al deseo, de dicha cosa en una determinada forma), de lo que se desprende que al observar, se afecta directamente lo observado (afectamos al espacio observado: y observamos con la vista, la retina de los ojosy, por lo tanto, el observador estará, por medio de la vista, alterando (entendiendo) la cosa, pero lo hará en función de nuestros saberes y conocimientos adquiridos por  experiencia o ausencia de esta en la naturaleza (y ángulo y grado de visión igualmente)  formando parte en todo momento del experimento, en tanto la cosa observada será: bien lo que realmente la cosa es (mirada holística objetiva), o lo que el observador, bien por falta de ángulo de visión o experiencia  desea que sea derivando a una "visión subjetiva". Finalmente, se habrá de considerar, que toda la información que constituyen los resultados finales del experimento (definición de la cosa) viene dado por la capacidad del observador. 

en este sentido, seria releyendo a J. Gribbin “En busca del gato de Schrödinger” Ed. Salvat- 1986,  donde encontré una de las mejores explicaciones que he leído jamás, en tanto a aquello que la interpretación de Copenhague representa, refiriendo un ejemplo de extraordinaria sencillez facilitado por Eddington, allá por los años treinta. Eddington, en su libro “The philosophy of Physical Science”, y refiriéndose al asunto en cuestión, reseñó, que lo que se percibe y aprende en un experimento, siempre está altamente influido por las expectativas: expectativas (deseo) de quien investiga ¿hablamos de una voluntad ejercida sobre el medio observado? No, no lo creo. Pero mejor, vayamos con el ejemplo.

"Supongamos, afirma Eddington, que un artista asegura que en el interior de un bloque de mármol yace oculta la figura de una cabeza humana. ¿Absurdo? Pero entonces, el artista —un escultor se intuye— comienza a hacer aquello que mejor sabe: su trabajo, y con algo tan sencillo como un martillo y un cincel, pasadas unas horas, pone al descubierto la forma oculta". Gribbin, acertadamente, se pregunta, si sería quizás ese, el modo en que Rutherford descubrió el núcleo. “Hemos de recordar que el descubrimiento, no amplía el conocimiento que tenemos del núcleo” —afirma Eddington—. Lo cierto, es que nadie, ni antes ni ahora, ha visto jamás un núcleo atómico. Lo que se observa son siempre los resultados de los experimentos, que se interpretan en términos de núcleos (piensen ahora en términos de montañas). Tampoco nadie jamás encontró un positrón hasta que Dirac sugirió que podían existir, y hoy los físicos aseguran conocer mayor número de partículas que elementos existen en la tabla periódica (En busca del gato de Schrödinger - John Gribbin-1986). 

Luego e Independientemente, de cómo cada cual entienda esta explicación, lo cierto, es que se trata de un concepto relativo a la realidad tal y como la percibimos, entendida, no como meros observadores ajenos, sino más bien formando parte integrante de ella: de la realidad observada en sí misma y, por lo tanto, interactuando continuamente con ella en tanto así, como la entendemos, la percibimos. Dicho de otro modo: creando una realidad que somos nosotros y nuestras expectativas y experiencias en ella (piensen de nuevo en términos de montañas). A partir de aquí, deberán ser ustedes quienes juzguen si cuando miramos hacia el horizonte, "y no en este caso de lo infinitamente pequeño", vemos un paisaje genuino o, más bien, en ese horizonte y lo que vemos en él, es aquello: que queremos ver o tememos ver. El mundo, según Husserl, adquiere sentido por su horizonte / sentido y entendimiento del mundo, que ha de venir del “asombro”, de despejar ese horizonte (oscuro) dice Zubiri. Pero entendamos ese horizonte, ese nuevo paisaje que asoma ante nuestros ojos y lo que hacemos como resultado de despejarlo, 


        





Acerca de una nueva Teoría de la Visión / jorge Maqueda merchán ⟲Jordi Maqueda (Aceuchal, 06207 Badajoz - España)

Hay cuestiones que por alguna razón y desde siempre han atraído desconcertado las mentes más instruidas. Si bien, tal desconcierto no habrá de ser mayor al debate que genera postular de esas mismas cuestiones, algunas de sus posibles soluciones. Y se observa esta circunstancia, en mayor medida, cuando de lo que se trata es de la realidad; entendida, esta como aquella realidad material que percibimos a través de los sentidos. El propio Heisenberg (1901–1976) —físico conocido sobre todo por formular el principio de incertidumbre— para quien todo aquello que observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza expuesta a nuestros ojos, ya se cuestionó la existencia de la realidad en sí misma, tal y como la percibimos. Niels Böhr (1885–1962) posiblemente, el físico que realizó algunas de las mayores y más importantes contribuciones a la comprensión de la estructura del átomo y de la mecánica cuántica, en su momento, también fomentaría el debate, afirmando: "Todo aquello que nos parece un mundo estable, tangible y visible no es más que una ilusión": a decir de aquello que oculta o enmascara la realidad. Y, si bien, es cierto que tal afirmación a muchos desconcierta, existe otra que, profundamente entendida, aún más nos inquieta, a saber: del ensayo de una nueva teoría de la visión. Así llamó George Berkeley (1685-1753) filósofo, y natural de Irlanda, a su primera obra publicada apenas con 24 años de edad. Berkeley, desarrollaba en esta la tesis por la cual, se entendía la negación de una realidad externa y objetiva al ser humano, estando aquella sugerida al hombre por las propias sensaciones que se derivan directamente de la persona que se encuentra observando el objeto en cuestión. Del mismo modo, Berkeley, afirmaba que el tamaño, volumen y situación de los objetos no se podían ver de un modo directo, sino que todo ellos eran interpretaciones del significado de los colores (la luz) los cuales son en realidad lo único que realmente podemos ver, afirmando: "La coincidencia de las sensaciones táctiles con las visuales carece de toda justificación, pues aquellas y estas sensaciones, también llamadas impresiones, son simplemente signos de los cuales consta el metódico y codificado lenguaje de la naturaleza, dirigido por Dios a los sentidos y la inteligencia de los hombres". Luego ya más avanzado el ensayo, Berkeley describe este lenguaje metódico y creado por Dios, afirmando, que tendría por objeto instruir y guiar al hombre, a la hora de regular sus actos en la tierra con fin de que obtuviese todo aquello que le fuese necesario para la vida en ella. Si bien —a mi modo de entender— aceptar esta interpretación contiene una segunda lectura, implícita (no descrita), que nos llevaría a cuestionar si este magnífico lenguaje codificado habría podido ser creado por Dios, no solo con el objeto de que el hombre obtuviese todo aquello que le fuese necesario para la vida en la tierra, sino también, con el propósito de mantenerlo alejado de todo aquello que sobre esta, y sutilmente velado a nuestros sentidos y a la razón, pudiese fatalmente destruirlo. Pues, de sobra por todos conocido que existen en la naturaleza innumerables amenazas, además, de aquellos peligros que percibimos o podemos también también intuir: sin embargo, hay otros no, pues tan velados a la razón, o al menos lo están, hasta que ya es demasiado tarde. Y es precisamente llegados a este punto: tarde y sobrepasado el límite dado a la razón, que regresan surgidas del infierno a tomar desquite aquellas fuerzas terribles y distintas a las que se suponían y que acompañadas de unas veces de dolor y sufrimiento, lo son otras además, de un bárbaro y profundo sentimiento de devastación. Pues "Hay cosas que solo la inteligencia buscaría, pero que por sí sola no podrá encontrar. Son aquellas que solo el instinto encontraría, pero que no debería buscar jamás."(Bergson)

Acerca de una sociedad profundamente enferma / jorge maqueda merchan & jordi maqueda (06207- Aceuchal( Badajoz- España)

"La indignación es con frecuencia el mayor autoengaño a las emociones" (David Denby: The New yorker); y-ser⟶ adaptado, educado y considerado en una sociedad con toda su miseria y brutalidad formando parte ella es siendo mísero y brutal estar→ igualmente predispuesto a su aviesa moral abandonándose completa y activamente a ella y sometidos a sus políticas unos y engaños los otros. En todo caso habrá de resumirse: en servir de un modo uno y otro al mismo sistema que los proyecta de una manera u otra (arriba o abajo / y en el medio) al consumismo la dilapidación y la codicia, o lo que es igual y de muchas maneras→ ardiendo en la condenación de la servidumbre y todos: esclavizados y lentamente consumidos por eso de ellos mismos consentido (siendo) manipulados por burócratas, banqueros, políticos, agencias gubernamentales, calificadoras de crédito y por todo aquello que en sí mismo consiente se arrastra y presta—facultado en la propia mentira y el engaño— alimentando la falacia que perpetua la angustia de esta infamia

¡Crisis! luego dicen algunos (y lo mismo en la conciencia→ afirmaba Krishnamurti) pero como puede haber crisis en la conciencia de aquel que no se reconoce esclavo y marioneta proyectado de la conciencia en la voluntad de otros y creyéndose de sus actos y en la propia voluntad). Hablaremos pues de crisis cuando (de la propia conciencia y en la renuncia renazcan y reconozcan-se a aquellos→ unos que (de su propia voluntad advierten el propio destino y de un camino ya no pudiendo entonces aceptar las normas impuestas de otros antes y de todos aceptadas; y que son, aquellas mismas normas que en el pasado han dado contingencia a una sociedad cada vez hoy más adormecida / normas que son y reconozco obsoletas, luego de reconocerme de la existencia y en la propia vida de una verdad que advierto propia y no lo es de los demás entendida (de mentiras y voluntad de poder) de la que ya se advertía→ pues "Nadie está más esclavizado, que aquel, que erróneamente creé (siguiendo la luz d otros: que dicen y piensan ( por él) ) “Una falacia dentro de otra falacia puede pretender una verdad. Mas luego, imponer esa (falsedad→ de intereses de unos y otros (del modo y por los medios instrumentalizando las fuerzas vivas→ desde una voluntad de poder de un hombre perverso sobre otro hombre y su familia) es una infamia”.

Acerca de la satisfacción de un deseo resuelto, en su representación / jorge maqueda merchan & jordi maqueda (06207- Aceuchal( Badajoz- España)


En alguna ocasión dijo Borges y, siempre que puede recuerda Savater: “me enorgullezco no de lo que escribo sino más de lo que leo” empero, en mí caso, más son las veces luego que me arrepiento. Llevaba algún tiempo, más de dos meses buscando las obras completas de Wittgenstein. Cuál sería mi sorpresa, pero, que tras algo más de un mes después de haberlo solicitado, y cuando por fin ya lo tenía en mis manos que: «Ay dios —exclamé— este libro no es». No podía ser. Comprobé, no sin asombro, que faltaban del tomo: el (Tractatus lógico-philosophicus. (1921) e igualmente, las Investigaciones filosóficas (Philosophische Untersuchungen (1953). Sin embargo, no iría mi gozo al fondo del pozo cuando, del tomo, los diarios de Wittgenstein descubrí, que me eran antes del todo ajenos para mí. De ahí, luego que lejos de la decepción me embargase el asombro. No escapa a nadie que se trata de uno de los personajes más influyentes del siglo XX, y de cuanto encontré no hallé desperdicio; mas es curioso que prestando atención al diario, las notas y epístolas(1) de algunas, como la carencia de sentido de la definición russellana del cero, y sobre la cuestión entera de la existencia de números de cosas(2), más adelante y, a través, de otras notas dispersas se comprenda —marginando el significado literal de la hipótesis que el autor quería darnos por resuelta— no ya la solución de esta, por una fórmula dada, sino más el deseo a la solución tal y como nos es propuesta; y de esta forma de sus propias palabras se entienda, o se pueda entender, cuando leemos en otro contexto: “la representación de un deseo es, eo ipso, la representación de su satisfacción”(3). Y me pregunto, acaso ¿no es igualmente la representación de su deseo —una hipótesis— la solución, que nos ha sido propuesta? De lo que resulta la obtención de un deseo, en su representación que es, igualmente, y por tanto, la representación de su satisfacción. Independientemente, del significado o la veracidad esta.

©Jorge Maqueda Merchán (2011)
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1 (Wittgenstein, Tomos I y II. Ed. Gredos- 2009)
2 (de una entrada a su diario filosófico 21/10/1914, Tomo II ed. Gredos 2009, pag 37)
3 (observaciones a «la rama dorada de Frazer» Wittgenstein Ed. Gredos T2 pg.535)

De él (uno antes ) predicador / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)


El Eclesiastés fue escrito originalmente en hebreo, como la mayoría de los textos del Antiguo Testamento. Su título en hebreo es Qohéleth (קֹהֶלֶת) de derecha a izquierda , que significa "el congregador" o "el predicador". Posteriormente, fue traducido al griego en la Septuaginta, donde recibió el nombre Ekklesiastés (ἐκκλησιαστής) de izquierda a derecha (fiel) , de donde proviene su denominación en español.

Este texto, aunque enmarcado dentro de la tradición bíblica, presenta una estructura y un estilo que lo diferencian de otros libros sapienciales, con un tono filosófico y reflexivo que ha sido comparado con corrientes de pensamiento posteriores, como el existencialismo. Su lenguaje hebreo original conserva una riqueza expresiva que enfatiza la fugacidad de la vida y la búsqueda de significado en un mundo transitorio, como uno de los textos más enigmáticos y penetrantes de la literatura de sabiduría del Antiguo Testamento, considerado por muchos como una de las primeras manifestaciones del pensamiento existencialista. Procedente de un contexto en el que la búsqueda del sentido surgía en medio de la incertidumbre vital, el autor—frecuentemente identificado como el "Predicador"—plantea preguntas fundamentales sobre la existencia humana. Desde el icónico "Vanidad de vanidades, todo es vanidad" (Eclesiastés 1:2), se inaugura una reflexión que cuestiona la fugacidad de las realizaciones humanas, la transitoriedad de los placeres y la certeza ineludible de la muerte. Esta advertencia contra la ilusión de la perpetuidad en las acciones humanas transforma la narrativa en una meditación profunda sobre la naturaleza efímera de la vida. El Predicador concluye que todo en esta vida es vanidad o efímero y no durará. Para apoyar esa conclusión, comparte varios esfuerzos que hizo para encontrar significado y propósito en la vida. Procuró la frivolidad y el placer, edificó grandes obras (2:4), y obtuvo riquezas, pero descubrió que nada de eso le satisfacía.

El texto continúa planteando, con una honestidad casi desoladora, la repetición cíclica del mundo natural y humano, subrayando el aparente sinsentido de la acumulación de conocimientos y bienes materiales. El Predicador se interroga: "¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?" (Eclesiastés 1:3), señalando que el esfuerzo humano parece desvanecerse ante la implacable marcha del tiempo. Esta inquietud resuena con el espíritu del existencialismo moderno, en el que figuras como Jean‑Paul Sartre y Albert Camus exploran cómo la conciencia del absurdo y la inevitabilidad de la muerte condicionan nuestra capacidad para construir significado en un mundo que, en apariencia, niega cualquier fundamento trascendental.

Aun así, El Eclesiastés no se limita a una mera exposición del sinsentido vital; también es una invitación a una aceptación lucida de nuestra condición finita. Reconociendo que toda acumulación de saber y placer resulta, en última instancia, tan efímera como la sombra de un instante, el texto incita a vivir auténticamente. Esta autenticidad –tan esencial para el existencialismo– se manifiesta en la capacidad de saborear el presente, abrazar la incertidumbre y encontrar consuelo en la simple existencia, a pesar de las inevitables frustraciones. En este sentido, el Predicador insta a que, lejos de buscar certezas ilusorias, se abrace la temporalidad y se encuentre, en la conciencia de su propia finitud, un espacio para el genuino vivir.

La influencia de El Eclesiastés sobre el pensamiento existencialista se extiende más allá de las fronteras religiosas. Filósofos como Nietzsche, en obras como Así habló Zaratustra, retoman esa visión de la vida como un perpetuo devenir en el que la superación personal surge justo al reconocer la naturaleza efímera de todos los valores. Asimismo, tanto Sartre como Camus han explorado la idea de que la existencia carece de un propósito predeterminado, lo que obliga al ser humano a forjar su propio camino y significado en un universo incierto. La voz del Predicador, con su melancolía y su cruda sinceridad, prefigura este acto de rebelión frente al absurdo: la decisión de encontrar valor en el simple hecho de existir, a pesar de saber que el destino está sellado por el curso implacable del tiempo.

El Eclesiastés se presenta como un precursor y catalizador del pensamiento existencialista, al mostrar que la búsqueda del significado no reside en la acumulación de logros efímeros, sino en la profunda comprensión de la condición humana. En su insistencia sobre la vanidad de las aspiraciones terrenales y la inevitabilidad del olvido, se erige en un llamado a ser auténticos, a confrontar la realidad sin máscaras y, sobre todo, a encontrar en el reconocimiento de nuestra propia finitud el impulso para vivir con un sentido pleno y sin reservas. Este mismo espíritu se refleja en la obra de los filósofos modernos, recordándonos que, aunque la existencia pueda parecer vacía en su repetición incesante, es precisamente en la aceptación y la lucha contra ese vacío donde se forja el verdadero significado de la vida.

Su célebre afirmación—“Vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Eclesiastés 1:2) —plantea una constatación sombría sobre la inutilidad de las grandes empresas y esfuerzos humanos, evocando el sentimiento de absurdo que caracteriza la existencia sin un propósito preestablecido.

Esta meditación acerca de la fugacidad de la vida y la transitoriedad de las realizaciones materiales guarda sorprendente resonancia con posteriormente expresadas ideas existencialistas, donde se enfatiza que, en ausencia de un orden cósmico inmutable, la vida demanda ser reinvertida en un sentido único y personal.

Esta subversión del sentido convencional de la existencia se ve reflejada en el pensamiento de Albert Camus, particularmente en El mito de Sísifo, donde el absurdo se presenta como la confrontación ineludible entre el deseo humano de claridad y la indiferencia del universo. Camus sostiene que, al igual que el protagonista condenado a empujar una piedra sin fin, el hombre moderno se ve obligado a reconocer la futilidad de sus esfuerzos, encontrando en esa misma lucha la posibilidad de una autenticidad vital. De manera análoga, el cuestionamiento del Eclesiastés acerca del “provecho” del trabajo humano—“¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol?” (Eclesiastés 1:3)—se asemeja a la inquietud camusiana sobre la inherente repetición y carencia de sentido en el devenir cotidiano.

Asimismo, Jean‑Paul Sartre, en El Ser y la Nada, articula la idea de que “la existencia precede a la esencia”, lo que implica que el ser humano debe forjar su propio significado en un mundo desprovisto de valores intrínsecos. Esta perspectiva se vincula de manera significativa con la visión del Eclesiastés, en tanto que ambas enfatizan la necesidad de reconocer la impermanencia y, a partir de ella, asumir la responsabilidad de construir un camino auténtico. Mientras el texto bíblico expone la inevitabilidad de la vanidad en todos los empeños humanos, Sartre invita a transformar la angustia existencial en una oportunidad para la libertad y la creación personal, al aceptar la realidad de un universo en el cual todo es efímero.

Finalmente, la reflexión del Eclesiastés también encuentra eco en las ideas de Søren Kierkegaard, quien exploró la tensión entre la desesperación y la posibilidad del salto de fe como una respuesta a la absurda condición humana. Tanto Kierkegaard como el Predicador muestran una preocupante conciencia del paso ineludible del tiempo y de la aparente futilidad de la existencia terrenal. En este sentido, el mensaje ancestral del Eclesiastés—al invitar a meditar sobre el sinsentido y la vanidad de la vida sin una dirección trascendental—se convierte en un antecedente poderoso de la filosofía existencial, que exige a cada individuo encarar de manera honesta la realidad de su libertad y la consiguiente obligación de imbuir su existencia de significado propio en un horizonte incierto.

El Apex-Hom de Buillé / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)


El Apex-Hom de Buillé― Carlos Bucilos, conocido también como Charles Buillé, se destacó como una de las personalidades más influyentes de la filosofía humanista. Su obra se caracterizó por una amplitud especulativa que abordaba el pensamiento del ser humano con una perspectiva liberada de las restricciones impuestas por los dogmas de su tiempo. En su tratado más significativo “De Sapiente”, expuso una concepción del hombre que desafiaba cualquier categorización absoluta: "Nada le es peculiar y propio, pero le son comunes todas las cosas, que son propias de los otros seres." En esta afirmación subyace la idea de que el ser humano, lejos de ser un ente singular, es una entidad en constante transformación, capaz de absorber y reflejar la totalidad del mundo que lo rodea. Como si su esencia no estuviera determinada por atributos individuales, sino por su capacidad de asimilar y, finalmente, convertirse en todo aquello que le precede y le rodea.

Sin embargo, la verdadera cuestión radica en el significado de "todo", aquello que Buillé no definió con exactitud, dejando a la interpretación una de las incógnitas más profundas de su pensamiento. ¿A qué se refería realmente con la idea de que el hombre "se convierte en todo"? En su visión, la humanidad no tiene una identidad fija, sino que está destinada a asumir los rasgos, formas y naturalezas de todas las cosas. Esto nos lleva a considerar si existe un punto límite en esa absorción, si el hombre puede contener dentro de sí la esencia misma del cosmos sin desaparecer en su propia inmensidad. Es precisamente ese "todo" el que aterra, porque se nos presenta de un horizonte sin contornos definidos, sin fronteras que delimiten la individualidad del ser.

La búsqueda del Ápex-Hom, el punto culminante de la evolución del pensamiento builliano, se convierte en una exploración de lo absoluto. El hombre, en su aspiración de reflejar el universo, ¿pierde lo que lo hace ser un individuo? Si todo le pertenece, si todo le es común, entonces, ¿qué lo diferencia? Este enigma nos sitúa ante una paradoja: la supremacía del hombre no radica en su singularidad, sino en su capacidad de ser todas las cosas, en la negación de su propia individualidad y exclusividad. A partir de esta concepción, el Ápex no es tanto el dominio sobre la naturaleza, sino la inmersión total en ella, el instante en el que el hombre deja de ser una entidad aislada y se funde con el principio mismo de la existencia, volviéndose indistinguible de las fuerzas que gobiernan la realidad.

Este todo insondable, sin embargo y lejos de ser una garantía de libertad, se transforma y lo transforma en una entidad sobrecogedora. En la ilustración del Ápex de Buillé, no encontramos únicamente una exaltación de la capacidad humana para integrar el mundo en sí mismo, sino también una llamado de atención sobre los riesgos de esa absorción. ¿Qué ocurre cuando el límite entre el hombre y la naturaleza desaparece por completo? ¿Es este el fin de la individualidad, o el comienzo de una nueva forma de ser? En este punto, la filosofía builliana alcanza su interrogante más inquietante: si al final, el hombre lo es todo, ¿queda algo que aún pueda llamarse humano? “… Nosotros hemos descubierto la felicidad, conocemos el camino, hallamos la salida de muchos milenios de laberinto. ¿Quién más la encontró? ¿Acaso el hombre moderno? “Yo no sé ni salir ni entrar; yo soy todo lo que no sabe ni salir ni entrar” así suspira el hombre moderno” (F Nietzsche)

¿Quién más la encontró? Acaso un grupo que sí cree haber encontrado la felicidad y por tanto la solución a los problemas de la existencia. ¿Acaso el hombre moderno?, el cual está aún perdido en la "laberinto" del conocimiento y la existencia. Esta pregunta de la propia respuesta percibe la sociedad moderna, donde los individuos se sienten desorientados y sin un propósito claro a la vez que expresa la desesperación y sentimiento de estar atrapado del hombre moderno, quien no encuentra un camino claro ni un objetivo en la vida, lo que nos invita a cuestionar la verdadera esencia del progreso; pues mientras algunos celebran el esplendor de la modernidad, proclamando avances y descubrimientos, surge también la sombra de una paradoja inquietante: el hombre moderno, a pesar de haber dominado el destino de innumerables eras, parece haber perdido el sentido real de la existencia. En medio de logros extraordinarios, la reivindicación de la felicidad desde el laberinto de conocimientos y de tecnologías se transforma en un entorno en el que la vida adquiere la forma de una existencia fragmentada, donde la salida parece a la vez alcanzada y esquiva.

Nietzsche (en sus palabras) ha capturado el espíritu del hombre moderno que, de innumerables dificultades existenciales “parece” haber alcanzado una supuesta liberación. Sin embargo, en esa misma integración total se esconde una incapacidad paradójica para moverse, para definir claramente sus límites: donde el hombre se disuelve en la totalidad hasta el punto de perder la posibilidad de diferenciar su individualidad, quedando atrapado en una existencia omnipresente.

Así, al relacionar la visión del Apex-Hom de Buillé con la imagen nietzscheana, surge una inquietud fundamental: ¿qué sucede cuando el hombre, al volverse "todo", confunde la la felicidad y plenitud y con la ausencia de identidad? La condición que Buillé señaló—donde todo lo que persiste en la naturaleza se integra en el hombre—se enfrenta al dilema de la modernidad, en el que, a pesar de haber descubierto la felicidad y emergido en plenitud de antiguos laberintos, el individuo pierde la capacidad de "salir" o "entrar" en sí mismo. La total absorción de la naturaleza, si bien es una exaltación de la capacidad humana para reflejar el universo, se convierte en una trampa que borra aquello de si mismo hacia traspasar las fronteras propias. El hombre moderno, en su intento de abarcar lo infinito, experimenta esa paradoja angustiosa: ser a la vez poseedor de un conocimiento que entiende supremo y verdad a la vez que resulta el prisionero de su propia vastedad. Luego esa disolución de límites es lo que nos invita a preguntarnos si, al final, queda algo que aún pueda llamarse esencialmente humano. La exaltación de convertirse en "todo" puede parecer la cúspide de la integración con la naturaleza, pero también revela el riesgo de perder la chispa de individualidad que define la condición humana. La voz del hombre moderno, susurrando que "no sabe ni salir ni entrar", resume ese estado de suspensión en el que, habiendo hallado la salida del laberinto, se ve atrapado en el perpetuo presente de su propia inmensidad. Así, la fusión del pensamiento builliano y la reflexión nietzscheana nos confronta con la cuestión última: en la búsqueda de la totalidad, ¿podemos conservar la esencia de lo que significa ser verdaderamente humano?

Esta actitud de estancamiento, en la que se es a la vez el poseedor de gran conocimiento y el prisionero de su propia complejidad, refleja la angustia de un ser que se disputa entre las certezas del pasado y las incertidumbres del futuro. La declaración nietzscheana resulta, entonces, un espejo en el que el hombre moderno se ve reflejado: una entidad que, a pesar de haber desentrañado los senderos hacia la felicidad y de haber hallado la salida de antiguos laberintos, se halla atrapada en la paradoja de no poder ni iniciar ni concluir un movimiento verdaderamente liberador. Esa suspensión, se traduce en una existencia en la que el ser se diluye en una ambigüedad perpetua, en un estado límite donde la certeza y el desconcierto se funden en una misma realidad que pasa a ser, el retrato de una felicidad alcanzada de una libertad incompleta, en la que el destino se siente descubierto y la capacidad de transformarlo permanezca en un perpetuo interrogante.

 

De la potencia intelectual de un hombre / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

De la potencia intelectual de un hombre―"La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar" dice F. Nietzsche. Hace tiempo leí esto a quien se justificaba en la cita, y poco al parecer entendía del solitario de Sils-Maria. Y esto tiene el humor que retorcido el propio humorista engaña, pues no hay dirección en la frase (bueno o malo o tipo de humor) ni se cita de este cantidad alguna, pues será quizás esa dosis la menor de entendido y de ahí que utilizase la precisa dosis sobre la propia cita, para despiste del que lee y luego de las letras suponga más que entienda, cuando del pensamiento no hallen camino cierto por el que llegar jamás a su dueño. Que humor allá donde mire siempre el humorista encuentra lo que no-es un plato como otro cualquiera; que vagamente siente el fino paladar, cuando saborea completa y en esencia “La tragedia” que es verdadero alimento que se atraganta a quien no advierte que con Nietzsche (es) con quien fue de cena... (04/12/2011)(1/14a)

Del carácter opresivo del futuro / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

 Toda persona, en algún momento, experimenta una preocupación latente por el futuro, una inquietud que se manifiesta de manera inevitable. No en vano, el futuro es algo que se nos viene encima sin posibilidad de esquivarlo, como ese tren que sentimos acercarse sin verlo cuando caminamos sobre las vías. Esa sensación de inminencia reviste muchas veces después un agrio carácter de opresión al sentir algo próximo, sin que podamos determinar con certeza su desenlace, lo que genera un estado de tensión, en mi caso, similar a la de aquel rechinar de los propios dientes: una presión contenida que nos atraviesa y se vuelve parte de nuestra existencia. Ese carácter opresivo del futuro no es solo una percepción individual, sino un fenómeno que se extiende y manifiesta de la sociedad en su conjunto en todos los ámbitos de la vida dentro de una organización social donde entregamos nuestra voluntad i confianza (absurdamente) a un Leviatán ―como lo llamaba Hobbes― que no pensamos antes y cada vez más desfigurado: desde lo económico hasta lo político, desde lo laboral hasta lo personal. Luego la incertidumbre se convierte en el núcleo de nuestras preocupaciones, y el sistema que habitamos parece amplificar este desasosiego al no haber (nosotros) calculado ni habernos cuestionado realmente acerca del poder que ejercen sobre nosotros quienes administran el destino colectivo. Hobbes, advertía sobre el dominio absoluto de un ente creado para controlar y regular la sociedad, que con el tiempo ha perdido toda forma reconocible y se ha convertido en una estructura deforme y extensa (de leyes absurdas) cuyos sujetos (más absurdos todavía) no son realmente ciudadanos autónomos, sino engranajes sujetos de un mecanismo que decide por nosotros Desde el momento en que nacemos, incluso después de morir, seguimos sometidos a esa estructura que determina incluso el lugar donde reposaremos eternamente. Luego de esta dominación y estrangulamiento de posibilidades no es solo la angustia por lo que vendrá, sino también la conciencia de que, en muchas ocasiones, nuestro destino no nos pertenece del todo. Y así avanzamos hoy, como quien se mueve sin opción de detenerse y arrastrado por una corriente que, aunque cause vértigo, obliga a seguir adelante, aunque el horizonte se presente incierto y cada decisión esté condicionada por fuerzas que apenas logramos comprender.

De eso que como un gusano no-es lo que llevamos dentro / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

― Pienso en un gusano enorme que crece dentro de mí, e igualmente dentro de todo hombre. Pero lo más terrible es que no puedo dejar de pensar en él y a su vez pensar que con ello lo que hago es alimentarlo. Sin embargo, tampoco puedo dejar de sentir, y entiendo que comenzar a sentir es, igualmente, una forma de alimentarlo. Pues su alimento está en el mismo lugar donde crece: en el corazón del hombre y alimentarse de lo que hay es condición del gusano al que de otra forma solo le queda morir de hambre. Si sientes ese gusano dentro piensa antes de decir (lo mismo antes de escribir) con qué alimentaste antes tu corazón Y Luego no te sorprendas de aquello que por delante surja de lo más hondo de tu / interior. Pues la palabra actúa como un hechizo que mueve separando al gusano de su medio y obliga a éste salir en aseveración bruta, frente al estupor de vernos ante aquello (de una forma) lo que habita de las propias tinieblas y «No se cosechan uvas de los espinos ni se recogen higos de los cardos, (pues) ellos no dan fruto.82 83 [Un bu]en hombre saca algo bueno d[e] su tesoro; un hombre ma[lo] saca cosas malas {maldades} de su malvado tesoro que está en su corazón (literalmente) y dice maldades, (pues) del exceso del corazón él saca maldades»84 85. Revelación de Tomás Biblioteca Copta de Nag Hammadi · NHC II, 2 Introducción, versión y notas: Hesykhios T Elpizein. (Publicación escrita el 12/1/2020 4:15).

De mi sombra / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

―No dudo de mi sombra que cierto es sombra y mía. Sino de esa región donde al ser obstaculizada la luz surge aquella proyectada, dando lugar a una forma bidimensional e invertida, que pretende la silueta completa de un cuerpo: el mío que de alguna manera ha propiciado así un lugar a eso de mí, que todos llamamos genéricamente sombra, pero a la que yo encuentro más adecuado otro nombre, pues en esencia es i no-es reflejo pero es propio luego siendo→ lo que me acompaña de forma silenciosa. Con ella, camino por senderos donde luz y oscuridad dialogan, y no me sorprende encontrar en ella la marca de una anterior existencia. Su inmutabilidad recuerda que, sin importar las circunstancias, hay algo que no-es i es pues no puede ser negado cuando al ser la luz obstaculizada surge aquella proyectada, dando lugar a una forma que abre ese campo de ambigüedad en el que la ausencia crea: un escenario que no-es luego un espacio; sino aparición de aquello que, en su espontaneidad, de sus bordes reconocemos bidimensionalmente lo que intenta abarcar la totalidad de una forma (la mía). Esa inversión de frente o versión espejo de lo real proyectado de sus bordes, pone de relieve luego la relación ausente ahí entre luz y reflejo, recordándome que en ausencia de la primera no es de colores mi reflejo o forma de presencia que se extiende más allá (de mi), desafiando en lo físico limitaciones desde lo perceptible que no-es uno i es de uno lo propiciado en su lugar mi “sombra” insuficiente luego para describir su complejidad. En mi experiencia, lo que se manifiesta ante la interferencia de la luz no es solamente de una forma, sino una verdadera región de ausencia y por tanto de oscuridad a la luz de la conciencia ausente de colores, manifestándose aquella esencia de lo primigenio afirmada sin los aditamentos de lo superfluo y de un nombre y forma distinto, lo que no es una mera copia insustancial y “nada” sino una presencia profunda que evoca lo primordial e ineludible imposible de negar en la infinita danza entre lo manifiesto visible ( a la luz) y oculto en propios colores que de otra manera son y no-son a nuestra conciencia los que (generalmente) podemos ver.

De la noche / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

 Todo parece confuso y ambiguo, salvando la convicción que despierta la noche: amenazante y siniestra, que perpetúa el horror de todo aquello que es muy antiguo. El abandono nocturno, con el paso de las horas confiere entender la soledad aniquiladora y absoluta de / frente a esa nada que crece precipitándose sobre uno mismo como un manto que oculta definiciones creando un escenario donde caos y orden se entrelazan en un abrazo en medio de la confusión, donde la noche, se alza inquebrantable evocando vestigios de épocas remotas que retumban en cada sombra convertida la bruma en lienzo de mitos y miedos primigenios en su forma más pura, ofreciendo una presencia que invita a adentrarse en los abismos con extraña fascinación.

El abandono con el paso del tiempo confiere entender la soledad más absoluta al deslizarse del abandono en la penumbra que impone la noche de forma más pura. Cada tic del reloj parece acentuar la sensación aniquiladora de soledad que no es meramente el silencio, sino una experiencia exterior absoluta que se impregna del alma. Donde la necesidad de tener que ser se revela en forma de urgencia, como un mandato emanado del mismo tejido del universo. Bajo el sonido omnipresente que todo lo envuelve, se percibe un torrente –una fuerza incesante que no debe ni puede parar de ser– marcando la existencia y recordando que, en el abandono, el ser se enfrenta sin intermediarios de nada que crece precipitándose en el umbral de la noche precipitándose sobre uno mismo con la frialdad de un destino ineludible. Es en este encuentro directo con lo vacuo donde emergen preguntas e inquietudes profundas: ¿qué queda cuando se despoja uno de todas sus seguridades? Esa nada, lejos de ser un mero vacío inerte, arrastra consigo de cada uno el peso de los silencios en las ausencias que no-son, dotándola de presencia casi palpable. Empujándonos a reconocer que la nada también es parte del todo, aquelloo que empuja y transforma, recordando que nuestra existencia se halla en un constante diálogo con lo ausente desde lo inexplicable.

Así, se convierte en testigo y partícipe de un devenir con la oscuridad, que no es solo telón de fondo de unas horas desveladas, sino aquel ente que moldea, redefine y revela el devenir del ser de cada instante transformado en experiencia que desafía la claridad de la razón y convoca a una mirada profunda sobre el instante presente. La amenaza de lo pretérito, la soledad y la nada que crece se funden en un concierto de sensaciones que, a pesar de su ambigüedad, se revela como fuente inagotable de introspección. Enfrentar la noche es, en definitiva, abrazar la complejidad del universo a través de otra forma en su prolongada falta de luz, donde él invita a tocar el misterio y sentir en carne viva la esencia del tiempo, en ese diálogo silencioso donde descubrir lo que significa es verdaderamente existir.

De la sinceridad / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

― ¿Hay sinceridad en el mundo? De ello podemos dar buena cuenta. La gente dice a menudo cualquier cosa que le pasa por la cabeza: son sinceros, algunos a su manera. Pero de lo que no podemos estar tan seguros es que alguien, en algún momento, lo sea igualmente con nosotros: que nos diga aquello que realmente piensa→ lo que muchas veces necesitamos saber. De ahí, que valoremos de las buenas amistades aquellas que aportan confianza y las consideremos una parte importante e incluso imprescindible de nuestra vida, pues poseen una particularidad que las distingue haciéndolas diferentes a las demás: más allá, de aquello que a simple vista, y en un principio nos atrajo de ellas. Tal particularidad o capacidad que verdaderamente los distingue y la que los hace ser auténticos, es la sinceridad puntual que a veces surge de ellos aquello como un destello que nos deslumbra la razón, pero más concretamente todavía es su sinceridad hacia los demás i el mundo, i en particular hacia nosotros: sinceridad... y más allá de las consecuencias; por supuesto: su grado de desprecio por la mentira

De la amistad / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

― La amistad (es) un regalo de la conciencia que se ofrece la vida (al que la sabe reconocer). Un regalo que no siempre es de la forma pretendida y no todos los que proyectan de una forma la amistad: luego (de otra forma) no saben reconocer y valorar, o al menos no en algún momento concreto de sus vidas. Precisamente por esto, en ocasiones y debido principalmente a las circunstancias de tener que bregar la propia existencia, tardamos en darnos plena cuenta, que aunque nos encontremos mal y tengamos un día de perros, hay que hacer un esfuerzo: dejar todo lo que estemos haciendo y escuchar, prestando atención a aquellas personas que se preocupan por nosotros, dándoles el valor e importancia tiene cuando nos ofrecen con su afecto esas otras perspectivas (de nosotros) que debemos considerar→ igualmente propias de nosotros desde el punto de vista (ángulo ) o perspectiva del otro y que debemos considerar. Pues es el único modo para que un día éstas no desaparezcan, y para siempre, de nuestras vidas, que cansadas de llamar a la puerta de nuestra conciencia no dejamos a veces pasar / luego dejando ese vacío imposible: sabiendo que no lo volverán a cruzar, para preguntar: Hola ¿Cómo estás?

De Algo pues o nada que decir / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

―"Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa en el cielo", dice el Eclesiastés. Igualmente, en la tierra «Hay una época para permanecer en silencio, y otra para hablar» (Kierkegaard). Pero la cuestión será: ¿Hay verdaderamente hay algo importante que decir que se encuentre más allá, de la propia vanidad, luego de estar sometido a los acontecimientos?

La dicotomía entre el tiempo de hablar y el de guardar silencio es atemporal y se remonta a las antiguas enseñanzas del Eclesiastés, que nos recuerda: "Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa en el cielo." Este verso sugiere que la existencia se rige por ritmos y ciclos que determinan cuándo nuestras palabras pueden tener relevancia y cuándo es mejor callar. Kierkegaard refuerza esta idea al afirmar que «hay una época para permanecer en silencio, y otra para hablar», subrayando que la sabiduría consiste en reconocer esos momentos idóneos para la acción verbal, en contraposición a la banalidad de discursos vacíos. En este marco, el hablar consciente se erige como un acto deliberado en el que se evita la auto-indulgencia y la vanidad, invitándonos a discernir entre el ruido irrelevante y la comunicación genuina, aquella que emana de la auténtica experiencia del ser.

Profundizando en la cuestión de si verdaderamente hay algo trascendental que decir más allá de la vanidad, debemos considerar que el lenguaje, cuando se libera de los lastres del ego, se convierte en un vehículo para el asombro y el entendimiento del universo. Desde la perspectiva existencialista, es en el actuar consciente y en la profunda asunción de la libertad—tal como propuso Sartre en El Ser y la Nada—donde emergen palabras con un significado auténtico. No se trata de llenar el aire de frases decorativas, sino de articular ideas y sentimientos que surgen del cruce entre el dolor, la esperanza y la vivencia concreta de los acontecimientos. Este proceso, que recuerda también la concepción de la autenticidad en Heidegger, consiste en hablar desde el “ser-en-el-mundo”, donde cada palabra es un reflejo del compromiso personal con la realidad, despojándose de la superficialidad para revelar la esencia que se oculta tras la vorágine de la existencia .

En definitiva, el desafío consiste en identificar y expresar aquello que realmente importa, trascendiendo los meros adornos del habla para alcanzar un discurso cargado de significado. Al haber sido sometidos a los acontecimientos y al haber conocido tanto la amplitud del silencio como el poder de la palabra, comprendemos que nuestro relato no se define por la vanidad, sino por la búsqueda incesante de verdad y autenticidad. La comunicación, en este sentido, se transforma en un acto de creación y renovación, donde cada frase nacida del auténtico asombro por la vida se erige como un puente entre el ser y el universo. Así, lo que decimos se hace eco no de un simple querer ser o verse, sino de una profunda rendición a la complejidad del existir—una invitación a trascender, a despejar el horizonte interior y a revelar, en cada palabra, la huella indeleble de nuestro compromiso con el sentido de la vida.

Sombras y penitencias / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

―Opuestamente a lo que pudo haber imaginado Hamlet no albergo fundado temor a unos sueños atroces que atormenten mi reposo dejándose seducir por visiones sombrías. Al contrario, descreo que llegado el momento la consciencia pueda emerger alarmada a un vacío imposible: expectante a esa nada que crece poblada de horribles criaturas que turben nuestro merecido descanso como un abismo de terror, sino más como el terreno fértil en el que pueden germinar nuevas manifestaciones. Pues Allá donde unos ven infiernos otros vemos revelación y como diría Poe: incluso "es posible que hasta yo tenga un día que morir" y dando por supuesto que el río por el que transita el caudal tiempo sigue fluyendo en mi caso aún con mayor intensidad no es una locura afirmar que aquello que en otros se convierte en escenarios de condena, se transforman en espacios de emancipación, en los que la liberación se halla en aceptar el destino sin ataduras de esa primera noche tranquila y ultima que es primera realidad de la vida que dispondrá liberarme de penitencias ajenas viniéndome a rescatar. Liberándome por fin de la cruel consciencia que atormenta un día tras otro nuestras insignificantes miserias. Luego todo da igual. Llámense sueños o pesadillas, al igual que la noche y obradas sobre una sustancia infinita: se trata de emanaciones creadas y tejidas sustentadas sobre fundamentos etéreos y retroalimentadas por las diversas formas del tiempo: pasado, presente y futuro que son simples representaciones subjetivas pertenecientes a una compleja eternidad donde no existe realmente un cuándo ni por supuesto tampoco ningún lugar.

De mi propia mortalidad y, lejos de ella, que encuentro en la certeza de un día morir la motivación para vivir, sin permitir que el miedo me impida disfrutar cada instante. De estas líneas estas líneas me permito expresar la manera en la que concibo la liberación que nace de despojarse de penitencias impuestas por una consciencia áspera. Mi camino, marcado por la intensidad del tiempo y la transformación de la noche en un aliado, es la manifestación de ese deseo intrínseco de emancipación, de dejar atrás las miserias cotidianas y abrazar un estado de ser en el que, al fin, todo da igual y la verdad se revela en su forma más pura.

Ese lugar olvidado (de él) / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)



 Hay un lugar olvidado al Ser, que es origen de todos los deseos e, igualmente, punto de partida en el que es forjado el destino de toda vida. Un lugar vivido antaño de manera absoluta, ahora deshabitado y, que de ser buscado habrá de hallarse en algún momento perdido y preciso de la niñez: apenas, sostenido éste en el presente sobre un reflejo indefinido de Aquelloo: y caudal del tiempo como un torrente que derrumbándose advierte a remolino y la memoria siempre evita. De modo, que solo una esperanza alberga quien llegado a la mitad del camino conserve un hilo de cordura: "agarrarse a él con todas las fuerzas". Pues aquellos fundamentos que gobiernan los misterios del universo, comienzan como engranajes de un viejo reloj a temblar, avanzando en movimiento infinito, sin vuelta atrás; cuando dos niños en la roca sentados, imaginando historias en silencio contemplan con la vista perdida en el horizonte y la esperanza labrada en el tiempo, sobre “la difusa silueta” de un sueño, forjado entre el murmullo sibilino del viento y el rugido furioso de olas que golpean los límites impuestos al mar.

Nos movemos de nuevo desde ese del Ser que se presenta “de la difusa silueta en un sueño” como el origen silencioso de todos nuestros anhelos, el punto de partida oculto donde se forja el destino de toda vida desde que somos unos niños. Es en esa morada interior, en apariencia deshabitada y casi mítica de él, que guarda los vestigios de una niñez plena y absoluta; un tiempo en que la existencia se vivía sin reservas, en un estado de conexión íntima con el universo. Con el paso del tiempo, este refugio se diluye en la vorágine del presente, emergiendo tan solo como un reflejo indefinido de "aquelloo" que se nos antoja distante y evanescente, y caudal de un torrente de memoria que, imparable, arrastra tanto los sueños como el dolor, invitándonos a comprender que en el tejido del tiempo se entrelazan tanto la belleza de lo vivido como la fatalidad intrínseca a la propia existencia, y que es precisamente en ese contraste donde se halla la semilla de nuestro ser.

Lo que adquiere una dimensión aún más poética y personal es cuando el reloj no es meramente un medidor de tiempo, sino símbolo de la memoria y la infancia pérdida, como testigo silente que acompaña el flujo del destino en la transformación del ser. Aquí los engranajes tiemblan al compás de un destino inalterable en la dualidad de lo vivido: la belleza y la melancolía de los momentos casi olvidados que, aunque efímeros, siguen latentes en el rincón más profundo de la existencia de cada uno. De este modo, el tiempo, a pesar de su naturaleza implacable, nos abre la posibilidad de reconstruir y Re imaginarse y ser→ encendiendo en el presente esa chispa inevitable que impulsa a retomar, contra la corriente del olvido, la esencia de quienes fuimos y la promesa de lo que aún podemos llegar a ser desde "Ese lugar olvidado (de él)" —donde se vislumbra un origen primordial de anhelos y sueños en esa íntima recámara, perdidamente ligada a la niñez y al fluir del tiempo— donde como Bachelard encontramos la poética de los espacios que habitamos —ya sean de una casa o esos reinos inexplorados de la memoria— que nos remiten a ese sitio primordial donde se forjaron nuestros deseos más genuinos.

De ahí la importancia de volver la mirada hacia esos recónditos lugares interiores, donde confluyen la experiencia vivida y los ecos de la inocencia; es allí donde se origina el surco que es nuestro destino. Y es precisamente al "agarrarse" a ese hilo de cordura, a esa esperanza que se anida en los vestigios de la niñez, que emerge la capacidad para trascender las limitaciones del tiempo y la lógica fría, para abrazar la totalidad de lo que somos, con sus luces y sombras, en una experiencia de vida que se configura como obra de arte y manifiesta de forma especialmente resonante desde ese "lugar olvidado" que se erige como el origen de todo anhelo y punto de partida de él, donde la memoria oscila entre la vibración de lo vivido—cargado de anhelos y emociones primitivas—en la erosión implacable del tiempo, que arrastra consigo la claridad de lo inmediato. Así, lo soñado y lo real se entrelazan en el caudal de aquelloo que, al igual que en las meditaciones existencialistas o en relatos míticos, nos recuerda que el vivir auténtico radica en abrazar como un torrente ambas facetas: pues la belleza del recuerdo, aunque se desvanece, permite labrar nuestros destinos, y la aceptación de que en el diálogo entre sueño y constatación se forja la verdadera esencia del Ser que nos invita a meditar sobre la naturaleza efímera y ambivalente de la experiencia humana. Por un lado, lo vivido—con todas sus luces y sombras—se desliza en la memoria como un sueño, o serie de imágenes y sensaciones que a menudo se mezclan con la ilusión, el anhelo y la imprecisión del recuerdo. Por otro, esta experiencia debe ser confrontada por la cruda constatación de la realidad, donde cada evocación se funde con la inevitabilidad del olvido. Este contraste ha sido meditado profundamente por pensadores existencialistas, quienes reconocen que la existencia se define justamente por este ir y venir entre la presencia de lo vivido y el persistente espectro del olvido. A la par, las tradiciones míticas antiguas—ya sean los relatos mesopotámicos, griegos u orientales—utilizan símbolos y arquetipos que vinculan el despertar del sueño con el advenimiento inexorable del tiempo, marcando la memoria como un terreno de lucha entre lo etéreo y lo tangible desde la sombra de ese "viejo reloj" que evoca la noción del tiempo y fuerza inexorable, que resuena en la literatura existencialista al recordarnos, con cada tic tac, la ineludible marcha del destino. Este reloj, de engranajes desgastados y pulso constante, simboliza la naturaleza implacable del tiempo que, sin detenerse, arrebata momentos irrepetibles y nos sumerge en la angustia de la finitud del ser. En la obra de autores como Sartre y Camus, el tiempo es percibido como un torrente (aquelloo→ imparable que nos confronta con la realidad de nuestra mortalidad, demandando una existencia auténtica y consciente en cada instante). La insistencia de la irremediable progresión del reloj nos fuerza a meditar sobre el valor de vivir intensamente, pese a la certeza de que cada segundo que pasa nos acerca a la conclusión inevitable de nuestro relato y de un espacio vital de los que Bachelard propone estos espacios no solo como contenedores físicos, sino escenarios reveladores de nuestro mundo interior, capaces de despertar recuerdos, sueños y emociones que trascienden la funcionalidad práctica. En su aproximación fenomenológica, lo cotidiano se transforma en algo casi mágico; cada rincón o nido se carga de simbolismo, siendo testigos vivos de la forma en que la imaginación moldea nuestra percepción del tiempo y el ser. Este texto espero invite a abandonar una visión meramente racional y a sumergirse en la experiencia sensorial y emotiva del espacio, permitiendo que emerja una poética que se alimenta de la memoria y la evocación de la infancia de cada uno, luego en lo personal aportando aquellos elementos esenciales que configuran no solo del presente, sino de nuestro presente, también la manera en la que proyectamos nuestro propio destino.

De Elegir/ jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

 En la vida todo es elección; es tener que tomar decisiones; es tener que escoger. Y en cada elección, en cada acto, nos vamos definiendo a nosotros mismos; siendo lo que queremos ser, a la vez que comprometemos el destino. Pero, y si en una elección comprometiésemos a la humanidad entera. Y si dicho esto, se plantease la siguiente cuestión: ¡El dolor o la nada! ¡Quien tenga valor que elija! Y Sólo del terror a nosotros mismos surge la verdadera angustia, al saber que somos los únicos responsables de nuestros actos.

La vida se presenta, desde el instante en que abrimos los ojos, como una interminable sucesión de elecciones. Cada decisión, por mínima que parezca, es una pincelada en el gran lienzo de nuestra existencia. Al elegir, no solo definimos quiénes somos, sino también el destino que, en cierto modo, comprometemos tanto a nivel individual como colectivo. En este sentido, la acción de elegir trasciende la esfera meramente personal para situarse en una dimensión casi heroica, en la que la libertad y la responsabilidad se funden en un acto cargado de significado. Nos enfrentamos a dilemas existenciales, como el propuesto: "¡El dolor o la nada!", que nos invita a reconocer que, en cada encrucijada, nos vemos obligados a asumir tanto la posibilidad del sufrimiento como la vacuidad del despoblamiento emocional. La esencia de nuestra existencia, según el pensamiento existencialista, reside en que somos, en definitiva, los artífices de nuestro destino a través de cada decisión (como elección) que tomamos.

Esta misma elección se torna aún más intensa y angustiante cuando la responsabilidad de nuestros actos se extiende a la humanidad entera. El terror a nosotros mismos surge precisamente al comprender que somos los únicos (desde nosotros y empezando por nosotros mismos→ capaces de modelar la realidad en la que vivimos, y que el compromiso de nuestras decisiones traspasa el ámbito individual para afectar la vida colectiva. La propuesta del "dolor o la nada" no es solo una metáfora extrema que encapsula el desafío de abrazar la realidad con todas sus contradicciones y sufrimientos, sin recurrir a evasiones ni lecturas simplistas. Albert Camus, en "El Mito de Sísifo", nos recuerda que enfrentar el absurdo de la existencia —ese choque entre el anhelo de sentido y la indiferencia del universo— es lo que nos impulsa a vivir auténticamente, a pesar de la angustia que genera el peso de nuestra libertad y responsabilidad. Esta lucha interna, que se asemeja a la travesía de héroes míticos, nos exige tener el valor de elegir, de proyectarnos hacia adelante y ser→ conscientes de que cada elección (en una realidad y medio que nos determina igual) en su aparente insignificancia pudiendo de nosotros igualmente determinar su magnitud y de alguna manera el sentido, en un acto de creación que define no solo nuestro ser, sino el devenir de la humanidad entera.

A Vosotros / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

A Vosotros― “los que os sometéis mansamente a lo voluntad de cualquiera con un traje, uniforme o un título... vosotros que os levantáis cada mañana a fichar en el trabajo, a fichar en casa, a fichar en todo lo demás (incluso en la escuela con los niños) y lo mismo os da; seguís sin levantar cabeza... ni la vista levantáis para mirar; pues bien: manteos así, panza abajo y la boca bien cerrada (que abierta i decir a nadie es lo mismo y nada)… señalándose aquí de la rutina diaria un hecho social —el acto de "fichar"—como metáfora del hecho manifiesto y contundente de la mecanización de la existencia del sujeto, donde cada registro en la jornada simboliza una renuncia a la propia autenticidad.

Con este lenguaje crudo e irónico acentúo, quizá y de forma vehemente, la idea que implica vivir en esa sumisión implícita en el caso de cada uno que impide levantar la cabeza (de la obligación) y, por ende, hacer cualquier tipo de cambio significativo en su vida sometido aquel de su “presente perpetuo” de todos los días→ a las estructuras y formas de poder) representadas simbólicamente por trajes, uniformes o títulos que disponen luego la pérdida de autenticidad de uno y manifiesta cuando el día a día se reduce a actos mecánicos (en el trabajo), lo mismo antes como después el “fichar” (es) ese acto cotidiano ( obligado de otros a nosotros) que lejos de ser una mera rutina (“fichar”) simboliza y entiéndase: la entrada y aceptación a un sistema que encadena y reduce de uno su capacidad de ser luego de sí mismo→ “auténtico” pues viene determinado del acto de sí mismo de→ no levantar cabeza renunciando a cuestionar la autoridad ni buscar alternativas para trabajar de otra manera menos ofensiva y, vivir de otra manera de forma plena y consciente (al menos de las cosa que ofenden).

No es la primera vez que manejo un tono provocador y directo, denunciando, en este caso la sumisión de aquellos que se dejan controlar sin cuestionar la esa autoridad representada por trajes, uniformes o títulos o cargos. Que luego se podría extender hacia→ la indiferencia ante la propia dignidad usurpada: mantener la “panza abajo” y la “boca bien cerrada” es→ de una forma que todos reconocemos la imagen que se observa de muchas formas en la sociedad hoy que denota tanto la pasividad como el conformismo (esperar lo que no llega de uno / un pan en la mano puesto de otro). Es decir, quienes se encadenan a ese ciclo sin aspirar a algo más significativo están, en cierto modo, aceptando una existencia empastada en la rutina (a cambio de una cierta seguridad), despojándose de esa chispa vital que podría impulsarlos a ser más y más que rebelarse contra un orden impuesto / siendo del cambio luego de otra manera el orden. La sumisión (en este caso y del sujeto a las empresas) aunque aparente cierta seguridad, en realidad representa la pérdida de la oportunidad vital y de forjar un camino personal o auténtico / a cambio de otro camino impropio dispuesto por otros.

Después y a la luz de la tensión entre lo auténtico y lo artificial, o desde imitar comportamientos de otros —este texto pretende recordar que la verdadera transformación comienza de uno mismo cuando nos atrevemos a levantar la cabeza y a cuestionar-nos sobre la realidad que nos acontece / de la forma y el por qué-es de una forma y no de otra / o sino y de la misma forma de otra manera. Luego No, no se trata únicamente de rechazar la rutina por ser rutina impuesta de otro ―y esto lo entiende un culturista de su necesidad igual de una rutina― sino de recuperar un sentido de aquella rutina desde la propia identidad (cuando mi rutina es, lo mismo adaptada a engrandecerme (de entrada ya no haciendo más horas extras donde engrandezco a otro) y que aprovecho de mi tiempo, en mi caso, en el gimnasio o actividades que me compensan de un estado después saludable) y a la vista está / eso después que nos permite vivir con dignidad, reconociendo que cada “fichaje” impuesto de otro que aceptamos puede ser (síntoma) i es muchas veces una instancia telegrafiada a otros de nuestra rendición que nos aleja de la propia dignidad arrebatada por otros / personas que, aunque nos dan cierta estabilidad, también nos encierran y doblegan la voluntad hacia lo impropio que no es de nosotros natural / pero que solo entendemos cuando comprobados que no estamos donde queremos ni hacemos lo que de veras nos gustaría (en ese momento) estar haciendo. Por lo que desde aquí se invita a la reflexión acerca de esos moldes preestablecidos (insultantes a veces) y que aceptamos alegremente lo que luego nos determinan a ojos de otros / y transformar la pasividad (manifiesta en la aceptación de algunos en lo que nos perjudica a todos) transformándolo en acción consciente, y por tanto en hacer algo al respecto por nosotros y para nosotros / pensando en la manera en que la rutina impuesta de la voluntad y necesidad de otros (hacia nosotros) y su aceptación o sumisión a esta nos determina y ha moldeado el propio día a día de cada uno desde antaño, dificultando aquel camino propio de superación.