De avanzar ( la capacidad de "avanzar" o "el avanzar de uno) / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

De avanzar ( la capacidad de "avanzar" o "el avanzar de uno) De la capacidad de avanzar― de uno (su camino), haciendo frente al destino, no resulta de la fuerza o potencia que pueda desarrollar, sino en la capacidad para deshacerse de aquellos lastres o cadenas propias que someten; encarando, impávido, el rostro de la esfinge y expresar (si cabe de un texto) la manera en que se concibe la liberación que nace de despojarse de penitencias impuestas por unas consciencias ásperas (luego de marcado el tiempo (y la intensidad de vida) en diversas formas y desde la transformación de la noche en un aliado como manifestación de ese deseo de emancipación, dejando atrás las miserias de antes cotidianas pudiendo solo entonces abrazar y de uno mismo un estado en el que, al fin, todo da igual pues la verdad se revela en su forma más pura

La capacidad para avanzar pues, no se forja en la mera acumulación de saber y fuerza física, sino en el coraje de liberarse de las ataduras internas que impiden desplegar nuestro potencial. En este sentido, la tradición (de un pensamiento rebelde siempre presente) invita a ver el avance como progreso en el proceso de transformación interna. el hombre debe someterse a un constante proceso de auto-superación, donde el "Übermensch" (Nietzsche, en Así habló Zaratustra→ sugiere que surge precisamente de la renuncia a las ataduras del pasado y de la voluntad de abrazar el destino con amor fati ―ese amor incondicional hacia el destino, con sus luces y sombras―para forjar, en la adversidad y de un camino propio lo auténtico. De esta manera, enfrentar el destino y avanzar moviendo se de uno mismo se convierte en el acto mítico de deshacerse de aquellas cadenas invisibles que, nacidas de miedos y costumbres o condicionamientos pasados nos mantienen inmovilizados ante la ineludible marcha del tiempo.

Complementando esta visión, Heidegger ofrece en Ser y Tiempo una reflexión sobre el "arrojamiento" (Geworfenheit) en el mundo, que obliga a tomar decisiones auténticas para definirnos a nosotros mismos. Según el mismo Heidegger, avanzar, implica, luego de aceptar nuestra finitud y por tanto romper (romperla) lo mismo con las estructuras y deshacernos de lo y de los que nos mantienen en un estado de pasividad existencial. Al enfrentar "impávido" el rostro de la esfinge―como metáfora simboliza la incertidumbre y el desafío del futuro hacia un horizonte desconocido―el individuo se libera de sus cadenas en la propia inercia de la comodidad y conformidad general que habita. Así, liberarse de la carga del pasado y lastres internos no solo allana el camino (de uno) hacia una existencia más genuina, sino que invita a replantearse y de uno mismo ante, el destino impersonal que habitamos como consecuencia y del resultado después inevitable de cada elección que tomemos después conscientes.

Luego este proceso de avance se traduce de un viaje épico de transformación personal, en el que cada acto de despojarse se convierte en un paso hacia la autenticidad en la propia liberación (no confundir con la libertad o felicidad). Enfrentar la esfinge solo cristaliza de la idea de antes un destino (en la potencia) después) y de la posibilidad lo forjado al paso desde el interior (hacia delante y afuera (y de toda una vida) en el la que se desmantelan aquellas limitaciones de antes y obligaciones propias manifiestas en deberes todos e impuestos (que se gastan otros en putas) /abriéndose de nosotros el horizonte de la posibilidad hacia cuestiones propia por desvelar donde liberarse uno de las propias cadenas físicas y mentales encarna en la existencia (de uno) que no depende o es determinado, sino de la disposición propia a reinventarse a sí mismo frente a los propios desafíos. Esta perspectiva, trasciende la simple resistencia (y resiliencia→ que transformar la adversidad en fortaleza para nada después y seguir de lo mismo y jodido del otro) moviéndonos nosotros de solo antes palabras sin sentido del otro (hacia lo mítico de uno desde aquello y la lucha interior, que permite concebir el avance de uno mismo doblando el acero de sí mismo como un arte y forja de la propia emancipación, donde cada decisión se transforma en la esencia y ruptura que define el nuevo porvenir (luego y de cada uno de sí mismo es ( uno de sus experiencias) y si cabe pues lo mismo y de un texto después (este texto)





Cuando empezamos a escuchar: empezamos a vivir. / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

 

Cuando empezamos a escuchar / empezamos a vivir. Todos queremos vivir: pero vivir no-es (ser felices) sino después hallar impropia esa felicidad (de la que otros hablan / que en general es→ luego la labor perpetua del hombre y esperarla su castigo. Pues “ser→ del pensamiento” en la palabra (felicidad) es un estado de gracia que no-es: sino→ en conciencia a cada instante (de lo que no-es→ en lugar y tiempo / pero donde en ocasiones creemos estar en él imaginando-que uno es→ de una realidad que de inmediato advertimos se trata de una ilusión temporal: que no-es reflejo de realidad alguna, sino una fantasía que nos llena de desconsuelo al comprobar después que seguimos igual donde antes con los pies son sobre el suelo”. Pero el hombre solo aprende desde el momento en que solo puede esperar nada: luego uno se pregunta (de estos tiempos que nos toca vivir) cómo podemos alegrarnos de una luz que otros no pueden ver; o cómo puedo sentirme en paz (o feliz) cuando del viento en el aire escucho llorar a otros que sufren el horror de la guerra. Y es llegado a ese punto —en que todo pensamiento al respecto es Nada y “hablar por hablar de nada” cuando escuchar de felicidad en general es inútil o absurdo como la compasión o misericordia que resultan→ solo palabras cuando en boca de nadie son tan ineficaces como una señal de tráfico centelleando entre tanta lucidez improductiva a la que no hacemos ni caso.

No se trata pues de buscar consuelo en la idea de la felicidad, sino de abrir el cuerpo a la complejidad del instante en aquel silencio antes que precede al asombro de escuchar el llanto como el punto de partida de una vida sin atajos y sentir (de la vida nueva) la tensión entre oscuridad y la luz que no todos alcanza. Vivir, entonces, se convierte en un ejercicio de presencia y permitir lo que puede nacer de gestos simples y detenerse a escuchar de verdad, para cuestionarse de uno lo estable, y negarse a reproducir discursos y, en lo inmediato, tender la mano y compartir el pan o el silencio con quien lo necesite. Porque si aceptar la nada es la condición para aprender de todo, entonces la verdadera tarea es habitar la incertidumbre sin huir y cada día caminar con la conciencia de que saber que poseemos nuestra propia luz, pero podemos reflejarnos de la de otros, y entre paréntesis de un respiro breve en el que recuperamos aire hablar antes de volver y abrazar la fragilidad compartida como el terreno donde germina cualquier cambio real.

Mirar hacia atrás, para poder ver por delante / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

Mirar hacia atrás / para poder ver por delante desde la distancia y experiencias implica un ejercicio profundo de introspección en el que se entrelazan los recuerdos agradables con las inevitables sombras y dolor, al rememorar aquellos momentos extraordinarios en la cotidianidad, donde se revela una verdad ineludible: la existencia humana se teje de luces y tinieblas, en las que cada instante de dicha no puede desprenderse del dolor inherente a la finitud y a la fragilidad de la vida. Esta imposibilidad de separar lo sublime de lo trágico es, quizá, el reflejo mismo de la condición existencial de cada uno, donde los eventos que vivimos—por muy ordinarios que parezcan—se cargan de una complejidad que después nos define, recordándonos que la presencia del dolor acompaña y enriquece la experiencia vital (solo siente dolor quien está vivo). El pasado, entonces, no es un mero archivo de recuerdos felices, sino un tejido complejo en el que la fatalidad y la melancolía coexisten en la belleza de lo total vivido.


Este retorno a la memoria, sin embargo, se convierte en una invitación a cada uno comprender que para ver por delante y comprender es esencial aceptar la totalidad de nuestra experiencia incluida el antes (y mirar atrás) en propia reflexión en la que, se nos impulsa a reconocer que solo a través del enfrentamiento honesto con nuestras contradicciones internas podemos realmente avanzar. Al igual que en los relatos míticos, los héroes deben atravesar sufrimientos para alcanzar la sabiduría y la transformación (tal es el caso del sufrimiento que acompaña a la redención en los mitos griegos y en la literatura sumeria), mirar atrás se convierte en un acto liberador que nos prepara para afrontar el porvenir con mayor autenticidad. Es en esta integración de lo luminoso y lo oscuro (de lo que fuimos y de lo que somos) donde reside la verdadera fuerza para proyectar un futuro (donde podemos existir y ser/ del pensamiento de lo mismo antes de uno luego nosotros en la aceptación de quienes somos igualmente en nuestros recodos y abismos emocionales más profundos, es, lo que nos dota de la capacidad para trascender la mera apariencia y abrazar la esencia de vivir.

"El camino", siempre de uno / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

 "El camino", siempre de uno Solo puedo hablar de un camino: del propio, quiero decir con propiedad, Donde la montaña es y actúa desde la metáfora de otros siendo del camino propio de uno (y de volcanes en mi caso) hacia la superación en aquel escenario que invita (de su fuerza y potencia) a dejar atrás el bullicio y superficialidad para adentrarse en territorio desconocido donde el silencio no-es del viento, y la exigencia se transforman en herramienta para la metamorfosis luego manifiesta de (esa imagen de uno) de un entorno natural en contraposición no solo la vida metropolitana que ahoga la vitalidad y entorpece la libertad personal / y entendido esto: como vara de medida y superación frente a la adversidad acontecida donde la montaña es y me ayudaba (lo mismo ahora) a entender de lo que quedó de uno mismo y hasta donde de aquello mismo tirado en el asfalto podía ser y probar, si podría moverme ded alguna forma como antes, a ser→ del pensamiento en lo propio o solo parecerlo como un mal reflejo. Lo cierto es nunca me interesaron las cimas, sino lo que me sucede cuando de la aproximación luego es uno la montaña y en la montaña (una roca de fuego fria más→ aquel que se rehúsa a vivir solo en la comodidad y la mediocridad general de una existencia moderna y moderada centrada en el egoísmo y en acaparar de lo material) y en cambio, abraza la lucha constante contra las misma ataduras materiales y del ego lo mismo de la rutina impuesta del deseo aceptando la inevitabilidad de la muerte que no-es, sino un estímulo después para uno vivir con intensidad, lucidez y autenticidad la propia vida.

En este sentido uno se distingue del otro en su capacidad para enfrentar los propios miedos y dominar las pasiones en la disciplina (del entreno) y el sacrificio→ en ausencia de tantas cosas que no pueden ser propias (y de algunas que no-son y lo habían sido) / cuando queremos y necesitamos nosotros ser→ luego siendo alguna manera de todo lugar y forma) en la severidad como herramienta de superación. La imagen de es de la necesidad de armar una imagen propia y reconocible a las fuerzas primordiales de eso que queda de unomismo y sin forma todavía: lo desconocido de cada uno, de esa energía que se puede materializar de alguna forma de uno en la manera que permita como un escudo trascender los artificios de la sociedad contemporánea. No se trata pues de una batalla interna solamente sino de una lucha real en la que uno se forja a través del enfrentamiento directo con el acero de su propio ego en la recuperación de valores tradicionales como la integridad ―«Así como las muchas olas de los ríos fluyen hasta el océano, así mismo todos los grandes guerreros entran en Tus bocas envueltos en llamas” ―Bhagavad Gita XI, 28»― donde es el momento del ser y de la muerte (lo mismo social) como una necesidad para destruir aquel soporte incapaz de acoger una energía por llegar y de uno lo propio que abre la posibilidad del paso sobre el abismo (un salto de fe→ o iniciación ( se entiende de tantas tradiciones). Donde uno trasciende su individualidad a través de sus pasiones las agota y «de la lava después uno ardiendo». Tal es el sentido de la vía de la acción del ser de unomismo sin forma definida todavía, que enseña Krisna al guerrero Arjuna: «Soy yo, quien primeramente golpea a todos estos guerreros; sé solamente tú, hábil arquero, el instrumento en mi mano» (XI, 33).

"Existir" y de uno es la existencia entendida desde la propia vida y experiencia / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)


"Existir" y de uno es la existencia entendida desde la propia vida experiencia―Entendiendo la vida de una forma propia y “crítica”― y, de algún modo, la reflexión e incluso en ocasiones la denuncia, han sido formas con las que he aprendido a afrontar el presente, enfrentando la realidad que me ha tocado vivir: entre esta el drama y tragedias que se dan en el mundo principalmente a causa de las Guerras y los desastres Naturales, el Hambre u otras Monstruosidades: luego Pienso de estas cosas (que de manera directa o indirecta he sentido) entendiendo que hablar de aquello que acontece en nuestro mundo es→ lo mismo que sentir y sentimos igualmente aquello luego haciendo un ejercicio ético y moral o de crítica y denuncia después escribiendo de los sucesos y acontecimiento lo mismo de quienes las provocan e incitan ― no lo mismo es de los que los sienten y padecen de sí mismos― al tiempo que se construye un canal o vía de comunicación abierta desde esa la crítica a través de la reflexión , que pretende y puede dar voz a los olvidados y desplazados de la tierra que han perdido todo no solo de un territorio su memoria y pertenencias en ella, sino también de los propios sueños y aspiraciones que la sociedad ha desdeñado.

Luego, es fundamental entender que reflexionar sobre estas materias y sentimientos no requiere de grandes saberes previos. Basta de uno moverse en el mundo y sentir en la piel su latido (a veces un latido de lo lejano que aún se siente) como todavía recuerdo en Nicaragua en Masaya algunas madres retirando a sus hijos a mi paso, o las historia que escuche en León (Nicaragua) o en Santa Tecla en El Salvador; y esto es, de escuchar: mostrando una mínima disposición y sensibilidad hacia el otro para desarrollar un pensamiento crítico desde la empatía con el otro (que no siempre es sentido del dolor del otro). Pues comprender y denunciar aquello que nos afecta (desde el sentido no del dolor del otro) se revela una forma veraz pero igual de desconocimiento de lo mismo (de alguna cosa propia antes del otro) después, pero igualmente valido de alguna manera al menos de donde moverse a los sentido y del pensamiento que se fusionan para dar lugar a una conciencia más profunda de los hechos o experiencias. Este conocimiento o mejor: entendimiento de alguna cosa en lo concreto y forjado del fuego y sentir quemándose uno de la experiencia próxima del otro, se convierte de la empatía en un faro para aquellos (otros) que, sin importar su origen, como uno mismo anhelan ver y construir un mundo mejor donde la dignidad prevalezca.

De los paisajes posibles: luego las razones, que llevan a moverse a uno de un paisaje diferentes / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

De los paisajes posibles: luego las razones, que llevan a moverse a uno de un paisaje diferentes: El texto propone una reflexión amplia sobre el concepto de “paisaje”, que va más allá de lo físico para abarcar de lo perceptivo, lo existencial y hasta lo cosmológico, que van desde la teoría de cuerdas hasta la fenomenología de Merleau-Ponty y Sartre, donde se plantea que la realidad no es unívoca, sino múltiple y contingente de cada uno: cada ser humano la configura desde su punto de vista, su experiencia y su libertad. Así, “paisajes" de la posibilidad se convierten en “paisajes posibles” desde las diversas formas de concebir (ser-ahí (del pensamiento propio y existir en mundo como voluntad y representación, abriendo el espacio desde nuevas interpretaciones, sensibilidades y modos de existencia que desafían las normas establecidas.

De los paisajes posibles― entendido de Paisaje su significado más común―podría describirse como la extensión de terreno que se vemos desde un sitio o punto dado (donde estamos). Sin embargo, existen otras formas de representar o utilizar el “sentido de la palabra paisaje”. Esto ocurre, por ejemplo, al tratar de biología, arte, e igualmente, cuando es utilizado en Astrofísica o Cosmología y de los físicos, es, en este último caso y concreto, y bajo el paraguas de la teoría de cuerdas o (String Theory) donde este paisaje englobará posibilidades de universos paralelos que recogen, al mismo tiempo, la posibilidad de existencia, lo mismo de otras partículas e interacciones diferentes a otras leyes locales de la física. Así, el conjunto de todas las leyes posibles permitidas, recibirá el nombre de “paisaje”. Luego, y según algunas interpretaciones dela (S.T.) este paisaje sería enorme; resultando una diversidad fabulosa de universos posibles y, por lo tanto, igualmente de posibilidades de uno y ser. Posibilidades pues que bien podrían ser→ del pensamiento hasta estar-ahí, dentro del ámbito de lo humano y personal igual del unomismo, siendo de diferentes ángulos y moviéndonos a otros puntos y de la vista lo mismo: a percepciones de la realidad y la existencia, que difieran de “las leyes locales y normas que hoy gobiernan el pensamiento único” siendo del conjunto de posibilidades estas, y al modo de “pensar” y-o “representar”, igualmente, luego obrando todas ellas permitidas. Luego este uso concreto o aplicación del término pone de relieve que un paisaje es→ en toda su extensión reflejo de la posibilidad de uno y proyectado de las múltiples maneras en que la realidad puede configurarse del unomismo, abriendo puertas a posibilidades que desafían esas las normas establecidas de los otros y reconfiguran nuestra comprensión del cosmos y de cómo este puede de uno ser este paisaje propio / luego siendo en tanto y de cada uno este hacia nosotros.

En su "Fenomenología de la percepción", M.M-Ponty expresa cómo nuestra interpretación del entorno emerge desde la interacción entre sujeto y mundo, proyectando nuestras necesidades, deseos, recuerdos y anhelos en cada rincón visible. De modo similar Sartre postula que "somos→ condenados a ser libres", subrayando que la realidad—al igual que un paisaje—es un campo de manifestación donde la libertad y la responsabilidad se entrelazan en la creación de múltiples significados. Hay pues una diversidad de paisajes posibles que se presenta como síntesis manifiesta de alguna manera complementando esta perspectiva, en la que podemos notar que la imagen de paisaje en el contexto de la teoría de cuerdas, donde se habla del "paisaje" como el conjunto de leyes físicas posibles, nos obliga a replantear el modo en que concebimos la realidad. Investigadores como Edward Witten y Leonard Susskind han teorizado que este paisaje, sugiriendo que nuestro universo o realidad es solo una de muchas configuraciones posibles, una idea que resuena con la convicción de que la realidad es, en última instancia, una construcción contingente y de cada uno (eventual por no decir accidental) aun carente de sentido propio. Luego Esta analogía trasladada al ámbito humano, donde el "paisaje" de la existencia se construye a partir de las infinitas maneras que interpretamos y damos sentido a nuestro entorno definido de otros, trasciende→ cuando entendemos lo que se quiere decir) de uno “en las limitaciones de "las leyes locales" que hoy gobiernan el pensamiento tradicional.

Por ende, hablar de los paisajes posibles es adentrarse en una reflexión holística sobre la multiplicidad de la formas de ser→ del pensamiento, de cada uno y desde si mismo luego percibir el mundo como representación, y voluntad entendida desde la reinterpretación de un espacio físico hasta la concepción de universos enteros regidos por las propias leyes alternativas (y normas. Lo mismo de ortografía: son leyes) que son y no son lo de cada uno a su manera de decir de las cosas propia de las que se expresa uno al otro (sino en lo impropio y de normas de otros→ el paisaje que se erige de la libertad creativa e imaginación del pensamiento impuesto. Tal como Husserl afirmaba "el mundo adquiere sentido por su horizonte," (horizonte observado i sentido de cada uno (o que hoy penosamente no concebimos pero entendemos del sentido dado en las palabras y normas por el otro) luego y… “entiéndase esto”, pero mejor y a partir de los matices de nuestra experiencia personal de un camino en el asombro de uno a cada curva (en el destino propio de lo incierto), en lugar de estar de la imaginación y deseo de imposición los otros en cualquier sentido. En ese sentido, y siendo de lo que se es y de lo que hay, lo mismos del conjunto de posibilidades, ya sea en la cosmología o en el modo en que vivimos y representamos la propia existencia, lo de cada uno: puede y se convierte en una celebración en la diversidad de percepciones luego la reafirmación en la libertad de crear nuevos significados y formas las propias y de cada uno el sentido en estas de lo que de uno mismo es y siente de una forma lo que es: de una cosa después que reconocemos (en lo semejante propia Y del reflejo) de un cosmos que observaremos ya distinto en el perpetuo devenir.



Despejar el propio horizonte / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

Despejar el propio horizonte y de la conciencia luego eso de uno, no es el descubrimiento de verdades antes existentes de otro, en el mundo; sino y del propio ejercicio de libertad y antes movernos de un punto desde luego a otro punto entendiendo de las cosas mismas que son en nuestro camino, sabiendo a donde se necesita ir pero no adonde nos dirigimos / pero y antes de seguir diré: que esto ya es mucho sino todo: saber primero "donde está uno" y a dónde necesita ir no entendiendo de aquello alcanzado de otro punto su destino, y tanto es esto→ que distingue a uno de otro, y a algunos otros de solo unos pocos.

Pues entender del movimiento lo necesario «es» concebir hallarse de un punto y de la visión de otro punto (no destino) sino entendiendo aquello de un horizonte limitado que puede ser de uno después, alcanzado, siendo entonces y observando incluso más allá de este / precisando de uno solo moverse / luego a otro punto es→ hacia un mayor entendimiento de lo mismo no lo igual de un horizonte dado a recorrer de alguna forma siempre dos puntos y de la vista lo objetivo de uno / que puede ser entendido y significado de uno mismo después de conocer (lo) que proporciona de cada instante y cada paso a un observador la aparición de algo nuevo desde ángulos distintos de visión hacia movernos de un conocimiento y entendimiento de mayor de la misma cosa (en el mundo) como "horizonte: voluntad y representación" entendiendo el movimiento de uno como acto de conciencia, como despliegue de visión, y proceso de comprensión del mundo en su devenir.

Luego "la realidad es tan obvia que un hombre no necesita buscarla y sólo tiene abrir los ojos para verla” y caminar, paso a paso, para mejor entenderla de las mismas cosas que le son a su alrededor; y del movimiento adquiriendo esto que es: sentido propio del mundo, que ha de venir del asombro recorrer “el propio horizonte que es “lo que puede ser de unomismo de otra manea entendido precisamente de movernos más allá del entendimiento dado y mayor desde de alguna forma y alguna cosa concreta y propia de uno después (haciendo de aquello mismo que sea conciencia (de sí mismo) desde aquello mismo luego de él). Esto recuerda que realidad se manifiesta de sí misma en el instante de la percepción, y que no necesita (la realidad) garantías de lo que es: despojados de veladuras (que son doctrinas y opiniones de los otros sobre la misma realidad que hacemos después de nosotros ( lo de unomismo) al habernos vaciado de aquello que son ideas preconcebidas de otros; y permitir que sea→ la misma realidad misma la que se muestre de la luz en el reflejo propio de nosotros siendo aquello de un sentido primero y significado después, moviéndonos de lo que antes era del de otro su significado y olvido del significado de uno, ahora siendo sentido desde el significado de lo propio.

Despejar el horizonte de uno mismo moviéndose uno constituye el gesto mayor y de soberanía que impulsa de uno antes a reconocer y aceptar luego la inmediatez de las verdades más evidentes desde una comprensión inmediata desde aquello mismo y sombras igual que nos rodean moviéndonos del medio en el reflejo y de la vista en las cosas y de sus sombras mismas que son al atardecer y señalan hacia nosotros siempre un punto concreto del horizonte desde el sentido invertido de uno: su horizonte / luego moviéndose antes y de lo propio en aquello mismo y de la propia sombra al amanecer (hacia→ después y de la sombra de alguna cosa en su sombra (que es hacia nosotros invertida y de otra sombra: la propia, moviéndose de uno lo mismo no igual y por detrás, al atardecer.



De un horizonte dado: "adquirir el sentido propio de horizonte" / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

De un horizonte dado: "adquirir el sentido propio de horizonte" implica que nuestra experiencia del mundo no-es solo un cúmulo de datos aislados del medio, sino un entramado de significados y de nombres propios que se nos revelan de lo mismo en la periferia de lo visible conocido y nos remiten de las cosas que no-son antes de uno y son no de la misma manera lo mismo de otro: lo desconocido de uno, más allá de la periferia o limites dados del propio horizonte / para lo que tenemos que movernos de nosotros mimos hacia→ crear de nosotros ese nuevo horizonte que-es y puede ser y es de alguna forma luego de otra manera siendo de movernos de aquello mismo luego de nosotros que no-es antes y es lo desconocido todavía. Xavier Zubiri en este sentido profundiza esta idea al señalar que el sentido del mundo proviene del asombro: de despejar de unomismo ese horizonte que se nos revela a cada uno de una vida (a cada paso haciendo de este un nuevo horizonte alguna cosa habitable) lo que nos permite entender después de alguna forma propia el poder ver más allá de lo inmediato y de las palabras el significado que se distingue de lo mismo dado de otros / siendo (de un pie abajo del medio y de este modo→ entender lo significado desde nosotros).

Luego lo que se plantea es→ si este nuevo paisaje que aparece y es, existía antes de ser despejado y… si, al hacerlo nosotros y despejarlo, entendemos, lo que creamos de nosotros mismos de otra manera lo mismo, que es antes posiblemente lo explicado de otro: después a nuestra propia manera y de nuestros significados que son: de las propias palabras después de nosotros lo que lo definen (gran cuestión proponemos). Donde— para reforzar la idea a mostrar nos movemos del pensamiento y sentido no de la misma manera de lo mismo desde autores como Heidegger y Sartre después hablando uno del otro de lo mismo no de la misma manera. Heidegger introduce el concepto de (ser-ahí que no es un sujeto aislado, sino lo referido de uno lo que tiene que ser (y de alguna cosa pues del otro) de lo que de alguna manera ya existe y siendo de eso de unomismo después y en el mundo, en constante y relación con su entorno.

In-der-Welt-sein —“ser-en-el-mundo”— es uno de los conceptos más radicales y fundacionales en la ontología de Martin Heidegger. No es simplemente estar ubicado en un entorno físico, como quien se encuentra dentro de una habitación. Es una forma de ser que rompe con la separación clásica entre sujeto y objeto, entre conciencia y mundo, entre el yo y lo otro; pues→ ese “ser-en-el-mundo” es (eso→ todavía no definido del texto / que puede ser→ del pensamiento de unomismo, cunado observamos alguna cosa que podemos entender propia de unomismo ahí después,  siendo antes del pensamiento de (eso) mismo que significa In-der-Welt-sein desde la perspectiva de que la existencia propia es y es eso de uno que puede ser→ del pensamiento, del otro, siendo→ de nada propio antes) entendiéndose arrojado al mundo y un horizonte dado: definido pero abierto a sus posibilidades (no determinadas de este texto). La noción de “unos” como singularidades energéticas en relación encuentra un eco profundo aquí. El cuanto, como el Dasein, no es sin mundo, no tiene identidad fija, sino que se manifiesta en relación, en contexto y apertura con el otro. El “ser-en-el-mundo” es también una forma de estidad: no cerrada, sino situada presta a ser→ del pensamiento, que se da en vínculo o relación con el otro. Pero ¿Qué significa realmente ser-en-el-mundo? 

Heidegger lo introduce en Ser y Tiempo para describir la estructura existencial del Dasein (el ser que somos nosotros).No somos “cosas” en el mundo, ni “conciencias” que lo observan desde fuera. Somos los que estamos implicados, inmersos, arrojados en un mundo que no elegimos, pero que nos constituye. El mundo no es un conjunto de objetos externos, sino un horizonte de sentido que puede ser propio, pero en el que todo aparece ya interpretado, ya dispuesto para el uso, ya cargado de significación.

Claves del concepto:

·         Unidad estructural: In-der-Welt-sein no es la suma de “ser→ del pensamiento” de uno + “mundo”, sino una estructura unitaria. No puede descomponerse sin perder su sentido.

·         Relacionalidad ontológica: el Dasein no está frente al mundo, sino en él, como parte constitutiva. El mundo no es lo que está “ahí fuera”, sino lo que hace posible que algo tenga sentido. La "relacionalidad ontológica" o las "ontologías relacionales" se refieren a una perspectiva filosófica que concibe al (ser→ del pensamiento) no como entidades individuales no separadas del medio y el entorno, sino en complejas tramas de relaciones dentro de este medio, en asociaciones y vínculos indisolubles entre sí y con el entorno. Esta visión rechaza el paradigma moderno que separa al sujeto del objeto, la naturaleza de la cultura, y promueve la idea→ de un mundo interconectado donde el conocimiento, la ética y la transformación social deben basarse en estas relaciones y en la experiencia de los sujetos

·         Facticidad y posibilidad: el Dasein está “arrojado” en el mundo (no lo elige), pero también es proyecto: puede interpretarlo, transformarlo, habitarlo de forma auténtica o inauténtica.

 

Luego despejar ese horizonte dado de ante mano (que entendemos de las palabras y el sentido que significan y le da el otro) se revela como ejercicio ontológico y estético encarnando la libertad de reinterpretar de cada uno la realidad antes significada del otro. Cada acto es, por tanto, en este caso una oportunidad de renovar nuestra relación con el mundo dado, asumiendo que no se va a descubrir nada / y de nada nuevo lo propio es→ acaso transformar de uno el paisaje dado y entendido: todo lo que nos rodea antes del sentido del otro.

1-13: El pensamiento como expresión del tránsito ontológico / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

 

1-13: El pensamiento como expresión del tránsito ontológico o desplazamiento del ser-ahí desde una forma de existencia o estar de algo, luego moviéndose de eso y ser→ del pensamiento, de lo mismo, en relación a alguna cosa después propia de uno, implica una transformación de la identidad, el sentido y la relación del individuo «no sujeto» con el mundo. No se trata pues de un simple cambio externo: «esto de moverse uno» sino de una alteración profunda en la estructura del ser en tanto ser→ del pensamiento igual de uno, no de la misma manera de algo sino de una forma propia después, tal y como el individuo se comprende luego de sí mismo a través de esta y se proyecta en la realidad de la realidad misma de las cosas mismas que le acontecen.

El Pensar desde uno mismo entonces no se reduce o comprende desde una introspección narcisista o egoísta, sino que se funda en la experiencia del haber sido uno  —y de haberse desplazado— de ciertas formas de estar en el mundo y de algo a pensar luego desde ese algo moviéndose de alguna cosa propia después de uno: luego en este sentido, no es solo recordar, sino reconfigurarse uno de las propias experiencias en el intento de dar forma y ordenarse de lo vivido antes desde un lugar que no-es de uno aquello mismo que antes fue algo pero es→ algo y principio de lo que puede moverse uno con razón suficiente a lo que pueda ser→ del pensamiento de lo mismo / no lo mismo igual de la misma forma (aquello) de otra manera después y en concreto después propio de uno.

Este movimiento, que implica una suerte de desposesión y reconfigurarse de las propias experiencias, permite luego hablar con propiedad «y desde uno mismo» desde aquellas nuestras inquietudes, incluso cuando ignoramos el final de los hechos que nos provocan estas; pues mientras hay proyecto de vida uno puede seguir siendo→ del pensamiento en la potencia de proyectarse de algo, en la apertura o de un principio de razón suficiente: hacia alguna cosa propia que aún no-es y es lo que puede llegar a ser lo de uno después propio. En términos de existencia como posibilidad: el Dasein, no está definido por lo que ha sido, sino por su capacidad de anticiparse pudiendo del pensamiento ser→ lanzándose hacia adelante hacia lo que de uno pueda llegar de ser→ / y pensar desde uno mismo aquello, que se ha dejado atrás / hacia lo que aún no-es de uno o no se ha alcanzado y es→ de alguna cosa: lo que ya nos emplaza siendo de alguna cosa / eso que será lo propio de uno después.

 De las implicaciones de este tránsito ontológico como Movimiento existencial «entendemos » al sujeto que deja de ser lo que era —una forma de estar, de pensar y de sentir— abriéndose a una nueva posibilidad como individuo pudiendo ser. Esto puede iniciar por una crisis, revelación, duelo, o incluso por el pensamiento mismo dándose una «reconfiguración simbólica» en la que se descomponen del sujeto los elementos que sostenían la identidad anterior (el yo, el tiempo, el sentido, la comunidad) y se reconstruyen desde otro lugar propiciándose de uno entonces una «apertura ontológica o principio de razón suficiente» para moverse y ser de alguna otra cosa. En términos Heideggerianos, es el momento en que el ser-ahí (Dasein) se enfrenta a «la nada» de algo que ya no-es y es de uno lo que queda→ lo mismo de esa angustia (angustia como lugar o espacio que no-es antes y de alguna forma luego es→ de uno lo que puede ser: donde descubre la posibilidad de uno ser→ siendo del pensamiento luego de lo mismo de otra manera en relación alguna cosa: lo verdadero de uno después.

Podríamos decir que el tránsito ontológico es lo que ocurre cuando el sujeto ya no puede seguir siendo de lo que está en lo era y decide moverse, aún sin saber qué será desde ese espacio intermedio, fértil y doloroso, donde el pensamiento se vuelve testimonio y de uno el ser→ del pensamiento de alguna cosa: como posibilidad. En Cioran, esto es el reconocimiento de que todo tránsito es caída, pero también lucidez: o trauma de la lucidez. Por ello darle un sentido propio a nuestros propios actos, y seguir «siendo→ del pensamiento» de lo de uno antes, más allá del sentido que puedan darle los demás es→ una necesidad y prioridad, lo que en un primer momento será el principal anhelo: encontrarle el sentido a aquello mismo luego de uno antes significado de lo que después nos sucede y que encarnamos de un viaje o camino propio de vida: y que no-es una certeza en la que se está, ni un programa concreto de viaje a concluir de un destino concreto, sino (destino) más una evidencia a la que se llega después (obrando→ en función de aquello mismo que nos dicta antes el corazón /por delante de la propia razón) y que todos hemos comprobamos muchas veces al ver colapsar y volver de nuevo abrirse otras expectativas durante un mismo tramo de vida o viaje. Luego está la necesidad renunciar a una idea o proyecto anterior colapsado, en mor de seguir aquello mismo que contra todo lo racional del momento cuando menos esperas adviertes que puede ser→ apareciendo lo que de la mano después como uno auriga, nos habrá de conducir:

 

 

 

0-2: Realizar buena parte de lo aquí publicado me ha llevado cierto esfuerzo /Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

 

0-2: Realizar buena parte de lo aquí publicado me ha llevado cierto esfuerzo, a la vez, que supuesto una enorme satisfacción. Mas para concluirlo —si se puede considerar concluso— no quise y ni deseé buscar deliberadamente ideas o pensamientos que de inmediato, me condujesen a un fondo, sino al modo en que dejándome alcanzar por este, lo fuese en algún momento, igualmente, por los otros. Así, y solo así, me liberé del enorme lastre que causan las limitaciones y el desconocimiento —del cual me reconozco—. Siendo esta razón más que suficiente, para que el propósito de este ejercicio sea tan modesto. Si bien, dicen algunos, que son las cosas modestas, aquellas, que luego se tornan más difíciles de acometer.

0-3: Todo acontece por una causa /Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

 

0-3: Todo acontece por una causa—. Hace tiempo, corría el año 2003, comencé a escribir (desplazado a Extremadura) una serie de singulares textos: de quien se encuentra extraviado entre la literatura, las ciencias y la metafísica”. En aquel libro, suponiendo que fuese un libro, trataba de forma breve, temas específicos referidos a materias diversas, y pensamientos aislados que alternaban sobre otros temas (añadidos después a este cuaderno). Supongo, que pretendía de algún modo razonar obre algunas cosas. No obstante, ya entonces tenía presente de los ejercicios que me había propuesto que muchos sino la mayoría carecerían de pleno sentido: por en el hecho mismo de escribirlos sujeto a un razonamiento sobrepasado por la complejidad (real) de lo propio de uno mismo no expuesto, lo que empequeñece cualquier discurso luego relativo a (eso) mismo. Esa certeza —o imposibilidad— motivó que aquellos textos quedasen relegados al fondo de un cajón no publicándose. Seria años más tarde cuando retomase, no solo aquellas primeras cuestiones sino otras sobre el ser, que entiendo a mi modo de ver, son tanto más trascendentales que lo que hubiese sido decir algo antes entendiéndose nada de uno después.

0-5: El modo como he pretendido hilvanar / Jorge Maqueda Merchán

 

0-5: El modo como he pretendido hilvanar en relación a las diversas materias y sensibilidades que pueden hallase desordenadas en este cuaderno, tanto o más que dispersas en nuestro tiempo, no es la expresión estricta de una manera de pensar. Tampoco de sentir. Es sencillamente la representación (por escrito) de una manera de pensar y sentir (desde la necesidad de ser y escribir (acerca de algunas cosas) resuelto después en formas que se prestan a un tanteo pero, donde empujo al lector obligándole a trasladarse por un particular derrotero; un paisaje cuanto menos singular de uno y propio, donde no se acomete el juicio pretendidamente certero: adecuado o conveniente a la razón exigiendo en todo momento la adhesión de quien pudiere leerlos, a excepción, claro está: “de aquel espantoso momento en que uno mismo y en el ejercicio del pensamiento se adivine del texto inmerso”.

Pronto se advertirá que lejos de reclamar alguna condescendencia alguna la esencia de lo escrito asienta por encima de filosofía o ciencia: no solo en el placer mismo de escribir; sino que habría de ir objetivado sobre una arquitectura mayor buscándole una voz, en lugar de afanarme hacia el utilitarismo se observa hoy en tantas librerías. Más al contrario, el esfuerzo deliberado de este cuaderno creo, mostrará un particular modo de desenvolverse en sí mismo de sus propias formas (formas que no allanan precisamente el camino (del otro) sin que ello se oponga jamás a un fondo común y reflejarse del texto); fondo, por cierto, siempre difícil de integrar de otro desde las propias experiencias—pero que si no es siempre “práctico” es al menos interesante de recorrer, y para el que considero unas sencillas reglas, estas representadas en esencia en el interés, la observación y el respeto a la ciencia, la filosofía y el arte. Si bien, lejos de los rigores de la primera, más próximo a las formas de la segunda, y sobrepasado por la la extravagancia del tercero. Sin embargo, «toda observación es relativa al punto de vista» afectando al fenómeno que se observa, por lo que igualmente cabría esperar que la lectura sea relativa al punto de vista del lector, que de algún modo condicionará, “siempre” lo leído, afectando al sentido que verdaderamente se representa. De modo, que me gustaría invitarles a que considerasen la posibilidad de sufrir este cuaderno más, como quien lee para sorprenderse dejándose extrañar, antes que para juzgar lo expuesto. Y para ello apelaré, a su buen sentido de lo que en su tiempo ya nos refirió el propio Descartes (1556–1650) como «la cosa que mejor repartida está en el mundo», pues de la razón entiendo que todos tienen la suya, y no suelen apetecer más razón del otro de la que por sí mismos ya tienen.

 

0-4: Sobre la utilidad de lo que pienso / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

 

0-4: Sobre la utilidad de lo que pienso, no son pocas las veces en que uno advierte de lo que piensa, la necesidad de tener que moverse del propio pensamiento luego a ver más allá de este→ lo que es (algo), y le supone del acto moverse de aquello mismo luego esperando que alguien: y en concreto al menos una persona (de un nombre propio) pueda reflejarse de alguna cosa después del texto al menos de una cosa. De otro lado ignoro si alguien le interesa lo que escribo en relación a cualquier cosa o evento que me suceda o piense, pero aun así prefiero escribir sobre ello a rumiar de lo mismo para mis adentros, pues por encima de mostrar o pretender enseñar a nadie está la necesidad de seguir un camino propio; además, sería por completo un iluso si pretendiese educar, instruir o dirigir a alguien solo de palabras. No hallareis pues pretensión alguna de ese tipo aquí, cuando no puedo «ni quiero salvarme de mí mismo»; aunque, en todo caso hay que decir y entender: que no existen palabras o libros que ayuden a alguien sino es ayudándose uno a sí mismo; es decir→ siendo y de unomismo moviéndose: apartándose las cosas y de los actos lo mismo que de las personas que originan ese mal estar. Luego mi interés no es otro que expresarme del pensamiento en la experiencia vivida desde el movimiento luego interior que implica haber sido de algo —y desplazarse de ello— lo que supone de algunas cosas y moverse luego de ellas (eso→ de un texto después) y de lo que podemos hablar o escribir con propiedad acerca de nuestras inquietudes o temas, y de cómo ese tránsito configura la posibilidad misma de seguir de unomismo siendo. Esto es, por tanto, una reflexión sobre la identidad como proceso del unomismo moviéndose de lo mismo de antes y del pensamiento (por la palabra después entendiendo (de un texto) de lo que de uno ha atravesado antes como principio de algo que ha sido razón suficiente después lo de unomismo y de antes (algo) que de alguna manera fue pensado→ hacia lo que hoy no es un cosa en concreto pero existe y es todo esto: escrito de unomismo)