1-13: El pensamiento como expresión
del tránsito ontológico o desplazamiento del ser-ahí desde una forma
de existencia o estar de algo, luego moviéndose de eso y ser→ del pensamiento, de lo mismo,
en relación a alguna cosa después propia de uno, implica una transformación de
la identidad, el sentido y la relación del individuo «no sujeto» con el mundo. No se
trata pues de un simple cambio externo: «esto de moverse uno» sino de una alteración profunda en la estructura del ser en tanto ser→ del pensamiento
igual de uno, no de la misma manera de algo sino de una forma propia después,
tal y como el individuo se comprende luego de sí mismo a través de esta y se
proyecta en la realidad de la realidad misma de las cosas mismas que le
acontecen.
El Pensar desde
uno mismo entonces no se reduce o comprende desde una introspección narcisista
o egoísta, sino que se funda en la experiencia del haber sido uno —y de haberse desplazado— de ciertas formas
de estar en el mundo y de algo a
pensar luego desde ese algo
moviéndose de alguna cosa propia después de uno: luego en este sentido, no es
solo recordar, sino reconfigurarse uno de las propias experiencias en el
intento de dar forma y ordenarse de lo vivido antes desde un lugar que no-es de
uno aquello mismo que antes fue algo
pero es→ algo y principio de lo que puede moverse uno con razón suficiente a lo que pueda ser→ del pensamiento de lo mismo / no lo mismo igual de la misma
forma (aquello) de otra manera después y en concreto después propio de uno.
Este movimiento,
que implica una suerte de desposesión y reconfigurarse de las propias
experiencias, permite luego hablar con propiedad «y desde uno mismo» desde
aquellas nuestras inquietudes, incluso cuando ignoramos el final de los hechos
que nos provocan estas; pues mientras hay proyecto de vida uno puede seguir siendo→ del pensamiento en la potencia
de proyectarse de algo, en la apertura o de un principio de razón
suficiente: hacia alguna cosa propia que aún no-es y es lo que puede llegar a
ser lo de uno después propio. En términos de existencia como posibilidad: el Dasein, no está definido por lo
que ha sido, sino por su capacidad de anticiparse pudiendo del pensamiento ser→
lanzándose hacia adelante hacia lo que de uno pueda llegar de ser→ / y pensar
desde uno mismo aquello, que se ha dejado atrás / hacia lo que aún no-es de uno
o no se ha alcanzado y es→ de alguna cosa: lo que ya nos emplaza siendo de
alguna cosa / eso que será lo propio de uno después.
De las implicaciones de este tránsito
ontológico como Movimiento
existencial «entendemos » al
sujeto que deja de ser lo que era —una forma de estar, de pensar y de sentir—
abriéndose a una nueva posibilidad como individuo pudiendo ser. Esto puede
iniciar por una crisis, revelación, duelo, o incluso por el pensamiento mismo
dándose una «reconfiguración
simbólica» en la que se descomponen del sujeto los
elementos que sostenían la identidad anterior (el yo, el tiempo, el sentido, la
comunidad) y se reconstruyen desde otro lugar propiciándose de uno entonces una
«apertura ontológica o principio
de razón suficiente»
para moverse y ser de alguna otra cosa. En términos Heideggerianos, es
el momento en que el ser-ahí (Dasein) se enfrenta a «la
nada» de algo que
ya no-es y es de uno lo que queda→ lo mismo de esa angustia (angustia como
lugar o espacio que no-es antes y de alguna forma luego es→ de uno lo que puede
ser: donde descubre la posibilidad de uno ser→ siendo del pensamiento luego de
lo mismo de otra manera en relación alguna cosa: lo verdadero de uno después.
Podríamos decir
que el tránsito ontológico es lo que ocurre cuando el sujeto ya no
puede seguir siendo de lo que está en lo era y decide moverse, aún sin saber
qué será desde ese espacio intermedio, fértil y doloroso, donde el
pensamiento se vuelve testimonio y de uno el ser→ del pensamiento de alguna
cosa: como posibilidad. En
Cioran, esto es el reconocimiento de que todo tránsito es caída, pero también
lucidez: o trauma de la lucidez. Por
ello darle un sentido propio a nuestros propios actos, y seguir «siendo→ del pensamiento»
de lo de uno antes, más allá del sentido que puedan darle los demás es→ una necesidad y prioridad, lo que en
un primer momento será el principal anhelo: encontrarle
el sentido a aquello mismo luego de uno antes significado de lo que después
nos sucede y que encarnamos de un viaje o camino propio de vida: y que no-es
una certeza en la que se está, ni un programa concreto de viaje a concluir de
un destino concreto, sino (destino) más una evidencia a la que se llega después
(obrando→ en función de aquello mismo que nos dicta antes el corazón /por
delante de la propia razón) y que todos hemos comprobamos muchas veces al ver
colapsar y volver de nuevo abrirse otras expectativas durante un mismo tramo de
vida o viaje. Luego está la necesidad renunciar a una idea o proyecto anterior
colapsado, en mor de seguir aquello mismo que contra todo lo racional del
momento cuando menos esperas adviertes que puede ser→ apareciendo lo que de la mano después como uno auriga, nos
habrá de conducir:
No hay comentarios:
Publicar un comentario