1-13: El pensamiento como expresión del tránsito ontológico / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)

 

1-13: El pensamiento como expresión del tránsito ontológico o desplazamiento del ser-ahí desde una forma de existencia o estar de algo, luego moviéndose de eso y ser→ del pensamiento, de lo mismo, en relación a alguna cosa después propia de uno, implica una transformación de la identidad, el sentido y la relación del individuo «no sujeto» con el mundo. No se trata pues de un simple cambio externo: «esto de moverse uno» sino de una alteración profunda en la estructura del ser en tanto ser→ del pensamiento igual de uno, no de la misma manera de algo sino de una forma propia después, tal y como el individuo se comprende luego de sí mismo a través de esta y se proyecta en la realidad de la realidad misma de las cosas mismas que le acontecen.

El Pensar desde uno mismo entonces no se reduce o comprende desde una introspección narcisista o egoísta, sino que se funda en la experiencia del haber sido uno  —y de haberse desplazado— de ciertas formas de estar en el mundo y de algo a pensar luego desde ese algo moviéndose de alguna cosa propia después de uno: luego en este sentido, no es solo recordar, sino reconfigurarse uno de las propias experiencias en el intento de dar forma y ordenarse de lo vivido antes desde un lugar que no-es de uno aquello mismo que antes fue algo pero es→ algo y principio de lo que puede moverse uno con razón suficiente a lo que pueda ser→ del pensamiento de lo mismo / no lo mismo igual de la misma forma (aquello) de otra manera después y en concreto después propio de uno.

Este movimiento, que implica una suerte de desposesión y reconfigurarse de las propias experiencias, permite luego hablar con propiedad «y desde uno mismo» desde aquellas nuestras inquietudes, incluso cuando ignoramos el final de los hechos que nos provocan estas; pues mientras hay proyecto de vida uno puede seguir siendo→ del pensamiento en la potencia de proyectarse de algo, en la apertura o de un principio de razón suficiente: hacia alguna cosa propia que aún no-es y es lo que puede llegar a ser lo de uno después propio. En términos de existencia como posibilidad: el Dasein, no está definido por lo que ha sido, sino por su capacidad de anticiparse pudiendo del pensamiento ser→ lanzándose hacia adelante hacia lo que de uno pueda llegar de ser→ / y pensar desde uno mismo aquello, que se ha dejado atrás / hacia lo que aún no-es de uno o no se ha alcanzado y es→ de alguna cosa: lo que ya nos emplaza siendo de alguna cosa / eso que será lo propio de uno después.

 De las implicaciones de este tránsito ontológico como Movimiento existencial «entendemos » al sujeto que deja de ser lo que era —una forma de estar, de pensar y de sentir— abriéndose a una nueva posibilidad como individuo pudiendo ser. Esto puede iniciar por una crisis, revelación, duelo, o incluso por el pensamiento mismo dándose una «reconfiguración simbólica» en la que se descomponen del sujeto los elementos que sostenían la identidad anterior (el yo, el tiempo, el sentido, la comunidad) y se reconstruyen desde otro lugar propiciándose de uno entonces una «apertura ontológica o principio de razón suficiente» para moverse y ser de alguna otra cosa. En términos Heideggerianos, es el momento en que el ser-ahí (Dasein) se enfrenta a «la nada» de algo que ya no-es y es de uno lo que queda→ lo mismo de esa angustia (angustia como lugar o espacio que no-es antes y de alguna forma luego es→ de uno lo que puede ser: donde descubre la posibilidad de uno ser→ siendo del pensamiento luego de lo mismo de otra manera en relación alguna cosa: lo verdadero de uno después.

Podríamos decir que el tránsito ontológico es lo que ocurre cuando el sujeto ya no puede seguir siendo de lo que está en lo era y decide moverse, aún sin saber qué será desde ese espacio intermedio, fértil y doloroso, donde el pensamiento se vuelve testimonio y de uno el ser→ del pensamiento de alguna cosa: como posibilidad. En Cioran, esto es el reconocimiento de que todo tránsito es caída, pero también lucidez: o trauma de la lucidez. Por ello darle un sentido propio a nuestros propios actos, y seguir «siendo→ del pensamiento» de lo de uno antes, más allá del sentido que puedan darle los demás es→ una necesidad y prioridad, lo que en un primer momento será el principal anhelo: encontrarle el sentido a aquello mismo luego de uno antes significado de lo que después nos sucede y que encarnamos de un viaje o camino propio de vida: y que no-es una certeza en la que se está, ni un programa concreto de viaje a concluir de un destino concreto, sino (destino) más una evidencia a la que se llega después (obrando→ en función de aquello mismo que nos dicta antes el corazón /por delante de la propia razón) y que todos hemos comprobamos muchas veces al ver colapsar y volver de nuevo abrirse otras expectativas durante un mismo tramo de vida o viaje. Luego está la necesidad renunciar a una idea o proyecto anterior colapsado, en mor de seguir aquello mismo que contra todo lo racional del momento cuando menos esperas adviertes que puede ser→ apareciendo lo que de la mano después como uno auriga, nos habrá de conducir:

 

 

 

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