Esto que no-es de una forma todavía alguna cosa nace de una necesidad antes y escribir, cuando de "la existencia" la palabra se ha vuelto aquello que sin pensar usamos sin saber qué decimo… y de qué hablamos cuando pensamos eso. Vivimos, trabajamos, decidimos, publicamos, opinamos… pero rara vez pensamos desde dónde, ni qué forma existimos o tiene ese estar propio en el mundo que damos todos por supuesto pensándonos de una forma que no pensamos de que es→ lo que está siempre de algún otro y es pensado de alguna forma lo mismo propio siempre y de alguna forma/ de existencia después que no es lo propio pensado después ni lo mismo como lo propio que entendemos antes de nosotros) luego este un intento de recuperar (mostrando de uno (esto) de esa densidad que falta y no-es pero es lo de uno solo manifiesto de alguna forma / lo que todavía no tiene forma pensado lo mismo y tratado / entendiendo de cada uno lo que puede estar de lo mismo o pensado lo mismo, no de la misma a forma después igual lo mismo que es: lo propio).
Escribimos porque intuimos no solo que algo falta: sino algo falta y es igualmente un modo de decir algo que tenga que ver co (lo que-es) “existencia” y no sea lo mismo siempre repetir igual que antes, falta pues una manera de pensar que no sea inercia lo que se dice sin pensar siempre lo mismo / y una presencia que no sea solo mostrarse ante los otros. Este "libro" (como materia en evolución) siendo de la palabra busca de sus textos significantes y estar de lo que aún no está dicho, siendo lo que vibra dentro antes de convertirse, de alguna forma, lo pensado de una forma depures , entendiéndonos antes de lo se-es antes y estar sintiendo de unomimso de alguna cosa pensada antes de otro y de ser-lo pensado nombrado de alguna forma después de un nombre que esté de alguna forma igual de lo que ha sido él y es. No escribimos pues para definir, sino para abrir un espacio donde la existencia de (lo que es) de alguna forma lo que fue y no ha sido pensada de una forma pueda ser de alguna otra forma estando pensada de nuevo.
Lo que buscamos es simple y radical: entender cómo hacemos lo que hacemos y, por qué lo hacemos así, y no de otro modo / de qué forma (explicado de alguna otra forma) se adopta nuestra manera de estar en el mundo. Luego hay que morir de una forma para de estar en el mundo de otra forma (de un texto siendo (en el desierto) sosteniendo toda torna que puede ser lo más afinada y en lo posible (que este después) de alguna manera sosteniendo lo transformado. Este tratado es, entonces, lo que no es todavía de una forma y es responsabilidad: pensar la existencia ( lo mismo del otro) para existir de alguna otra forma después del otro / siendo antes de él Partimos de unos bloques previos que no-es teoría ni tratado, sino Observaciones Fundamentales siendo de alguna forma lo que está y son notas, fragmentos, intuiciones, registros, huellas del pensamiento que han ido apareciendo a lo largo del tiempo propio de uno que contienen la materia prima de lo que se-es y está después de alguna otra forma siendo lo pensado como lo propio pensado después sobre la existencia, al mirar de frente lo que ya se ha visto y sentido eso pensado después de lo vivido y ordenar de lo pensado todo aquello para reconocer lo que insiste de antes de haber sido sin haber sido aún formalizado son el lugar donde la existencia es / lo que ya ha sido y es lo que está siendo Tratado sin haber sido todavía articulada (y de otra forma: Tratado) siendo archivo previo: de lo que ha quedado registrado antes de que la forma aparezca no puede nacer de la nada: un Tratado Debe nacer de lo que ya existe, de lo que ha sido observado que ha dejado huella. Por eso, este primer movimiento consiste en organizar, depurar y comprender esto como bloque de más de 500 páginas: no para cerrarlo, sino para descubrir lo que exige (a cada uno) ser pensado después: Tratado / siendo antes preso y de la Razón lo que existe tratado).
— Un hombre en el castillo— En el ámbito de la filosofía, a [Posteriori]— De los niños —Una forma más definida de critica —La ruta de la servidumbre —El neoliberalismo —"El pasado es recordado muchas veces dramático — "El pueblo español se entrega al suicidio— Respecto del sinsentido de la existencia— Desde un estudio de PD. Ouspensky,—
Un hombre en el castillo— Los siguientes textos y pensamientos no responden a otro deseo, por el momento, que a ampliar los escenarios de este blog con nuevos textos y criticas, así como a desarrollar algunos trabajos, y publicaciones que inicie recién llegado a Extremadura 1998, y que surgieron al margen de mi actividad entonces (trabajo), y de mi pasión por la exploración. luego y Si lo piensan, puede parece absurdo estar en un palacio Palacio de Ishak Pasha del que se dice que es la última gran obra otomana en pie, y que nada más llegar, yo me sumerja directo hacia las Mazmorras, justo después de haber divisado el horizonte más extenso que vi jamás, abarcando la vista de Armenia, Irán y Turquía, desde los 5000m de altura, en un solo giro de vuelta. Luego, y esto es lo que pueda resultar más curioso, es que precisamente (esta foto Arriba) es la que mejor define la realidad social observada.
Estamos tan poco habituados a observar los individuos, por nosotros mismos los hechos sociales de una manera objetiva, que algunas afirmaciones aquí contenidas podrán sorprender a algunos. Sin embargo, existe, además de una ciencia de las sociedades, igualmente, la posibilidad de una observación individual (subjetiva) de esta, y de la que, cuando ocurre (habiendo esquivado aquellos comentarios acerca de unos prejuicios tradicionales) deberíamos poder esperar que consista, haciéndonos ver las cosas de un modo o ángulo distinto (singular) al acostumbrado de cómo le aparecen al pueblo/ la mayoría (en sus comentarios), pero igualmente distinto, al de los propios científicos (de sus estudios sociales). Luego toda observación tiene por su objeto esclarecer /revelar: hacer descubrimientos, y todo descubrimiento, cuando es tal descubrimiento, suele desconcertar en mayor o menor grado, tanto al observador, en mi caso, como (en el caso del lector) al que luego se le revela lo observado. Así pues, y en lo que respecta a la observación, en este caso de la sociedad, es preciso que el observador, se decida resueltamente a no dejarse intimidar, tampoco por aquellos resultados a los que le lleven sus exploraciones, si fueron conducidas libres de prejuicios: luego, además, nada mejor que la experiencia (en este caso de lo pasado), como aquello que nos afectó de un determinado hecho, después de conocido el resultado de su desarrollo, y revelado a [Posteriori], o literalmente→ a partir de lo sucedido.
En el ámbito de la filosofía, a [Posteriori], se emplea para referirse al conocimiento inductivo, esto es→ conocimiento adquirido a partir de observaciones específicas (de alguna cosa y moviéndose a ella para del acto de la misma observación como experiencia extraer conclusiones, como forma de razonamiento en que la verdad de las premisas apoyan la conclusión, ascendiendo de los efectos (después→ a sus causas (primeras): El conocimiento puede ser a priori o a posteriori. El primero (a priori) es el que no funda su validez en la experiencia (en este conocimiento a priori reconocemos en Kant); el segundo: el conocimiento a [Posteriori] funda su validez en la experiencia del acto antes de uno-ahí-moviéndose hacia→ una cosa y observando Y de la observación específica de uno (hacia→ una cosa concreta) luego un conocimiento dado de la propia experiencia de uno hacia aquello concreto y observado / A posteriori, significa 'con posterioridad a un hecho o una circunstancia determinados, y se opone radicalmente a [→ a priori]. Luego, si buscar la paradoja es propio de un sofista, esquivarla cuando los hechos la imponen es propio de un espíritu sin coraje o sin fe en sí mismo. Después hay una forma de razonamiento, o razonar de uno, que va ligado a un argumento "necesario" en el que existe una premisa capaz de identificar patrones de los que se extrae una conclusión general. luego este razonamiento inductivo→ consiste en considerar varias experiencias individuales moviéndonos del acto hacia personas y cosas para extraer de ellas un principio más amplio y genérico... en el sentido de un principio→ capaz de representarlos a todos.
Cuando inicie este proyecto , cuyas primeras publicaciones aleatorias e impulsivas datan de 2001/03-2011, lo que me había propuesto no era nada concreto, y al margen de publicar en este algunas de mis correrías, escribía igualmente manifestando de algún modo, lo que desordenadamente (o eso pensaba yo) me venía a la cabeza, y que parecían entonces más las simplezas propias de un descontento / lo que de cierto no encajaba demasiado conmigo. Sería con el tiempo, después, cuando asocié determinados escritos a un malestar propio, sí, pero igualmente generalizado, aunque no manifiesto abiertamente por los demás→ por otros. Sin embargo, algunas personas que conocía se quejaban de diferentes aspectos su vida (consecuencias sociales, no siempre relacionado con obligaciones y con la falta de tiempo). Pero lo cierto es, que ese mal estar existe, cómo igualmente cierto es que nadie parecía, ni parece volverse loco por volver al trabajo los lunes, obligadamente; pero sobre todo después de las vacaciones ¿verdad?; ni siguiera a ese trabajo que parece que incluso algunos aman. Luego están los niños, y De los niños ¿Qué podemos decir de los niños? El sistema educativo actual basado en datos y valoraciones es el mayor crimen contra la libertad del individuo, ya desde que se es muy joven (de niño). El resultado es (lo evidente hoy en la sociedad) la creación de un ciudadano robotizado y pendiente del reloj, y únicamente capacitado para sobrevivir y prolongarse o prorrogarse inclusive en un sistema (o ambiente cerrado) y competitivo, cuyos valores son, únicamente, la producción y explotación del medio y las personas. Al niño que se le enseña a considerar necesaria la existencia de un maestro, y a definirse a sí mismo en términos de cuantitativos, en tanto a las notas que aquel le proporciona, le destruimos la capacidad de respetarse: de mirarse al espejo y valorarse a sí mismo como una persona o individuo; pues lo hacemos dependiente y sujeto→ siempre de la opinión y valoración de los otros, de los demás (entendiendo aquel sujeto a la opinión, que somos como los demás nos ven y valoran, lo que se invierte→ en hacer cosas, solo para que los demás nos vean bien: como comprar ciertas zapatillas o un tipo determinado de móvil, o coche, o hacer determinadas actividades) → eres una persona interesante porque tienes, haces o dices… aquello, que gusta a los demás que te valoran (o te odian) por ello→ opinan (públicamente) / lo que terminará, porque aquel sujeto de mayor siga precisando siempre de dicha aprobación social: del me gusta / no me gusta (esto lo conocemos y reconocemos todos y sabemos por tanto de lo que hablo: la necesidad de reafirmarnos en el me gusta de los demás). Con todo esto, lo que quiero decir, es que le inculcamos ya de joven al niño como dogma que existen unos valores sociales / dependiente de la doxa (δόξα) y no de ser→ de unomimso entendiendo de si / sino de estar condicionado todos los días en relación a la opinión de los demás) y que son más importantes incluso que él mismo — y ser-pensado como aquel— sujeto— incapaz de una creación propia, y por tanto de llevar y crear una vida propia e independiente, alimentándolo constantemente con la idea que lo único importante es lo establecido, en tanto a seguir aquellas normas y patrones aprendidos y que siguen los demás las dos principales: parecer igual que todos y “obedecer” como todos al maestro / mas que nuestros propios padres.
De modo, que casi sin darme cuenta me vi expresando, públicamente una denuncia—sobre aquello que observaba, no con ojo clínico (que diría Foucault) sino crítico, y relativo al acontecer la propia experiencia, pero igual y en relación la sociedad en general→ pero a partir de personas que conozco y de nacionalidad principalmente la española que expresan igualmente y del descontento una critica hoy de la sociedad, comparable a la de otros antaño. No tarde entonces en identificar a aquellos precursores de la que sería la teoría crítica: luego (Escuela de Frankfurt) a razón de su pregunta, re-formulada hoy en este blog, de ¿por qué la humanidad, en lugar de entrar en un estado verdaderamente humano, se hunde, más aún en un nuevo género anestesia (robotizada) y generalizada?
Una forma más definida de crítica tomo forma durante la pandemia de 2020 en este blog. Con la llegada de esta (en Mar. 2020) a España, y visto lo que acontecía, pensé—y así lo creía entonces— que tras la evidencia del sometimiento al que nos vimos todos obligados, amanecería después de desaparecido el virus un nuevo día en todos los países (occidentales), dando comienzo la verdadera historia de la humanidad. Sin embargo, precisamente 2020 fue todavía más terrible, en tanto que me hizo ver y darme cuenta de lo evidente: que las esperanzas de la humanidad parecían haber capitulado o hallarse todavía más alejadas de su cumplimiento que aun en la época de los inicios de la misma Teoría Critica; además, de lo solo que se puede uno encontrarse levantando la voz en defensa de una libertad arrebatada, en medio de una sociedad absurda, anestesiada y sometida a los medios y la cultura (de masas), que aplaude cuando los encierran en sus casas, imponiendo a la fuerza un toque de queda (ilegal) que aceptan y obedecen del miedo inculcado sin más o pensar cuando les dicen (o una autoridad les dice) que “es por su bien”: mas luego no darse cuenta y reaccionar cuando “y por su bien” les golpean igualmente (las mismas fuerzas de seguridad) si salen de sus casas sin permiso, aunque solo para tomar algo de aire. Por no hablar de aquellos ciudadanos que se arrestaron de forma voluntaria en sus domicilios, y denunciaban a los que se negaban a ser arrestados / y aunque no podían reclamaban, en la calle (protestas), y ejercer su libertad y derecho de salir y estar en la calle, siendo después forzados a encerrarse igualmente en sus casas: ilegalmente (como muchos de ellos denunciaban y la misma policía hoy te reconoce) debido, en ocasiones, a la misma vigilancia y denuncia ciudadana de los que ya habían renunciado a sus libertades y derechos voluntariamente i sometiéndose, a una voluntad ajena e impuesta a la fuerza... luego pretendiendo que como ellos, todos igualmente hiciésemos: someternos. Lo que experimenté en aquel momento y desde entonces, no ha dejado de afectar a mi pensamiento.
Sin duda los estados que hoy se llaman democráticos, no se encuentran más próximos al advenimiento de aquel nuevo día esperado, que los países en los cuales se ha extinguido la libertad del individuo: pero que son, precisamente, el ejemplo y guía para la represión y control hoy a las democracias occidentales (las mismas escenas que vimos primero en china (sorprendentes) de arrestos violentos y golpes a los ciudadanos, y vigilancia con drones (que a todos nos parecieron surrealistas: luego se reprodujeron en algunos lugares de España). En tal situación de incredulidad dieron inicio, junto con aquellos ensayos unas nuevas reflexiones sobre la razón, e inherentes a las publicaciones anteriores y posteriores / reflexiones sobre la razón bien podrían servir hoy de base a la duda —de máxima gravitación— respecto a una libertad inexistente (sobre todo denunciable en la educación), pero extensible a todos los ámbitos, de una sociedad (libre) que no habría de transformarse necesariamente en su contrario, y en la automatización sistemática la sociedad, los individuos y la conducta humana.
Después en 2022 fue la guinda a mis preocupaciones y temores, cuando el 24 de febrero de 2022, de nuevo la barbarie de la guerra se manifestó en la misma Europa (ciertamente no habíamos cambiado en nada después de la II guerra M. como ya nos advertían en la Dialéctica de la Ilustración M.Horkheimer y T.Adorno); o quizá sí habíamos cambiado en una cosa: éramos / somos más estúpidos e imbéciles que antaño ( hablo sobre todo de los alemanes), habiendo subestimado las cuestiones inherentes a la naturaleza y condición humana, depositando demasiada fe en la conciencia actual, como antaño ocurrió a la conciencia que creyó el discurso iluminista, que proclamaba (por la ciencia) aquellas aspiraciones humanistas de libertad del ser humano, aspiraciones convertidas hoy en la propia condena (del individuo a la servidumbre (la ruta de la servidumbre) ― como advertía Horkheimer―, al no existir el suficiente valor para descubrirnos la verdad mediante la confrontación de unos argumentos de libertad, que luego se demuestran contrarios (e irracionales) entre sí, como por ejemplo: cómo, si vivo en el país más libre de Europa (España), o eso nos dicen nuestros gobernantes, no había podido salir me mi casa a la calle (solo a la calle o pasear por el campo) durante dos meses, teniendo que estar encerrado en casa (por decisión de una persona → o poder), y de otra persona que obedece a dicho poder sin cuestionarse la legalidad, y ejerce un poder restrictivo (fuerza) sobre mi libertad, que yo ejerzo saliendo a la calle), luego siendo perseguido, denunciado y golpeado en algunos casos: como en China, o Pakistán se golpeaba sus ciudadanos / ciudadanos entonces igualmente golpeados por las mismas razones en muchos lugares de España), aun cuando yo solo quería salir de mi casa a la calle o ir al campo, al lado de casa / mas ningún cuerpo de seguridad me protegía, sino que aquellos mismos agentes de la policía (los cuerpos de seguridad del estado) obedecían al estado contra la libertad libremente ejercida de las personas y (como en china o Pakistán): obligándonos por la fuerza, a golpes si se resistían, a volver a encerrarnos en nuestras casas. Los datos comunicados por el Ministerio de Interior, a 20 de Marzo de 2020 (tan solo 10 días transcurridos desde la entrada en vigor (por decreto del gobierno) 463/2020, de 14 de marzo, del Estado de Alarma y vigilancia, confirmaban que en todo el territorio del Estado 926 personas habrían sido detenidas por desobediencia o resistencia grave a la autoridad y más de 102.000 habrían sido sancionadas por incumplir las restricciones impuestas (estas no se resistieron).
La ruta de la servidumbre—. La humanidad tiene necesidad urgente de un nuevo sentido, o forma de entender e interpretar el mundo, que responda a las necesidades actuales tanto de individuo como de comunidades en estos tiempos; y no sólo en cuanto a formulaciones sino, igualmente, al lenguaje pues, el tradicional se ha vuelto extraño y casi sibilino — en manos de algunos medios dirigido como instrumento—, de una realidad social que resulta cuando menos manoseada y manipulada donde sueño es pesadilla "calderoniana" que parece a todos perseguirnos, entre callejones pestilentes de basura, dirección a "la ruta hacia la servidumbre" [En 1939, cuando residía en Londres Friedrich Hayek, economista, jurista y filósofo austriaco, ganador del Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia en Memoria de Alfred Nobel en 1974, proporcionó uno de los análisis más lúcidos de un futuro que tal vez no se atrevía a imaginar —unos años más tarde, iba a denunciar la “ruta de la servidumbre”, es decir, el creciente dirigismo de nuestras sociedades— pero que hoy es nuestro presente, el de los europeos del siglo XXI.]
Nos hablan ya desde pequeños de los clásicos: Aristóteles, Maquiavelo, Tocqueville, A. Smith y K. o Marx que nos sensibilizan, alguno de ellos en que existe un antagonismo natural creciente entre los ricos, multimillonarios y el resto de todos nosotros; que los intereses de los ricos no son nuestros intereses; que sus verdades no son nuestras verdades, y que su vida no es nuestra vida. Así, la riqueza material, no sólo engendra división social, sino igualmente desprecio y envidia de una parte de quienes no la tienen / Lo que faculta a millonarios y oligarcas a pagar legiones de publicistas, académicos, periodistas e, incluso políticos, abogados y jueces para acallar, censurar y controlar el debate, sofocando la disidencia. Incluso, y gracias al descomunal aparato de medios que controlan, pudiendo alcanzar puestos de poder en las sociedades (presidentes de estados) e influencia y control en las redes desde donde luego gobernar sutilmente y en conveniencia a sus intereses / pues seria absurdo pensar que gobernarán en contra de si mismos / y por lo que han trabajado toda una vida.
El neoliberalismo y, con él la desigualdad, avanzan galopando a paso ligero en el mundo: la destrucción de los sindicatos (o sumisión de estos), la reducción e incluso la eliminación de los impuestos a ricos y a las corporaciones, el libre comercio, la globalización, el estado de vigilancia, la guerra sin fin y la austeridad son las ideologías que se nos imponen a través de unos medios de comunicación que son herramientas utilizadas por estos oligarcas para promover sus propios intereses. Unos intereses propios y de ellos, que luego a nosotros se nos trasladan y venden como leyes naturales, o mecanismos para el progreso social y económico; incluso, mientras esos mismos oligarcas, dinamitan los cimientos de las democracias liberales y exacerban o niegan (dependiendo de los propios intereses) una crisis climática que dicen que amenaza con extinguir la vida humana en la tierra (relacionada por cierto con la explotación de la naturaleza y las personas / personas ignorantes que son las que propician que todo esto pase. Y, lo peor de todo... luego ¡todavía hay quien se pregunta si existe el infierno!! Algunos, es cierto, se sienten algo confusos, aunque, no saben por qué: bien, es la angustia de esta existencia impropia y dirigida por otros, que con el tiempo y como una ponzoña, cada vez se hará lastimosamente más presente.
Orwell, novelista, periodista, ensayista y crítico británico nacido en la India, autor entre otras obras de las novelas distópicas Rebelión en la granja y 1984 donde presento de una idea→ un futuro en el que un estado totalitarista interfiere hasta tal punto en la vida privada de los ciudadanos que resulta imposible escapar a su control. Aproximadamente un año y un par de meses más tarde del inicio de la pandemia y de la puesta en marcha del estado de alarma y vigilancia→ el 14 julio 2021 — El T. Constitucional declaraba ilegal el confinamiento proclamado por el gobierno (así como la suspensión de la actividad parlamentaria) decretado en el primer estado de alarma / que no podría exceder de quince días, o se podía prorrogar con autorización expresa del Congreso de los Diputados: “La declaración de los estados de alarma, excepción y sitio no debe interrumpir el normal funcionamiento de los poderes constitucionales del Estado Ley Orgánica. 4/1981, de 1 de junio “. Después, el 27 octubre 2021 — El T. Constitucional declara de nuevo, e igualmente inconstitucional el segundo estado de alarma y considerando que el plazo de seis meses de prórroga tuvo un carácter (irracional) e injustificado…, se entiende que para la población.
"La sentencia explica, según una nota de prensa difundida por el tribunal, que lo que merece censura constitucional es el carácter no razonable o infundado del periodo de seis meses, visto el acuerdo adoptado por el Parlamento... / ...la determinación temporal de aquella prórroga de seis meses se realizó de un modo por entero inconsistente con el sentido constitucional que es propio del acto de autorización y sin coherencia alguna, incluso, incoherente con las razones que el Gobierno hizo valer para instar la prórroga finalmente concedida". Entonces la pregunta es ¿A qué se debió entonces esta actitud irracional?, y ¿Qué fuerzas la provocaron?
Pienso que la defensa de los derechos y libertades civiles es una cuestión que nos atañe a todos, sin excepción, debiendo poner de manifiesto: manifestar, y exponer las vulneraciones de derechos (o aquellas situaciones que parezcan susceptibles de de serlo) y acaecidas de lo que en principio se podrían considerar Hechos Sociales pero que identificamos sobrepasados en su razón y forma, a las causas que los preceden, para que sean luego corregidos, o bien tratados por las autoridades (competentes/ incluso internacionales) y no se vuelvan a producir. Hacerlo (denunciar) “mediante confrontación de argumentos contrarios (e irracionales) entre sí,” parece: es un modo igualmente válido para hallar respuestas a las causas y manifestar públicamente una verdad / que señale hechos y personas los motivos de actos y consecuencia (razón o razones) irracionales: del abuso de poder y, o autoridad, y que se antojan esquivas a primera vista y peligrosas ( cuando un policía te dice que sabían y pensaban ( lo mismo sus superiores) que no estaba bien lao que hacían, pero lo hacían.. porque eran ordenes.
En este sentido hablar y tratar de de un dialéctica de la ilustración no es precisamente banal / ni lo antes escrito en relaciona a esta es un monumento a una crisis, como se pretende; sino la sombra hoy de un reflejo pasado (donde nos podemos mirar y reflejar de los actos y consecuencias de estos), pues se proyecta al presente en imágenes reales y actuales; además, por supuesto: de ser un llamamiento desesperado ante la bancarrota de la civilización occidental. Pero sobre todo, encontramos en ella esa interpretación de la Modernidad “como proceso de cambios que buscan homogeneizar a la sociedad”, que la somete a la característica mirada del proceder genealógico, y pone en perspectiva el presente, remontándose al origen del que procede: una “Genealogía De La (Modernidad)”:
El 15 de diciembre de 1961, Adolf Eichmann era condenado a morir en la horca en Jerusalén. Durante aquel juicio, Eichmann se defendió argumentando que “solo cumplía órdenes”: muchos tomaron nota de aquellas palabras. Entre ellos, Hanna Arendt que escribió su célebre ensayo “Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal” en el que, entre otras cosas, dudaba de que Eichmann fuera un genio del mal (un malvado criminal) tal y como lo presentaron los fiscales israelíes. ¿Y si ‘tan solo’ era un obediente peón que cumplía órdenes de una autoridad considerada por él como ‘legítima’? Y se legitima asimismo la policía, después de pasada la pandemia. “Un tanto por ciento muy grande de la población hace lo que se le dice que tiene que hacer, sin tener en cuenta el contenido de su acción (o legalidad), y sin trabas impuestas por su conciencia, siempre que perciba que la orden tiene su origen en una autoridad legítima”. Puede parecer terrible pero este axioma es una de las conclusiones del experimento de Stanley Milgram (que se demostró sobradamente durante la pandemia), uno de los grandes ensayos de psicología social del siglo XX que puso el foco en conceptos tan poliédricos como la autoridad: “No perseguí a los judíos con avidez. Fue el Gobierno quien lo hizo. La persecución, por otra parte, solo la podía decidir el Gobierno, pero en ningún caso yo, que acuso a los gobernantes de haber abusado de mi obediencia”- Adolf Eichmann.
La dialéctica de la ilustración nos advierte al referir Aquellas Relaciones de fuerza, que tanto Horkheimer como Adorno sostenían (al igual que Anna Arendt) y que trataban de mostrarnos, advirtiéndonos de ellas (en lo que hoy no parecía pero se hizo evidente de la Pandemia), analizándolas como un fenómeno irracional, y circunscrito no sólo a los totalitarismos políticos del pasado, sino como un proceso civilizatorio o, deberíamos decir incivilizatorio, más amplio, profundo y más presente en la sociedad de lo que todos imaginamos, en el sentido de que muchas de las actitudes irracionales de los totalitarismo pasados subsisten de diversos modos, moderando y disolviendo su apariencia en la locura cotidiana de la cultura de masas, habiéndose establecido sutilmente en algunas de nuestras instituciones actuales. Por tanto. “La debilidad o fortaleza de una sociedad (o un estado), se manifiesta siempre en la fortaleza o debilidad frente a las injusticias sociales, desde sus jueces pero igualmente y antes desde sus ciudadanos ”. j. maqueda
"El pasado es recordado muchas veces dramático; el presente angustioso y el futuro se intuye incierto", dominado por ese miedo que amenaza con apoderarse del alma" sobre todo, si tu madre acabó de cumplir 92 años. Todos temblamos ante el dolor i la pérdida necesarios para toda comprensión de la vida del hombre. Diríase que la existencia de las personas se halla permanentemente en un estado de profunda miseria, y pendiente siempre de dar sentido a aquellos avatares que devienen de la propia vida. En todas las épocas, culturas y religiones el hombre tuvo que enfrentar la misma cuestión del dolor y sentido de su existencia. En definitiva, cada persona (como uno mismo) ha tenido y tiene que vivir y convivir con el propio drama continuo que supone existir en este mundo. Pues cada uno de nosotros parece nacer a una vida: en un solo sentido y hacia un determinado destino; pero si ese es nuestro sino, también es cierto que otra cosa es nuestra condición y reflejo de la propia naturaleza que habita este hermoso planeta" y que empuja a una planta, a una persona o a una nación a seguir hacia adelante, y que aún atrapada entre baldosines y aplastados por el asfalto llegará a florecer (con la metralla de toda una existencia hundida en su carne). Luego si nuestro sino es vivir con dolor, nuestra condición es "seguir adelante aún con dolor”. El ser humano desde que nace se forja y crece con retazos de dolor, y cada dolor es preludio y anuncio de aquello ineludible. Pues existen tantas cruces plantadas en este mundo como vidas de personas ha visto nacer, y cada nacimiento no anuncia otra...
"El pueblo español se entrega al suicidio" es la primera frase de «El resentimiento trágico de la vida", la última obra de Miguel de Unamuno. «Volvieron a mi mente viejos y dolorosos recuerdos ante la imagen desgarrada de esas notas escritas por un hombre en su agonía, enfrentado en solitario a todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor (…) En estas notas estaba reflejada la lucha de un hombre que fue fiel a sí mismo en contra de unos y otros, rodeado del ambiente hostil de la propia ciudad a la que tanto quiso (…) Estas notas fueron escritas con la urgencia de no saber si llegarían a un final, con la desesperación de quien ve cómo se va quedando solo mientras se tambalea su mundo, su propia vida y hasta sus creencias». Miguel Unamuno (de sus apuntes)
Respecto del sinsentido de la existencia, Encontrarán ensayos, libros y tratados escritos por algunas personas y que pueden resumirse en que la vida no tiene sentido para estas: esa es la principal declaración y obviedad que encontramos por parte de quienes afirman experimentar la desgarradora sensación de apatía por vivir, por medio de una especie de desconexión de todo lo “real y natural” que les envuelve. En este punto encontramos personas, muchas reflexivas, que profundizan en cuestiones de trascendencia: a partir de aquella falta de libertad que acusan —(donde me reconozco yo mismo de un tiempo muy crítico)—, derivado después en una presencia impulsiva en las redes sociales, donde se revelan de las propias declaraciones, trasladando la responsabilidad tanto del aislamiento como de la propia apatía a las injusticias o situaciones sociales, empezando por la inseguridad, y terminado por las guerras, pero sin hacer nada por acercarse (entender — moverse ellos a comprender por si mismos—y explicarnos de sus propias experiencias aquellas injusticias de las que nos hablan: luego no proponiendo, ni saliendo del aislamiento de su habitación, el móvil o el ordenador) y avocándose, por momentos cada vez más a un profundo vacío existencial (no evidente) de un sueño “real”, pero “un sueño sobrepasado a pesadilla ” el cual le engulle y devora con más fuerza a cada día.
Pero para comprender esto que quiero decir el párrafo anterior arriba, (me remito desde un estudio de PD. Ouspensky,) debemos primeo entender la diferencia entre los estados de conciencia, y para ello tenemos que regresar al primero: el sueño, un estado de conciencia completamente subjetivo, donde un hombre está sumergido en sus sueños, no importa si luego los recuerda o no, esa no es la cuestión ahora… Aún así, estando dormido a este le llegan algunas impresiones reales: sonidos, voces, calor, frío, sensaciones de su propio cuerpo, que no suscitan en él sino fantásticas imágenes subjetivas. Luego el hombre se despierta. A primera vista (estar despierto) sugiere un estado de conciencia completamente diferente al anterior (el sueño) pues uno puede moverse, hablar con otras personas, publicar en internet, hacer proyectos, ver peligros, evitarlos y así sucesivamente. Parece lógico pensar que se encuentra en una situación mejor que cuando estaba dormido. Pero si profundizamos un poco más, y echamos una mirada dentro de su mundo interior, dentro de sus pensamientos (a través de lo que publica, por ejemplo, o de sus acciones: dentro de las causas de estas (luego sus fines), comprenderemos que está casi en el mismo estado que cuando estaba dormido: sigue soñando, pero es peor aún porque en el sueño él es pasivo, esto es, no puede hacer nada. Por el contrario, en el estado de vigilia, puede hacer algo todo el tiempo (por él, por su familia, por los demás) y los resultados de sus acciones repercutirán sobre él (e igualmente sobre su familia) y sobre todo, y sobre todos los demás que lo rodean, escuchan y observan. Y, sin embargo, es como si no se recordase a sí mismo: todo le sucede: está en una deriva.., No puede detener el flujo de sus pensamientos, no puede controlar su imaginación, sus emociones, su atención; sus pulsiones-impulsos —y ahora voy a generalizar—a los que la sociedad (ente social) contribuye y potencia respondiendo (por medio hoy de las redes sociales) con sus continuas propuestas de mensajes relacionados con valores y proyectos individuales (y subjetivos) de necesidades satisfacción inmediata (que no son) necesidades en si mismas y entiéndase: esta persona vive en un mundo subjetivo de «quiero», «no quiero», «tengo ganas», «no tengo ganas»; esto es, vive en un mundo hecho de lo que él cree que le gusta o no le gusta ( en relaciona a lo que piensa y dice / pensando en la respuesta positiva de los demás , de lo que él cree que desea o no desea, y de deseo imperante de reconocimiento por el ente social ( los mismo las redes): me hago una foto en casa o en la montaña, publico (y tú dale al «me gusta», para que me sienta bien, y yo le doy al tuyo) y venga otra vez: No ve el mundo real. El mundo real le está oculto por el muro de su imaginación. Vive en el sueño (su sueño) en lugar de despertar e intentar completar ese vacío (esa despensa vacía que llenamos de fantasías y tonterías) sin darle un sentido, de utilidad —en sentido objetivo— a nuestra vida, y con ello empujar a los demás…yéndonos (saliendo) observar la realidad de manera crítica y objetiva (esto es dar luz y voz proyectándonos hacia quienes sabemos que lo necesitan (necesitan una voz y de este modo ayudarnos desde nosotros mismos antes luego hacia los demás), saliendo del aislamiento al que nosotros mismos nos habíamos condenado, mojándonos de una vez los pies y que es decir (como única forma de despertar y luego moviéndonos, yendo más allá de proponer absurdeces (en redes sociales) una tras otra todos los días. Pero muchos siguen durmiendo, Y lo que ellos llaman su «conciencia lúcida» no es sino sueño — un sueño mucho más peligroso que su sueño de la noche, en su cama.
Jordi Maqueda
Badajoz – España
2023
jordimaqueda.blogspot.com

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