Realizar buena parte de lo aquí publicado me ha llevado cierto esfuerzo—Todo acontece por una causa.—La vida como forma crítica /reflexionar sobre esto u otras materias o sentimientos—Cuando contemplo el sufrimiento que causa la violencia o la indiferencia —Averiguar de las cosas que acontecen a los hombres—En la vida la cosa más fácil es “equivocarse” (entre comillas)—Definir el sentido de la vida de cada uno—Cuando las cosas van mal dadas—"Los hombres mueren y no son felices—La huella como frontera—Todo es un mismo libro—La huella como frontera—
Realizar buena parte de lo aquí publicado me ha llevado cierto esfuerzo, a la vez, que supuesto una enorme satisfacción concluirlo—si se puede considerar satisfactorio o concluso— lo que no deseé empezar deliberadamente alcanzado de ideas o pensamientos que de inmediato me condujesen de alguna forma a un fondo, sino al modo en que dejándome alcanzar por él, lo fuese en algún momento, igualmente, por los otros; solo así, me liberé del enorme pesar que causan las limitaciones y el desconocimiento propio —en el cual me reconozco— cuando miro más allá del horizonte buscando y me encuentro de lo que no-es luego de alguna forma de un nombre; a saber lo significado después (infinito) en todas direcciones. Siendo razón más que suficiente, para que este ejercicio sea solo y de alguna forma tan modesto; si bien, parece que “son las cosas modestas, aquellas, que luego se tornan más difíciles de acometer- afirmaba Nativel Preciado. Reflexión, por cierto, en origen de Camilo José Cela, pero que describe con precisión la paradoja de lo cotidiano: lo que es simple por naturaleza y es lo mismo pero exige de una constancia y estar de lo que es / siendo de aquellas misma cosas que son propias (pensadas) nuestro alrededor pero la voluntad a menudo subestima / representado en detalles aparentemente sencillas de la vida cotidiana que pueden volverse complejas incluso pesadas luego si se descuidan (como limpiar la cocina) o si se intentan resolver después cuando ya han perdido su naturaleza original (y solo queda lo del espacio que ocupaban) • Tendemos a prepararnos para los grandes desafíos, pero bajamos la guardia ante lo más pequeño de nuestro alrededor; a vece ni siquiera de una forma manifiesto (limpiar la casa / ordenar la propia casa) / Luego a dificultad no reside en la tarea (movernos siempre de una forma (en sí), sino en la disciplina y la atención diaria necesaria para mantener de alguna manera vivo día tras día lo propio que no-es lo pensado de una forma siempre como lo propio el deber hacer sino el tener que estar siendo lo que tenga después algún sentido mas allá del como y sea lo-sentido propio.
Todo acontece por una causa—Hace tiempo —corría el año 2003— comencé a escribir una serie de singulares textos: frágiles artificios de quien se encuentra —como diría Borges— extraviado entre la literatura especulativa, las ciencias y la metafísica”. En aquel libro, suponiendo que fuese un libro (lo que son apenas unas páginas), trataba a modo de ensayo1, de una parte, temas específicos referidos a materias diversas, y de otra, pensamientos aislados que alternaban sobre temas aún más variados. Supongo, que pretendía de algún modo razonar. No obstante, ya entonces tenía presente que de los ejercicios propuestos, muchos sino la mayoría carecerían de pleno sentido: tal que la contradicción primera habría de residir en el hecho mismo de escribirlos, sujetos a la parcialidad que resulta de un razonamiento limitado, y sobrepasado, por una complejidad que empequeñece cualquier recurso relativo al propio discurso (S. Paniker). Esa certeza —esa agónica imposibilidad— motivó que aquellos textos quedasen relegados al fondo de un cajón, no publicándose, o al menos, en el modo deseado. Si bien, y a resultas de aquel penoso extravió hacia vagas lontananzas hube de verme, después, y en algún momento, acometido por el impulso volviendo a ellos no de darles mayor sentido, sino de observarlos, pensarlos, y hacerlo muy detenidamente prestándoles mayor atención; valorando así diferentes puntos de vista—algunos pretéritos— para, de ese modo, volver luego a redescubrirlos. Sería pasado el tiempo, cuando partiendo de otro enfoque —ese que sólo se encuentra cuando todo a nuestro alrededor se está desmoronando, despertando en nuestro interior ese “temple de ánimo que coloca al hombre ante la nada misma”―Heidegger— que retomase, no solo aquellas primeras cuestiones: que todavía valoro fundamentales y primeras, sino otras que entiendo, a mi modo de ver son tanto igual o más trascendentales. Luego comprender, las razones que me movieron entonces y mueven a recorrer ahora un paisaje diferente* al común que otros transitan, no se podrá concebir sin atender, de un lado, esa fatiga que empuja al hombre a penetrar de unomismo y, del otro, el enorme placer que en el errante caminar el pensamiento —escudriñando nuevas posibilidades— me ha causado y me sigue causando y lo mismo de la memoria: transitarlo. Igualmente, el modo como he pretendido hilvanar en relación a diversas materias y sensibilidades —que bien podrán hallase desordenadas en este cuaderno, tanto o más que dispersas en nuestro tiempo3— pues no es la expresión metódica y estricta de una manera de pensar: tampoco de sentir. Es sencillamente —y sin querer, por el momento, ahondar en la precisa y sobria reflexión— la “representación” y manifiesto de una manera que ha do de alguna forma pensar y de sentir, que podrá observarse resuelta en atrevidas formas que se prestan a todo tipo de elucubraciones ingeniosas: un «tanteo» pues, donde primero traslado al lector de formas por un particular derrotero —cuanto menos singular— por el que no se acometen juicios pretendidamente certeros, adecuados o convenientes a la razón; exigiendo, en todo momento, la adhesión de quien pudiere leerlos a excepción, de aquel espantoso momento, en que uno mismo, en el ejercicio se adivine de lo propio inmerso-ahí “apelando entonces al misterio de la realidad, de un interrogante (y estar del otro del mundo) como punto de partida para formular una respuesta al problema personal. (b). Pronto se advertirá, que lejos de reclamar condescendencia, la esencia de lo escrito asienta —por encima de ninguna razón o ciencia— en el placer mismo de escribir. Placer este que habría de ir objetivando, al avanzar, reflexionando “componiendo” y del tiempo más sobre la propia arquitectura, y desde la propia experiencia en las sensaciones halladas en esta: buscándole una voz en el desierto, en lugar de afanarme de origen hacia un “utilitarismo” escrupuloso y creciente, llevado a modo de recetario y destino, que de alguna forma podemos hoy observar en tantas librerías y supermercados. Sin embargo, al obrar de este modo no he pretendido abandonarme a una puerilidad oportuna más o menos ocurrente, de un pensar sin objeto que todos, en mayor o menor medida hemos conocido. De tal modo, que el esfuerzo de este cuaderno expondrá un particular modo de desenvolverse en sí mismo: en sus propias formas —formas que no allanan precisamente el camino— pero que, de otro lado, no se opondrán jamás a un fondo / ese fondo. Éste, por cierto, siempre difícil de integrar logrando esa necesaria tensión que, si no concurrirá en todo momento práctica, cuanto menos resultará interesante, pudiendo gustar en mayor o menor medida al lector —dependiendo de ese cierto grado de parentesco, llamémoslo “intelectual”—, al haberse considerado para ello unas sencillas reglas, representadas: de la búsqueda en la observación y el respeto a la ciencia, la filosofía y el arte; aunque, reconociéndome lejos de los rigores de la primera; próximo a las formas de la segunda; y sobrepasado por la imaginación y extravagancia del tercero. Sin embargo, «toda observación es relativa al punto de vista »6 afectando al fenómeno que se observa7. De tal manera, cabría esperar que esta, así como cualquiera otras lecturas sean relativas: estén afectadas, por el punto de vista, las ideas, la educación o el estado de ánimo del lector que, de algún modo condicionará “siempre” lo leído, afectando causal o intencionadamente al sentido que, verdaderamente, se representa. Es por ello, y no por ninguna otra razón, que me gustaría invitarles a que considerasen la posibilidad de sufrir estas páginas como quien lee para sorprenderse —dejándose extrañar— antes que para juzgar lo expuesto. Y para ello apelaré, no tanto a la razón como al buen sentido, de quienes no suelen apetecer más razón de la propia que ya tienen».
La vida como forma crítica—. De algún modo, la reflexión e incluso en ocasiones la denuncia, han sido formas antes / luego de unomismo (eso) con las que he aprendido a afrontar el presente, enfrentando la realidad que me ha tocado vivir: lo mismo aquello entendido el drama de las guerras y otras tragedias que se dan en el mundo principalmente a causa de los desastres Naturales y tantas otras monstruosidades. Luego pensar todo esto, que de manera directa o indirecta todos hemos sentido, es, entendiendo que hablar de aquello mismo que acontece en nuestro mundo es lo mismo que de alguna forma sentimos igualmente todos, pudiendo de alguna manera ser→ del pensamiento de aquello mismo haciendo después un ejercicio propio de reflexión y cuando es necesario de denuncia escribiendo de aquellos mismos sucesos, al tiempo que se construye un canal o vía de comunicación abierta, que pretende pudiendo dar voz a los olvidados que han perdido no solo un territorio, sino también los sueños que el mundo después ha desestimado.
Luego, es fundamental entender que reflexionar sobre esto y otras materias o sentimientos, no requiere de grandes saberes previos; y basta de uno moverse en el mundo y sentir en la piel el latido del corazón también del otro / y esto es: mostrando una mínima disposición hacia desarrollar un pensamiento propio desde la empatía en lo que acontece a los demás que podemos entender. Pues luego acometer de alguna manera aquello mismo que de alguna forma nos afecta y todos sentimos, se revela una forma veraz de conocimiento donde el sentir se fusiona del actuar después de alguna manera y de una forma, por ejemplo: de un texto, para dar luz y lugar a una conciencia más profunda y libre de unos hechos o experiencias que nos pertenecen de alguna manera cuando estos son de alguna forma lo que sentimos todos. Este conocimiento o entendimiento mejor forjado del fuego de la experiencia, se convierte en conciencia y de la empatía en un faro para aquellos que, sin importar su origen, como unomismo y del pensar anhelan el habitar y el construir un mundo mejor donde la dignidad prevalezca.
Entonces: cuando contemplo el sufrimiento que causa la violencia o la indiferencia y ante la despersonalización epistemológica de la propia identidad ―donde la persona se siente desconectada de sus propios pensamientos, emociones y ausente del sentido de sí mismo experimentando esa sensación de extrañeza, como si se estuviera "separado" de las propias experiencias, y ajeno como el extranjero absoluto de su propia vida y existencia ― pienso! y no solo acerca de aquello, sino que proceso del sentir reflejándome de lo mismo moviéndome después al examen u observación volviendo (entendiendo de algo antes propio) después interpretado de un ejercicio de reflexión que comprende de alguna cosa que puede ser lo mismo y propio después (y del lenguaje como herramienta y la filosofía entendida como su instrumento de observación natural y estudio critico social de nuestras sociedades, donde cada palabra se carga contra las estructuras que perpetúan un sistema guiado de intereses y voluntades egoístas e impuestas que, a través de deseos ciegos, generan sufrimiento– precisando de un acto de redención y revelación donde el conocimiento y la autenticidad se proyecten hacia ese entendimiento de que: “alguien” (“algunos” y “algunas”) siempre quedan en el olvido y sin nombre siendo de algo después que entendemos todos de alguna cosa de un signo o nombre que se nombra lo que refiere pero no significa: nada de nadie de lo acontecido.
Pero si pretendemos averiguar de las cosas que acontecen a los hombres, lo más apropiado entonces, es mirar de los propios hombres y de sus nombres y de cada uno en ellos. Por esto, en muchas ocasiones vuelvo la vista sobre mí mismo (lo más cercano y conocido, que de alguna manera entiendo) buscando desde aquello propio a priori ambiguo o indefinido (y en general: todo aquello que le acontece a uno, luego no es igual hablar de aciertos y errores (opinando), que no lo mismo hacerlo uno desde sus propios actos (lo de unomismo) manifestando: que, por cierto, sólo han sido de uno y por los que no puedo señalar a nadie; en este sentido pudiendo hablar de saltar de un barco: en el que hubiese encontrado “la misma felicidad absurda de los otros” y que a priori puede parecerle al otro más inverosímil que duro, pero más duro hubiese sido dejarse arrastrar de otros y otro rumbo junto a las miserias que quedaron abordo.
En la vida la cosa más fácil es “equivocarse” (entre comillas) y lo más difícil darse cuenta uno después. No hay indignidad en reconocer-lo que le causa a uno malestar. El océano de la vida es inmenso, y sólo deseo poder elegir el momento y tiempo adecuado para retomar el rumbo y volver al propio camino con naturalidad, y al hacerlo dejar atrás la isla que, desde el recuerdo cercano me produce esa angustia de tener que sentir que estamos en un lugar que no es todavía el que nos pertenece, y es por ello que hay que saber elegir (evitando todo cuanto produce ese mal estar y las personas que lo causan, esas mismas que fingen afectos en lugar de tenerlos. Sin embargo, si hay algo en esta vida mucho peor que cometer errores, es, precisamente (no entender de ellos, en los propios errores reconocidos luego el acierto entonces de cometerlos) para poder reconocernos primero (y de la caída igual lo de unomismo en ellos (todavía) mas luego remontando de lo mismo antes de uno hasta encontrar ese lugar y destino donde somos nosotros por nosotros mismos los únicos responsables de nuestros actos y de nuestras emociones, pensamientos y decisiones; por tanto, siempre existe de la posibilidad de moverse de alguna cosa propia antes: en la opción de decidir por qué, ante qué y quién consideramos o elegimos después participe de nuestro camino (donde otras personas siguen en tierra de nadie y en la nada perdidas deambulando el laberinto de la existencia). Con esto se quiere decir, que la conexión con el otro o los otros es siempre importante (…) para no perder la dirección correcta, y encontrar sentido a lo que hacemos en la vida; igual que ocurre con los vínculos afectivos (familia, amigos o pareja) sin olvidándonos por completo de nosotros.
Sin embargo observamos→ cuando una persona pretende individualizarse separándose pero estando de los demás hombres y cosas, siendo de lo de unomismo y estar en alguna cosa, se encuentra muchas veces incomunicado con las fuentes de las que se debe nutrir para poder seguir→ siendo de lo mismo; luego en ese vacío extraordinario donde no le queda otra que reflexionar no encontrando objeto de juicio sobre alguna cosa, más que sobre esa nada de uno que es y (es) por un tiempo y de uno donde se asienta, y la tristeza donde entiende su propia consecuencia. Por lo tanto se trata, por encima y no sólo recapacitar, de hacerlo adoptando una condición reflexiva apropiada, que le permita indagar a uno en su interior, encontrando en este los propósitos necesarios que le mueven siempre: eso de unomismo.
Pero y si bien es cierto es que existen múltiples maneras de definir el sentido de la vida de cada uno (tantas como personas) todo se resuelve en que lo que importa primordialmente, que no es dar un sentido general o universal a la propia existencia, sino más bien encontrar en ella ese significado que nosotros otorgamos a un momento dado en lo dado de un instante, contestando así al sentido mismo de la propia vida (ser y tiempo) respondiendo al respecto luego del acto de unomismo, entendiendo, que aunque hayamos invertido de nuestros momentos energía, esfuerzo y corazón, la vida siempre es justa (aunque tantas veces parezca lo contrario)
Y cuando las cosas van mal dadas, siempre tendremos dos opciones: aceptar que no podemos cambiar ocurrido y, por tanto, que somos víctimas de las del devenir; y las circunstancias; o bien, aceptar que efectivamente no podemos cambiar lo que nos ha ocurrido pero sí nuestra actitud hacia ello; y si quedamos sujetos a las circunstancias o si bien actuamos con responsabilidad y libres de las trampas del placer y la satisfacción inmediata. Pues el sentido de la existencia en general siempre es siempre cámbiate: nunca cesa en la alteración y a cada momento de muestra vida tenemos la oportunidad de tomar esas pequeñas decisiones que le definen a uno después cada uno de sus instantes
"Los hombres mueren y no son felices"
Calígula, Acto I - Escena V (Camus)
"Los hombres mueren y no son felices" (Calígula, Acto I - Escena V (Camus) —Luego la frase es la constatación de que la vida se vive antes de sus promesas pero siempre entendiendo después de la misma la conclusión enunciada: "Los hombres mueren y no son felices", que expresa (de un significante- y pensado) aquel absurdo en tanto que la vida finita no garantiza felicidad. Camus desarrolla esta idea de dos textos que entiendo muestran o revelan, observando que ante la falta de sentido vital en el sujeto solo existen a-priori dos caminos: uno es buscar el absoluto, lo que conduce a la progresiva y propia destrucción de los que lo aceptan, como “Calígula”; mientras, el otro camino es seguir empujando la propia roca observando de “Sísifo” pensado luego de alguna otra forma ajustada o conforme lo que es mirar desde el borde al propio abismo y “estar” de uno antes y su roca siendo de lo que podría haber sido la propia condena (a partir de eso: de un significante pensado / y entenderse-ahí la propia vida en el reflejo del otro para que de alguna manera lo de uno antes pensado de otra forma luego no sea siempre de la ira y la cólera después; a la vez, que reconociendo de la libertad (lo- propio) que no-es y es de alguna forma discernir: eso→ de un pensamiento que lo separa a uno y a su roca de la propia destrucción / dándose cuenta (y esto es tener conciencia de alguna manera, y entenderse, desde alguna otra forma) antes de “elegir” pensándose de aquello mismo que de uno luego otro se entiende (como lo de alguna otra forma después que podría ser-pensado como propio→ cuando observamos que: “estar de cualquier forma antes adaptado y considerado después en una sociedad profundamente enferma (1) con toda su miseria, brutalidad y conflictos —formando parte ella igualmente- es→ estar enfermo y predispuesto a su aviesa moral, abandonándose completa y activamente a ella sometido a políticas y engaños donde todo habrá de resumirse finalmente en servir, sea en el consumismo, la dilapidación y la codicia, o bien, ardiendo en la condenación de la servidumbre: lentamente luego consumido por burócratas, banqueros, políticos, jueces y agencias gubernamentales, calificadoras, de crédito y por todo aquello que en sí mismo antes consiente se arrastra y presta —facultado en la mentira y el engaño— que alimenta la falacia, que perpetua después la angustia de una terrible infamia. Crisis dicen, pero no hay crisis, sino en la conciencia ―afirmaba Krishnamurti― sobre todo cuando ésta ya no puede ya aceptar aquellas mismas normas y entendemos de límites en el pasado que le dieron contingencia. Luego y considerando el estado actual de las cosas, observamos: un mundo absurdo y desprovisto de sentido donde el hombre participa de sufrimientos y agonías como víctimas de aquel inquietante pensamiento que hundido en la tiniebla habita confines profundos del corazón haciendo presa en quien por el dolor y la melancolía desorientado aún fatigado por la desesperación luego tan buenas razones encuentra —en ese fundamento oscuro e in-suprimible—, alentando semillas de ira y venganza, que después siempre cosecha quien antes siembra... devastación.
“La indignación es con frecuencia el mayor autoengaño a las emociones" (David Denby: The New yorker)
Una falacia dentro de otra falacia es... "una verdad". Luego, imponer esa verdad que está, sustentada en una falacia que está, dentro de otra es... "una infamia" (08/11/2010)(1/30a)
"Nadie está más esclavizado que aquel, que erróneamente creé ser libre"
(Johan Wolfgang Goethe)
Todo es un mismo libro porque todo es un mismo problema de entender la forma: y cómo pensar lo que somos desde lo que no sabemos que somos todavía y de una forma entendiéndonos: Schopenhauer lo sabía. Kant lo sabía. Los románticos lo sabían: que no hay separación entre historia, estética u ontología; no hay capítulos aislados ni temas independientes donde todo forma parte de la misma pregunta y cada texto es la variación de esa misma estructura siendo lo mismo de lo que se pueda estar de alguna otra forma aquello pensado como otra pieza más o forma derivada del mismo problema entendido de un mismo núcleo ontológico y “desde la racionalidad→ lo que intentamos comprender; y ser→ lo que somos antes de comprender (algo) que de alguna forma es lo que no-es todavía propiamente pensado de uno antes pero existe: de alguna otra forma y es, entendido de lo mismo propio después: antes desde la Nada o propia ignorancia→ como el punto desde el cual empezamos a pensar (algo- que no es lo propio de una forma todavía) moviéndonos antes de alguna otra forma pudiendo estar de lo que es: Metafísica y de una palabra está (él) de un pensamiento) significando después como lo propio de un texto entendiendo-ahí de algo antes de uno que existe en lugar de Nada: Pudiendo estar pues de lo mismo antes y otra forma desde Unas Observaciones Fundamentales que de alguna manera son / lo de uno que de otra forma antes es lo mismo y Nada propio / pero que entenderemos (propias) después y Ontológicas al ser→ desde (él-pensamiento (de uno antes y de él eso (como lo propio “pensado lo que es” después de unomimso) y que de algún modo es lo que existe como reflexión que existe de una alguna forma de alguna otra cosa entendido lo mismo de otra forma y es: no siempre luego de la exaltación y la denuncia después, que han sido formas –anteriores- con las que aprendimos a afrontar luego de otra forma (critica) el presente (de lo acontecido (y estar) antes de la realidad presente pensando→ qué nos ha tocado vivir / desde entender de alguna otra forma: lo mismo propiamente (eso) que puede ser de otra forma entendido / pensado las guerras y el drama u otras tragedias que son y se dan hoy de muchas formas en el mundo principalmente a causa de tantos desastres naturales. Por ello siempre vuelvo la vista atrás / buscando de las fuentes propias de la memoria comprender (aquello→ antes que puede estar (del pensamiento de la manera que no-es de una forma propia pero es de alguna otra forma (lo-pensado de uno antes: que existe después (especulativo→ ausente pues de la forma propia y pensada de unomimso)
Entendemos pues lo que-es, y no-es todavía lo mismo de alguna otra forma propia pensada lo mismo que está de uno antes y es, de alguna forma La huella material: que entendemos de alguna forma-ahí pensado luego lo que-es y existe luego propio de una entidad y de alguna forma (antes), por tanto (Identidad y Diferencia (ser y tiempo) entiéndase / después lo propio pensado (es y es) de alguna otra forma lo mismo que "Existe después de uno mismo" como “identidad y diferencia” clave de la trascendencia del fenómeno después entendido antes eso-pensado antes de alguna otra manera luego lo que está de otra forma (en la semejanza) que puede ser-pensado y lo mismo del otro (como lo que viene y va siempre de alguna forma entendiéndose de una forma antes lo que es (La huella material: manifiesta uno (que entendió antes aquello de alguna forma / manifiesto del texto después)
La huella como frontera sobre la nieve se pierde oculta en la niebla: hasta donde hay huella hay camino; y es lo que existe después de uno al caminar hasta que ya no-es lo-pensado que es y existe de alguna forma antes / luego del viento en la alteración (y en el tiempo) lo que después se piensa de alguna manera desde la memoria del rastro hacía entender eso de uno antes y pensado hasta donde la huella llega / es frontera; simbolizando un camino siempre efímero en la naturaleza temporal (el viento, la niebla) después diluye, obligándonos a abrir un nuevo y propio camino cuando queremos continuar: más allá de lo anterior y frontera siendo de lo que “esta” y es después de otra forma un acto de perseverancia y creación propia, ante la incertidumbre inmediata y más allá de lo que fue→ es de otra manera (de lo que se-es) que existe de lo que se-está siendo del camino propio y pensado que nos redefine a cada instante del propio viaje: metafísica (esto) del caminar senderos que son luego propios / antes no transitados, donde la identidad no-es un destino estático, sino un proceso de constante desvanecimiento y recreación.
(La última huella visible todavía (entendemos que es→ lo que no-es después , y frontera pues de lo que es: ser-moviéndonos de alguna cosa antes y es de alguna forma) lo que ha sido de alguna manera propio y límite de lo conocido aún hacia→ lo de una forma después no definida todavía (entendiendo-ahí como-se-es desde ese punto estar-hacia→ lo que no es propio todavía pero es-ser de alguna otra forma lo mismo entendiendo-ahí: de lo que se pueda estar y ser eso de unomismo después pensado como propio camino / desde aquello mismo que es y es de alguna forma (de lo que se-es) pero no-es de una forma lo propio de una forma conocido todavía ().
Luego la naturaleza del tiempo (redefine de cada uno la forma, desde quién fuimos hasta ese último segundo y somos luego de la frontera: marcando de aquel punto en el umbral donde la memoria se encuentra de la incertidumbre inmediata presente: y dejamos de ser-pensando (lo que-es y existe de una forma (antes / pasando a estar de lo que antes se-es en las formas presentes siendo a cada paso, y del tiempo en la alteración) Esa "desposesión" simboliza Lo que dejamos atrás ( de la ultima huella presente) que desaparece en el pasado disolviéndose, obligándonos a existir después (de otra manera: de unomimso de lo que ha sido en lo que-es→ somos siempre del presente absoluto del momento a cada instante moviéndonos del siguiente paso que se repite infinitamente: donde cada uno de sus momentos propiamente tiene que ser afirmado (paso a paso de cada uno permitiéndole a uno amar su destino y afirmar la vida moviéndose y midiéndose de lo posible en su totalidad, aceptando placer y dolor por igual viviendo sin arrepentimiento plenamente “este hombre” asume su destino y vive cada instante con la conciencia de su propia eternidad, diciendo "¡Bien! ¡Otra vez!" a la vida (leemos en Nietzsche). "No-ser-pensándose" y permanentemente indefinido de una forma concreta / es de lo que esta de alguna otra forma, presente y nueva, moviéndose a cada instante: donde al borrarse el camino previo, se deja de ser de una sucesión de rastros reconocibles / para convertirse de un acto puro de creación a cada instante donde el camino no preexiste y se inaugura en la posibilidad de la voluntad y seguir adelante caminando más allá de la última evidencia (siendo entonces de unomismo (de su actos). La perseverancia ante la propia nada presente de lo que es y no-es una cosa conocida antes / representa la incertidumbre del pensar sin huellas (o significantes reconocido antes de alguna forma propios) y estar de lo que es/ luego seguir y estar de lo que es el acto de definición propia: resulta donde uno se puede redefinir a cada instante de lo que no-es propio todavía siendo de una forma y significado (entendiéndose de lo que “está” de alguna forma que puede ser pensado después como propio desde de alguna otra forma, entendiendo, de lo mismo después, y por tanto uno es no por lo que hace (antes) sino por la dirección que tomamos (lo que piensa antes) luego de un acto y movernos hacia: donde otro siguiendo la huella del otro ( o bien hacia movernos de lo otro donde no hay nada marcado de una huella o definido de un nombre y solo la forma ( de algo que nos llama de Atención). Luego la verdadera y mas pura existencia ocurre pues y es en el espacio, lo mismo del pensamiento, entre la última huella existente (frontera) el siguiente paso y movernos allí donde ya no eres tampoco rastro, sino fluir y del pensamiento moverse de lo que se es entendiendo lo que “está" de alguna otra forma siendo propiamente de unomismo /después
Después cuando el observador muere o se retira / este deja algo propio de una realidad física permanente y es (como Presencia (Roca) de otra forma lo que existe de un texto (eso- pensado de antes desde una identidad y nombre después que se impone de alguna forma y significante de uno al tiempo como entidad que existe lo mismo significando después de alguna forma lo mismo del otro entendiendo la diferencia pensado como lo propio desde entender ahí La huella y la forma espectral (de uno antes) La huella espectral (como Ausencia (Cráter/Cicatriz) a menudo deja un vacío Su existencia "después de uno" es más bien la de un evento que se entiende transformó el paisaje por completo de una diferencia marcada por el vacío que entiendo eso dado de un espacio vacío a la conciencia, en lugar lo que fue de alguna forma antes materia.
Luego la diferencia pensada como fundamento de alguna cosa entendido antes desde el morfovulcanismo lo que pueda estar de lo que es y no es antes de una forma luego aquello en la erupción volcánica ( de un texto) resulta una afirmación de la materia y es lo que puede ser de una forma pensada de una identidad y un nombre dado como (magma, eso antes de alguna manera pensada que emerge de alguna forma al mundo y es de alguna otra forma: un cono o caldera ( lo mismo un texto) después moviéndose aquello y materia en el tiempo de alguna manera lo que pueda estar y entenderse siendo de otra forma (el ser pensado de lo que está de alguna forma de una identidad de un nombre volcán luego de otro nombre (otra identidad : un cerro o montaña), mientras… que la erupción freática es una crisis de la materia que deja una huella espectral ( lo que no es de una forma y es lo de alguna forma antes / que se entiende de un espacio vacío) a menudo un cráter (maar) pero no construye un edificio volcánico sólido. Su existencia "después de uno" es más bien la de un evento que transformó el paisaje por succión o explosión, siendo aquello diferente que entendemos señalado o marcada por el vacío que entiendes en lo dado de un espacio a la conciencia para estar de él y pensar-se ahí (lo que fue y es) en lugar del exceso de materia. Ambas existen más allá de nuestro pensamiento, pero la primera lo hace como "objeto pensado que puede ser de alguna otra forma después " y la segunda como "evento" no concreto de una forma que no-es y es (lo que puede ser pensado de un espacio dado de alguna forma).
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