De los paisajes posibles: luego las razones, que llevan a moverse a uno de un paisaje diferentes / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)
Despejar el propio horizonte / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)
Despejar el propio horizonte y de la conciencia luego eso de uno, no es el descubrimiento de verdades antes existentes de otro, en el mundo; sino y del propio ejercicio de libertad y antes movernos de un punto desde luego a otro punto entendiendo de las cosas mismas que son en nuestro camino, sabiendo a donde se necesita ir pero no adonde nos dirigimos / pero y antes de seguir diré: que esto ya es mucho sino todo: saber primero "donde está uno" y a dónde necesita ir no entendiendo de aquello alcanzado de otro punto su destino, y tanto es esto→ que distingue a uno de otro, y a algunos otros de solo unos pocos.
De un horizonte dado: "adquirir el sentido propio de horizonte" / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)
De un horizonte dado: "adquirir el sentido propio de horizonte" implica que nuestra experiencia del mundo no-es solo un cúmulo de datos aislados del medio, sino un entramado de significados y de nombres propios que se nos revelan de lo mismo en la periferia de lo visible conocido y nos remiten de las cosas que no-son antes de uno y son no de la misma manera lo mismo de otro: lo desconocido de uno, más allá de la periferia o limites dados del propio horizonte / para lo que tenemos que movernos de nosotros mimos hacia→ crear de nosotros ese nuevo horizonte que-es y puede ser y es de alguna forma luego de otra manera siendo de movernos de aquello mismo luego de nosotros que no-es antes y es lo desconocido todavía. Xavier Zubiri en este sentido profundiza esta idea al señalar que el sentido del mundo proviene del asombro: de despejar de unomismo ese horizonte que se nos revela a cada uno de una vida (a cada paso haciendo de este un nuevo horizonte alguna cosa habitable) lo que nos permite entender después de alguna forma propia el poder ver más allá de lo inmediato y de las palabras el significado que se distingue de lo mismo dado de otros / siendo (de un pie abajo del medio y de este modo→ entender lo significado desde nosotros).
In-der-Welt-sein
—“ser-en-el-mundo”— es uno de los conceptos más radicales y fundacionales en la
ontología de Martin Heidegger. No es simplemente estar ubicado en un entorno
físico, como quien se encuentra dentro de una habitación. Es una forma de ser
que rompe con la separación clásica entre sujeto y objeto,
entre conciencia y mundo, entre el yo y lo otro; pues→ ese “ser-en-el-mundo” es
(eso→ todavía no definido del texto / que
puede ser→ del pensamiento de
unomismo, cunado observamos alguna cosa que podemos entender propia de unomismo
ahí después, siendo antes del
pensamiento de (eso) mismo que significa
In-der-Welt-sein desde la perspectiva de que la existencia propia es y es eso
de uno que puede ser→ del pensamiento, del otro, siendo→ de nada propio antes)
entendiéndose arrojado al mundo y un horizonte dado: definido pero abierto a
sus posibilidades (no determinadas de este texto). La noción de “unos” como
singularidades energéticas en relación encuentra un eco profundo aquí. El
cuanto, como el Dasein, no es sin mundo, no tiene identidad fija, sino que se
manifiesta en relación, en contexto y apertura con el otro. El
“ser-en-el-mundo” es también una forma de estidad: no cerrada, sino situada
presta a ser→ del pensamiento, que se da en vínculo o relación con el otro.
Pero ¿Qué significa realmente ser-en-el-mundo?
Heidegger
lo introduce en Ser y Tiempo para describir la estructura existencial
del Dasein (el ser que somos nosotros).No somos “cosas” en el
mundo, ni “conciencias” que lo observan desde fuera. Somos los que
estamos implicados, inmersos, arrojados en un mundo
que no elegimos, pero que nos constituye. El mundo no es un conjunto de objetos
externos, sino un horizonte de sentido que puede ser propio,
pero en el que todo aparece ya interpretado, ya dispuesto para el uso, ya
cargado de significación.
Claves
del concepto:
·
Unidad estructural: In-der-Welt-sein no es la suma de “ser→ del
pensamiento” de uno + “mundo”, sino una estructura unitaria. No puede descomponerse sin perder su sentido.
·
Relacionalidad ontológica: el Dasein no está frente al mundo, sino en él, como parte constitutiva. El mundo
no es lo que está “ahí fuera”, sino lo que hace posible que algo tenga sentido. La "relacionalidad
ontológica" o las "ontologías relacionales" se refieren a una
perspectiva filosófica que concibe al (ser→ del pensamiento) no como entidades
individuales no separadas del medio y el entorno, sino en complejas tramas de
relaciones dentro de este medio, en asociaciones y vínculos indisolubles entre
sí y con el entorno. Esta visión rechaza el paradigma moderno que separa al
sujeto del objeto, la naturaleza de la cultura, y promueve la idea→ de un mundo interconectado donde el
conocimiento, la ética y la transformación social deben basarse en estas
relaciones y en la experiencia de los sujetos
·
Facticidad y posibilidad: el Dasein está “arrojado” en el mundo (no lo elige),
pero también es proyecto: puede interpretarlo, transformarlo,
habitarlo de forma auténtica o inauténtica.
1-13: El pensamiento como expresión del tránsito ontológico / Jorge Maqueda Merchán ( Jordi Maqueda)
1-13: El pensamiento como expresión
del tránsito ontológico o desplazamiento del ser-ahí desde una forma
de existencia o estar de algo, luego moviéndose de eso y ser→ del pensamiento, de lo mismo,
en relación a alguna cosa después propia de uno, implica una transformación de
la identidad, el sentido y la relación del individuo «no sujeto» con el mundo. No se
trata pues de un simple cambio externo: «esto de moverse uno» sino de una alteración profunda en la estructura del ser en tanto ser→ del pensamiento
igual de uno, no de la misma manera de algo sino de una forma propia después,
tal y como el individuo se comprende luego de sí mismo a través de esta y se
proyecta en la realidad de la realidad misma de las cosas mismas que le
acontecen.
El Pensar desde
uno mismo entonces no se reduce o comprende desde una introspección narcisista
o egoísta, sino que se funda en la experiencia del haber sido uno —y de haberse desplazado— de ciertas formas
de estar en el mundo y de algo a
pensar luego desde ese algo
moviéndose de alguna cosa propia después de uno: luego en este sentido, no es
solo recordar, sino reconfigurarse uno de las propias experiencias en el
intento de dar forma y ordenarse de lo vivido antes desde un lugar que no-es de
uno aquello mismo que antes fue algo
pero es→ algo y principio de lo que puede moverse uno con razón suficiente a lo que pueda ser→ del pensamiento de lo mismo / no lo mismo igual de la misma
forma (aquello) de otra manera después y en concreto después propio de uno.
Este movimiento,
que implica una suerte de desposesión y reconfigurarse de las propias
experiencias, permite luego hablar con propiedad «y desde uno mismo» desde
aquellas nuestras inquietudes, incluso cuando ignoramos el final de los hechos
que nos provocan estas; pues mientras hay proyecto de vida uno puede seguir siendo→ del pensamiento en la potencia
de proyectarse de algo, en la apertura o de un principio de razón
suficiente: hacia alguna cosa propia que aún no-es y es lo que puede llegar a
ser lo de uno después propio. En términos de existencia como posibilidad: el Dasein, no está definido por lo
que ha sido, sino por su capacidad de anticiparse pudiendo del pensamiento ser→
lanzándose hacia adelante hacia lo que de uno pueda llegar de ser→ / y pensar
desde uno mismo aquello, que se ha dejado atrás / hacia lo que aún no-es de uno
o no se ha alcanzado y es→ de alguna cosa: lo que ya nos emplaza siendo de
alguna cosa / eso que será lo propio de uno después.
De las implicaciones de este tránsito
ontológico como Movimiento
existencial «entendemos » al
sujeto que deja de ser lo que era —una forma de estar, de pensar y de sentir—
abriéndose a una nueva posibilidad como individuo pudiendo ser. Esto puede
iniciar por una crisis, revelación, duelo, o incluso por el pensamiento mismo
dándose una «reconfiguración
simbólica» en la que se descomponen del sujeto los
elementos que sostenían la identidad anterior (el yo, el tiempo, el sentido, la
comunidad) y se reconstruyen desde otro lugar propiciándose de uno entonces una
«apertura ontológica o principio
de razón suficiente»
para moverse y ser de alguna otra cosa. En términos Heideggerianos, es
el momento en que el ser-ahí (Dasein) se enfrenta a «la
nada» de algo que
ya no-es y es de uno lo que queda→ lo mismo de esa angustia (angustia como
lugar o espacio que no-es antes y de alguna forma luego es→ de uno lo que puede
ser: donde descubre la posibilidad de uno ser→ siendo del pensamiento luego de
lo mismo de otra manera en relación alguna cosa: lo verdadero de uno después.
Podríamos decir
que el tránsito ontológico es lo que ocurre cuando el sujeto ya no
puede seguir siendo de lo que está en lo era y decide moverse, aún sin saber
qué será desde ese espacio intermedio, fértil y doloroso, donde el
pensamiento se vuelve testimonio y de uno el ser→ del pensamiento de alguna
cosa: como posibilidad. En
Cioran, esto es el reconocimiento de que todo tránsito es caída, pero también
lucidez: o trauma de la lucidez. Por
ello darle un sentido propio a nuestros propios actos, y seguir «siendo→ del pensamiento»
de lo de uno antes, más allá del sentido que puedan darle los demás es→ una necesidad y prioridad, lo que en
un primer momento será el principal anhelo: encontrarle
el sentido a aquello mismo luego de uno antes significado de lo que después
nos sucede y que encarnamos de un viaje o camino propio de vida: y que no-es
una certeza en la que se está, ni un programa concreto de viaje a concluir de
un destino concreto, sino (destino) más una evidencia a la que se llega después
(obrando→ en función de aquello mismo que nos dicta antes el corazón /por
delante de la propia razón) y que todos hemos comprobamos muchas veces al ver
colapsar y volver de nuevo abrirse otras expectativas durante un mismo tramo de
vida o viaje. Luego está la necesidad renunciar a una idea o proyecto anterior
colapsado, en mor de seguir aquello mismo que contra todo lo racional del
momento cuando menos esperas adviertes que puede ser→ apareciendo lo que de la mano después como uno auriga, nos
habrá de conducir: