De la noche / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

 Todo parece confuso y ambiguo, salvando la convicción que despierta la noche: amenazante y siniestra, que perpetúa el horror de todo aquello que es muy antiguo. El abandono nocturno, con el paso de las horas confiere entender la soledad aniquiladora y absoluta de / frente a esa nada que crece precipitándose sobre uno mismo como un manto que oculta definiciones creando un escenario donde caos y orden se entrelazan en un abrazo en medio de la confusión, donde la noche, se alza inquebrantable evocando vestigios de épocas remotas que retumban en cada sombra convertida la bruma en lienzo de mitos y miedos primigenios en su forma más pura, ofreciendo una presencia que invita a adentrarse en los abismos con extraña fascinación.

El abandono con el paso del tiempo confiere entender la soledad más absoluta al deslizarse del abandono en la penumbra que impone la noche de forma más pura. Cada tic del reloj parece acentuar la sensación aniquiladora de soledad que no es meramente el silencio, sino una experiencia exterior absoluta que se impregna del alma. Donde la necesidad de tener que ser se revela en forma de urgencia, como un mandato emanado del mismo tejido del universo. Bajo el sonido omnipresente que todo lo envuelve, se percibe un torrente –una fuerza incesante que no debe ni puede parar de ser– marcando la existencia y recordando que, en el abandono, el ser se enfrenta sin intermediarios de nada que crece precipitándose en el umbral de la noche precipitándose sobre uno mismo con la frialdad de un destino ineludible. Es en este encuentro directo con lo vacuo donde emergen preguntas e inquietudes profundas: ¿qué queda cuando se despoja uno de todas sus seguridades? Esa nada, lejos de ser un mero vacío inerte, arrastra consigo de cada uno el peso de los silencios en las ausencias que no-son, dotándola de presencia casi palpable. Empujándonos a reconocer que la nada también es parte del todo, aquelloo que empuja y transforma, recordando que nuestra existencia se halla en un constante diálogo con lo ausente desde lo inexplicable.

Así, se convierte en testigo y partícipe de un devenir con la oscuridad, que no es solo telón de fondo de unas horas desveladas, sino aquel ente que moldea, redefine y revela el devenir del ser de cada instante transformado en experiencia que desafía la claridad de la razón y convoca a una mirada profunda sobre el instante presente. La amenaza de lo pretérito, la soledad y la nada que crece se funden en un concierto de sensaciones que, a pesar de su ambigüedad, se revela como fuente inagotable de introspección. Enfrentar la noche es, en definitiva, abrazar la complejidad del universo a través de otra forma en su prolongada falta de luz, donde él invita a tocar el misterio y sentir en carne viva la esencia del tiempo, en ese diálogo silencioso donde descubrir lo que significa es verdaderamente existir.

De la sinceridad / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

― ¿Hay sinceridad en el mundo? De ello podemos dar buena cuenta. La gente dice a menudo cualquier cosa que le pasa por la cabeza: son sinceros, algunos a su manera. Pero de lo que no podemos estar tan seguros es que alguien, en algún momento, lo sea igualmente con nosotros: que nos diga aquello que realmente piensa→ lo que muchas veces necesitamos saber. De ahí, que valoremos de las buenas amistades aquellas que aportan confianza y las consideremos una parte importante e incluso imprescindible de nuestra vida, pues poseen una particularidad que las distingue haciéndolas diferentes a las demás: más allá, de aquello que a simple vista, y en un principio nos atrajo de ellas. Tal particularidad o capacidad que verdaderamente los distingue y la que los hace ser auténticos, es la sinceridad puntual que a veces surge de ellos aquello como un destello que nos deslumbra la razón, pero más concretamente todavía es su sinceridad hacia los demás i el mundo, i en particular hacia nosotros: sinceridad... y más allá de las consecuencias; por supuesto: su grado de desprecio por la mentira

De la amistad / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

― La amistad (es) un regalo de la conciencia que se ofrece la vida (al que la sabe reconocer). Un regalo que no siempre es de la forma pretendida y no todos los que proyectan de una forma la amistad: luego (de otra forma) no saben reconocer y valorar, o al menos no en algún momento concreto de sus vidas. Precisamente por esto, en ocasiones y debido principalmente a las circunstancias de tener que bregar la propia existencia, tardamos en darnos plena cuenta, que aunque nos encontremos mal y tengamos un día de perros, hay que hacer un esfuerzo: dejar todo lo que estemos haciendo y escuchar, prestando atención a aquellas personas que se preocupan por nosotros, dándoles el valor e importancia tiene cuando nos ofrecen con su afecto esas otras perspectivas (de nosotros) que debemos considerar→ igualmente propias de nosotros desde el punto de vista (ángulo ) o perspectiva del otro y que debemos considerar. Pues es el único modo para que un día éstas no desaparezcan, y para siempre, de nuestras vidas, que cansadas de llamar a la puerta de nuestra conciencia no dejamos a veces pasar / luego dejando ese vacío imposible: sabiendo que no lo volverán a cruzar, para preguntar: Hola ¿Cómo estás?

De Algo pues o nada que decir / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

―"Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa en el cielo", dice el Eclesiastés. Igualmente, en la tierra «Hay una época para permanecer en silencio, y otra para hablar» (Kierkegaard). Pero la cuestión será: ¿Hay verdaderamente hay algo importante que decir que se encuentre más allá, de la propia vanidad, luego de estar sometido a los acontecimientos?

La dicotomía entre el tiempo de hablar y el de guardar silencio es atemporal y se remonta a las antiguas enseñanzas del Eclesiastés, que nos recuerda: "Hay un momento para todo y un tiempo para cada cosa en el cielo." Este verso sugiere que la existencia se rige por ritmos y ciclos que determinan cuándo nuestras palabras pueden tener relevancia y cuándo es mejor callar. Kierkegaard refuerza esta idea al afirmar que «hay una época para permanecer en silencio, y otra para hablar», subrayando que la sabiduría consiste en reconocer esos momentos idóneos para la acción verbal, en contraposición a la banalidad de discursos vacíos. En este marco, el hablar consciente se erige como un acto deliberado en el que se evita la auto-indulgencia y la vanidad, invitándonos a discernir entre el ruido irrelevante y la comunicación genuina, aquella que emana de la auténtica experiencia del ser.

Profundizando en la cuestión de si verdaderamente hay algo trascendental que decir más allá de la vanidad, debemos considerar que el lenguaje, cuando se libera de los lastres del ego, se convierte en un vehículo para el asombro y el entendimiento del universo. Desde la perspectiva existencialista, es en el actuar consciente y en la profunda asunción de la libertad—tal como propuso Sartre en El Ser y la Nada—donde emergen palabras con un significado auténtico. No se trata de llenar el aire de frases decorativas, sino de articular ideas y sentimientos que surgen del cruce entre el dolor, la esperanza y la vivencia concreta de los acontecimientos. Este proceso, que recuerda también la concepción de la autenticidad en Heidegger, consiste en hablar desde el “ser-en-el-mundo”, donde cada palabra es un reflejo del compromiso personal con la realidad, despojándose de la superficialidad para revelar la esencia que se oculta tras la vorágine de la existencia .

En definitiva, el desafío consiste en identificar y expresar aquello que realmente importa, trascendiendo los meros adornos del habla para alcanzar un discurso cargado de significado. Al haber sido sometidos a los acontecimientos y al haber conocido tanto la amplitud del silencio como el poder de la palabra, comprendemos que nuestro relato no se define por la vanidad, sino por la búsqueda incesante de verdad y autenticidad. La comunicación, en este sentido, se transforma en un acto de creación y renovación, donde cada frase nacida del auténtico asombro por la vida se erige como un puente entre el ser y el universo. Así, lo que decimos se hace eco no de un simple querer ser o verse, sino de una profunda rendición a la complejidad del existir—una invitación a trascender, a despejar el horizonte interior y a revelar, en cada palabra, la huella indeleble de nuestro compromiso con el sentido de la vida.