Si pudiera fingir.../ jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

Si pudiera fingir... sería un hipócrita, y si pudiera cantar... sería un canario. Entre la tensión de la posibilidad de la actuación artificial y la autenticidad inherente a la condición humana: "si pudiera fingir..." como la habilidad para simular o aparentar algo que no surge naturalmente y conlleva pues la falsedad manifiesta (de aquel) y pérdida de integridad donde la capacidad de fingir o aparentar se convierte por excelencia, en un acto de deshonestidad consigo mismo y hacia los demás. Luego "y si pudiera cantar... “como recurso irónico y simbólico; sugiero→ de la posibilidad después el acto) de cantar de manera perfecta, aquel ser humano que se reduciría a imitar, perdiendo esa complejidad y profundidad que caracteriza a una persona. El canario, conocido por su canto, es un símbolo de naturaleza y sencillez, lo que contrasta con la riqueza intrínseca de la experiencia humana. Es casi una advertencia contra la pérdida de identidad: si uno se limita a cantar o imitar lo natural sin la intervención auténtica del alma humana, se corre el riesgo de quedar en un rol meramente ornamental (o peor en la imitación → de lo que no-es concreto aún de un hombre)" pero marca el tono del discurso de este, remarcando que se habla o se observa de aspectos todavía inmateriales o en formación de una identidad.

El texto entiendasé pues como breve reflexión sobre la autenticidad: el riesgo de caer en lo artificial o falso (de la apariencia cuando no-es lo que uno es) y la importancia de aceptar las propias limitaciones y peculiaridades, sin caer en la trampa del simulacro o de una perfección en la imitación ajena a la esencia del propio ser (imperfecto que -es). Después Invitando (al otro) i en relación al texto a una introspección sobre el propio modo de vivir y presentarnos al mundo admitiendo nuestras imperfecciones y matices, en lugar de transformar (las imperfecciones) en meras imitaciones o pretendiéndose de funciones preestablecidas (socialmente) donde por encajar en moldes ideales, se pierde justamente lo que nos hace (a cada uno / precisamente cada uno).

Cosas que apestan // jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

Cosas que apestan― Escucho a diario acerca de cosas que emponzoñan el aire fresco de la noche; lo que luego apestan al alba, ¿qué opinas? Si en lugar de seguir escribiendo a nadie te pregunto «a ti→ lector accidental» acerca de la dimensión metafórica de las “cosas que apestan” como representación de todo aquello que en la cotidianidad de la sociedad resulta repulsivo, corrupto o inaceptable. Se pretende o pretendo con ello representar (te) de aquellas experiencias tóxicas, actitudes negativas o situaciones que, de alguna forma, empobrecen lo que esperamos de la vida en el mundo, aunque, al mismo tiempo algunos afirmen que simbolizan oportunidades: lo que “apesta” pudriendo-ser→ luego germen de una transformación: esa descomposición que invita a la reflexión de putrefacciones cuando estas mismas obligan empezando por uno mismo a reconstruirse reconociéndose de aquello mismo anterior, demostrando ahora sí que hasta en la adversidad (uno y más que sentir la fatalidad es asco lo que sentimos de nosotros mismos→ aquello que nos lleva a movernos fuera de lo que de ninguna manera podemos más soportar) y que esconde luego de haber sido (en cada cual) el potencial no para cambiar sino a ser de lo mismo desde un comienzo (tanto es así el asco que me da )

Del fuego la buena conciencia / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

Del fuego la buena conciencia―No puedo encontrar sensación más agradable, ni satisfacción mayor que aquella hallada en el esfuerzo de tener que superarme cada día sabiéndome imperfecto y, aun así, siento al esforzarme (pues reconozco) del hecho de tener que superarnos, que después de todo no-es una visión que resuene en lo fundamental del ser humano: . Así la buena conciencia no se fundamenta, sino en la honesta aceptación en el compromiso de desplegarse uno hacia lo que podemos mejorar de nosotros, y que normalmente es solo posible desde la propia experiencia que: “entendemos” del fuego cuando este en menor o mayor medida de calentarnos nos quema / y a otros se lo hacemos nosotros saber «luego saben de nosotros los otros que el fuego quema». Y Entonces, qué es mejor «saber o el hecho mejor y entender» que somos imperfectos, lo que hace que cada pequeño avance y error se conviertan en oportunidades para todos de aprendizaje y saber el uno del otro, ahora y por fin “distinguiendo”: al que entiende del fuego «y se quema » del que dice conocer y saber del fuego a partir de los que se queman.

En este sentido, la historia de la filosofía, se ha dado una especie de apropiación de la experiencia personal del otro—esa experiencia de "quemarse uno", es decir de vivir la vida y sufrir de manera profunda y transformadora las propias experiencias —y cómo estas, en vez de mantenerse como algo singular y propio de uno, se han convertido en un arquetipo o fundamento general y enseñanzas usadas de algunos en su discurso filosófico. Proyectándonos después la misma filosofía desde el siglo VI a.c aquel mismo camino de superación de uno después “de manera general o de nadie concreto-ahí” (esto es→ uno que piensa y escribe de la batalla del otro que se quemó / pero sin batallar él ← y entendamos esto (sin batallar o ser de la misma experiencia él) En este sentido se distinguen dos actitudes

· Por un lado, está el que "de conocer se quema y entiende": es aquel que se mueve del medio en el horizonte de experiencias y atraviesa personalmente los intensos momentos de crisis, de pasión o incluso de fracaso, y de esa experiencia interna obtiene un conocimiento visceral y auténtico entendimiento manifiesto después.

· Por otro lado, se encuentra quien "dice conocer y saber de alguna cosa a partir de los que se queman" y de sus experiencias en el medio: es el que, sin haberse sometido a la experiencia del medio de transformación propia, se vale de relatos, historias o mitos ya establecidos manifiesto de otros para “pretender” poseer el entendimiento que ofrece esa sabiduría o conocimiento de las cosas debido a la experiencia, del otro a quien no reconoce del texto (apropiándose de dicho saber).

Luego observemos el pensamiento de los estoicos (por ejemplo) nos invitará a abrazar→ un proceso ―no siempre transitado de uno, que lo propone desde ninguna experiencia propia e impersonal por tanto ―de mejora constante a cada desafío (inconcreto) luego como herramienta para desarrollar «virtudes→ inconcretas», como la «resiliencia→ o capacidad adaptación de otros adoptada frente a un agente perturbador, antes de cualquier agente perturbador nos perturbe a nosotros en lo concreto» y, de la sabiduría «en general» lo mismo y tener una idea de algo sin conocimiento o experticia de lo concreto).

Muchas corrientes filosóficas históricamente se han apropiado de este camino, usando las experiencias intensas y particulares de algunos individuos— y "quemarse" en el sentido de vivir experiencias profundas que dejan una marca indeleble—para proyectar una idea general de superación, de conocimiento o de una verdad. Pero de este modo, lo que se vivió de manera particular, en el ámbito personal y único, termina convirtiéndose en una lección o un mito que se aplica de forma amplia, a veces sin reconocer la calidad íntima y específica de ese "quemarse" o de quien se quemó (para mayor conocimiento nuestro). En otras palabras, el riesgo es pasar de una experiencia auténtica y personal a una generalización que, al no reconocer la singularidad de cada vivencia ni al individuo de la experiencia, despoja de su fuerza todo ese conocimiento profundo que emerge del dolor y la transformación de uno.

Entiendo pues que esto invita a cuestionarnos acerca de esa apropiación en la filosofía pues ¿No es acaso más auténtico el saber adquirido tras haberse quemado de verdad y trasmitido de uno, en contraste con el saber enunciado sin haber sentido el fuego en carne propia? Esa tensión entre lo vivido intensamente y lo proclamado como verdad general nos debería abrir el melón de una profunda discusión sobre la naturaleza de la experiencia y del conocimiento de la filosofía, y cómo, a lo largo de la historia, se han tendido a convertir experiencias particulares de lo concreto en fundamentos universales (sin sentido alguno) cuando en el proceso de apropiación indebida se pierda la riqueza y complejidad de lo que realmente significa transformarse en el fuego de la existencia.

Así, la buena conciencia de uno (en este caso y en concreto la mía no-es solo de una enorme sensación de placer « mío» empujando a derribar muros en este caso cuando se advierte a otros (ingenuos) de lo obvio), sino igualmente la buena conciencia es del esfuerzo manifiesto de un compromiso ético de uno con nuestro propio crecimiento (de todos nosotros). Esta aproximación (y hablar asentando incluso valores desde la experiencia y penalidades soportadas de otros, desafía a mi entender cualquier ética (al observar desde el pasado siempre lo mismo en la repetición de nada concreto (en el texto /ausente lo mismo él autor o un sujeto de la experiencia del texto que no-es i es nadie ahí) Luego teniendo que movernos y volver al origen valorando el propio camino ―el de uno mismo→ como fuente de verdad y conocimiento propio desde las propias experiencias estas por delante de cualquier destino impuesto lo mismo a decir de las verdades propuestas de otros― y ver pudiendo observar de cada esfuerzo la semilla de una transformación personal (manifiesta) desde entender antes que la perfección ―en su forma ideal (imperfecta)― se alcanza de inmediato precisamente al aceptar antes nuestra naturaleza imperfecta, lo que permite a uno ser→ moviéndose en conciencia m/ esto es: siendo de todas las cosas que son /de antes lo que fueron de una forma/ ahora lo mismo de otra manera (igualmente imperfectas).

Vida y Crítica / jorge maqueda merchán / jordi maqueda (Aceuchal 06207 (Badajoz -España)

Vida y Crítica ―Entendiendo la vida de una forma propia i “crítica”― y, de algún modo, la reflexión e incluso en ocasiones la denuncia, han sido formas con las que he aprendido a afrontar el presente, enfrentando la realidad que me ha tocado vivir: entre esta el drama y tragedias que se dan en el mundo principalmente a causa de las Guerras y los desastres Naturales, el Hambre u otras Monstruosidades: luego Pienso de estas cosas (que de manera directa o indirecta he sentido) entendiendo que hablar de aquello que acontece en nuestro mundo es→ lo mismo que sentir y sentimos igualmente haciendo un ejercicio moral de crítica y denuncia igual escribiendo de los sucesos lo mismo de quienes las provocan e incitan, al tiempo que se construye un canal o vía de comunicación abierta a través de la reflexión y la crítica, que pretende y puede dar voz a los olvidados o desplazados: huérfanos de la tierra en todo caso que han perdido todo no solo de un territorio, sino también de un sueño que la sociedad ha olvidado.

Luego, es fundamental entender que reflexionar sobre estas materias y sentimientos no requiere de grandes saberes previos. Basta de uno moverse en el mundo y sentir en la piel su latido, esto es: mostrando una mínima disposición hacia el otro para desarrollar un pensamiento crítico desde la empatía. Pues comprender y denunciar aquello que nos afecta (desde uno mismo sentido), se revela una forma veraz de conocimiento donde el actuar y sentir se fusionan para dar lugar a una conciencia más profunda de unos hechos o experiencias. Este conocimiento o mejor entendimiento forjado del fuego de la experiencia propia, se convierte de la empatía en un faro para aquellos que, sin importar su origen, como uno anhelan ver y construir un mundo mejor donde la dignidad prevalezca.

Así, cuando contemplo el sufrimiento causado por la violencia o la indiferencia, no solo reflexiono acerca de ello y los hechos, sino que proceso del sentir el análisis luego traducido de un ejercicio de moral y denuncia, en el que el lenguaje mismo carga una flecha donde cada palabra se alza contra las estructuras que perpetúan el dolor de aquellos marginados por un sistema guiado de intereses y voluntades egoístas impuestas que, a través de sus deseos ciegos, generan sufrimiento– precisando de un acto de redención propio, donde el conocimiento y la autenticidad se proyecten hacia el entendimiento en el que ningún ser quede en el olvido.