Jorge Maqueda Merchán / Jordi Maqueda
Aceuchal- 06207- Badajoz (España)
Hablamos del lenguaje como lo que es (de las palabras) aquello de uno (articulado /y de una metafísica: por lo que se- me refiere a-mí / o se- le refiere a-otro/ pensar de (algo/ ahí (de una palabra (que-es) lo propio y sentido de alguna forma: antes de él) lo que no-es lo conocido de una forma propiamente todavía por mí (eso: desconocido) pensado de alguna forma (y de él) lo que está de una imagen sensible y perceptible físicamente-ahí / siendo (la cosa en si: lo que puede ser pensado) de una palabra / o significante) eso que es de uno antes y de alguna forma (lo) sentido (de alguna otra forma antes pensada entendiendo-se: de lo mismo después aquello (de lo-que-es→ lo propio y sentido -significado- después en ella) por ejemplo, y del Cielo de lo-que-está→ de alguna forma (lo-sentido y significado de otra forma de lo mismo y sentido como: "infinito" después; entiéndase pues, igualmente, de lo infinito → "desconocido". Luego la razón aplica que: (desconocido) es… lo que sea de uno (que no es de una forma: lo que es / ahí / lo conocido de alguna forma y estar de lo mismo que refiere de alguna otra forma del cielo / descrito (para cada uno de nosotros: infinito) pero; lo que seguirá siendo, igualmente, desconocido.
El texto plantea que las palabras remiten a dos ámbitos: lo propio y conocido por quien habla, y un resto «desconocido» o «cosa en sí» que permanece antes y más allá del sentido inmediato; esa tensión es el núcleo de una lección de metafísica del lenguaje, que propone que el lenguaje no solo nombra lo presente sino que apunta a un fondo inasible: hay un sentido que ya es propio del hablante (lo articulado, lo referido a mí o al otro) y hay algo que permanece como desconocido o «cosa en sí», que no se reduce a la imagen sensible ni al significado plenamente aprehendido. Esta idea conecta con la tradición kantiana sobre la cosa en sí como límite del conocimiento sensible / pero que en nuestro caso puede ser: lo pensado /eso / que entendemos que puedes estar de alguna forma propia: el cielo. ( o del cielo: La palabra articula: cuando digo una palabra, estoy señalando algo que es / lo que se vuelve propio en mi horizonte de sentido —es decir, la palabra crea una relación entre el hablante y un contenido: aquello de alguna forma pensado antes). Luego Importante: ese contenido puede ser una imagen sensible o una representación conceptual (de (algo: una palabra que refiere de alguna cosa); el lenguaje hace posible esa referencia a : lo desconocido que es lo que la palabra sugiere de alguna forma: alguna cosa pero que no agota: un resto que no se reduce a la representación ( solo de una forma) lo que puede estar y ser pensado luego Lo conocido ( de alguna forma antes) es de una forma lo que ya ha sido aprehendido por la experiencia o por la imagen sensible; Esta distinción recuerda la tensión entre fenómeno y cosa en sí en la filosofía moderna: la cosa en sí permanece como fundamento inaccesible de uno ( lo sentido y pensado de alguna forma) Luego el fenómeno es lo mismo de alguna forma dado a la experiencia; luego hay un sentido “antes” manifiesto de lo que es (lo que la palabra porta en potencia) y un sentido “después” (el significado consolidado en el uso o en la tradición) La Precedencia de la Impresión sobre el Texto ( de jorge maqueda merchán) establece que el origen de la verdad no reside en el pensamiento reflexivo de alguna forma después (el "pienso luego existo"), sino en la entidad pura que se manifiesta como impacto sensible (lo que es) antes) de ser capturada por el lenguaje luego metafísico que ven en los términos metafóricos y simbólicos una mediación entre lo pensable y lo inefable antes que no es de una forma /lo sentido / después pensable lo que es de alguna otra forma expresado). Y Si la palabra pensable es Cielo, tiene un núcleo sensible (imagen del cielo que veo y es de una forma aquello / que luego existe como lo propio de alguna forma pensado) y es de un núcleo metafísico (lo desconocido de alguna forma, que no-es de una forma manifiesto a los sentidos ordinarios, lo que excede la imagen pensable) este segundo núcleo permanece desconocido aunque la palabra lo nombre y lo haga pensable en alguna medida. Esta lectura es análoga a interpretaciones que tratan o traten la cosa en sí como un fundamento que es / lo-sentido / que no es de una forma manifiesto/ pero es lo que existe del fenómeno o "La Precedencia de la Impresión sobre el Texto" (de jorge maqueda merchán) informa que el pensamiento no es el arquitecto de la realidad, sino su cronista. La impresión es potencia y movimiento; el texto es fijación y memoria del acto. Al reconocer que la impresión ocurre en un espacio que "no es de una forma todavía" (lo pensado: en el instante del acto), se libera (lo que es / de uno / él ser-pensado de la rigidez del idealismo, permitiendo que la existencia sea entendida como un "estar-ahí" que no requiere permiso del intelecto para ser legítimo. Lección esta clave: pues el lenguaje es puente y límite a la vez —puente porque permite referir y compartir; límite porque siempre queda un resto inasible que la palabra solo sugiere y es luego de una "Implicación filosófica" entender: La tesis de La Precedencia de la Impresión sobre el Texto, pues sitúa con acierto la experiencia sensible como origen ontológico y epistemológico: la impresión es potencia y movimiento: acto; el texto es fijación y memoria. trabajar metafísica del lenguaje implica atender tanto a la función referencial y sensible de las palabras (lo que es) como estar de ese resto que exige humildad epistemológica y recursos propios para moverse de alguna forma a lo que es manifiesto de alguna otra forma: entendiendo-se de lo que se-es, y de lo que se va, a ser desde estar, o aproximarse siendo de otra forma: manifiesto al menos de una forma. Esta prioridad reubica la metafísica del lenguaje hacia una fenomenología práctica que exige humildad ante lo inefable / e invertir la jerarquía clásica (pensamiento→ realidad) y proponer que la impresión precede y condiciona al texto, de modo que el lenguaje no crea la realidad sino que la registra y la transforma. Esto conecta con la fenomenología: la vivencia prelingüística (la impresión) es el dato primario que el lenguaje intenta fijar y, al fijarlo, lo reduce y lo traduce. Por tanto: "La Precedencia de la Impresión sobre el Texto" es una propuesta que desplaza la autoridad del intelecto hacia la experiencia viva y abre la metafísica del lenguaje a recursos poéticos y hermenéuticos, que precisa de definiciones operativas y de un marco metodológico (siendo de lo que es de alguna forma / lo que fue y es pensado después ( lo mismo de alguna forma antes ( lo que es) que puede estar siendo lo otro que puede ser pensado, como lo mismo pensado propio eso entendido de alguna otra forma) que evite ambigüedades y relativismos
luego ¿Puedo definir el Cielo?, y refiero ahora, ese espacio, que consideramos vacío, existente entre los cuerpos que son en el espacio, mas ¿no sabiendo exactamente lo que es propiamente? Pero que la ciencia ya me ha definido el espacio, en un lenguaje descriptivo y (complejo) no falto de conceptos relativos, abstractos y/o matemáticos) como: lo "infinito"―“la filosofía es el arte de formar, de inventar, de fabricar conceptos”(Deleuze & Guattari, 1997) /"lo infinito es tanto ilimitado como indeterminado, Anaximandro introdujo el concepto de lo ilimitado (infinito): a-peiros) ― pero que, y aunque definido ( eso: pensado del otro) yo sigo sin saber todavía qué es del espacio Lo-"infinito” o indeterminado todavía de alguna forma que yo comprenda, y por tanto, sin una forma concreta propia aún para que yo entienda eso mismo) → que, además, considero “vacío” y, que solo sé, por lo que la razón me dice que el espacio es, en tanto a como ella lo ve y entiende, de lo que ve, resultando: que está tan vacío, como la vista y los sentidos lo puedan comprobar. Conclusión, el lenguaje puede describir una imagen del espacio, que resulta de un lenguaje descriptivo (complejo), dado a priori y de la ciencia como desconocido e infinito, pero no por la experiencia propia, el factum de estar conscientes del espacio propiamente mirando al Cielo, sino entendiendo de lo que se nos refiere y a conceptos y abstracciones (teóricas o, y matemáticas) por los que la razón: pretende entender/y explicarse a si misma lo que califica de incognoscible e indeterminado (infinito) y dado a los sentidos ordinarios) lo que es el espacio → a su entender, de ese vacío (oscuridad) que no puede ver forma en el. No aceptando de su ignorancia lo que desconoce, incluido: la forma del espacio, vacío, que no puede entender.
"Sólo pedimos un poco de orden para protegernos del caos. No hay cosa que resulte más dolorosa, más angustiante, que un pensamiento que se escapa de sí mismo, que las ideas que huyen, que desaparecen apenas esbozadas, roídas ya por el olvido o precipitadas en otras ideas que tampoco dominamos. Son variabilidades infinitas cuya desaparición y aparición coinciden. Son velocidades infinitas que se confunden con la inmovilidad de la nada incolora y silenciosa que recorren, sin naturaleza ni pensamiento. Es el instante del que no sabemos si es demasiado largo o demasiado corto para el tiempo. Recibimos latigazos que restallan como arterias. Incesantemente extraviamos nuestras ideas. Por este motivo nos empeñamos tanto en agarrarnos a opiniones establecidas. Sólo pedimos que nuestras ideas se concatenen de acuerdo con un mínimo de reglas constantes, y jamás la asociación de ideas ha tenido otro sentido, facilitarnos estas reglas protectoras, similitud, contigüidad, causalidad, que nos permiten poner un poco de orden en las ideas, pasar de una a otra de acuerdo con un orden del espacio y del tiempo" (Deleuze y Guattari 1993, p. 202).
Pero... yo estoy en un espacio, en tanto mi forma ocupa un espacio definido, al que rodea todo ese otro espacio en su perímetro. Por tanto, yo mismo soy un espacio, dentro de otro espacio. Luego, qué define la razón cuando me define a mí, a partir de aquella persona que me observa y percibe mi reflejo ―Define al hombre de su imagen proyectada―me contestarán; pero, diga lo que diga y defina la razón, hay algo más que una forma en una imagen visible y proyectada: hay también un espacio que la contiene y proyecta, que yo veo del lado de mi forma, que igualmente me define en mi forma concreta y (temporal). Luego, si al definir al hombre, no puedo ni definir, a la vez, aquel espacio (forma) del espacio que lo contiene y concreta (temporalmente) en su forma en un lugar, y no en otro del espacio natural que habita: pues entonces, lo que defino, no es otra cosa que la ignorancia existente tras el velo de la razón. Quiero decir, que por muchas y enrevesadas palabras o escuelas: todo tiene una forma, y toda forma un perímetro que la define en su forma: a partir de su borde, o sombra. Luego, si algo no está definido en su forma, a partir de su sombra (considerando esta, a partir de lo observable de la imagen: de su perímetro, como aquel borde o lado de la imagen) pues sencillamente “no existe", no puede existir en la naturaleza nada, que no se encuentre, en aquel espacio natural que contiene y define su forma concreta (temporalmente) en sí, y que a la vez, contiene en su forma concreta a todos los entes que habitan en ella, en su espacio natural: y que establece/ condiciona (propicia) las correspondencias, así como relaciones de causa efecto de una forma (indirecta) en otra, o (directa: consciente) hacia otra. De modo, que mi madre me condiciona, a través de dicho espacio (cuando se dirige a mí; me habla (y el sonido se traslada por ese medio ―o forma entre las formas materiales, dado del límite entre las formas) “condicionando mis actos: y definiéndome” a partir de que dicho espacio me propicia la información desde ese momento (en el que por el se proyecta: escucho, reflejada la voz de mi madre): yo me giro; la veo, pero igualmente puedo no ver a mi madre, solo escucho su voz del espacio circundante, espacio con información que me condiciona y define, en mi espacio a actuar (en se momento/ tiempo y lugar concreto), y de todo ello, luego reconocer de dicho espacio una forma/y medio, para comunicarme, con mi madre; luego, (y a mi entender) la forma limitante del lado de las formas visibles, concreta, en su relación con todas las formas, las relaciones de estas entre todas ellas.
1-Filosofía de las formas simbólicas- El lenguaje /Ernst Cassirer
2-Ibidem
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